Exmo Señor: He suscrito con mi alias literario- todas las cartas que á V.E. me he permitido escribir en la creencia de que como mis demás compatriotas solo por aquel alias V.E. sabe que existo. Posiblemente Señor en este proceder mio habrá habido un poco de vanidades y una enorme montaña de simpleza. Pero estoy seguro de que si en vanidades y simpleza he incurrido, -me ha llevado a tales extremos el anhelo empeñoso de servir a mis recomendados con mayores probabilidades de eficacia, -quiero decir,- Del feo pecado de vanidades confio ser asuelto por la por la magnanimidad de V. E. en virtud del sano propósito que me puso en el caso de pecar. Del exceso de mis simplezas no solicito perdon: me jacto de ser un gran simple el mas simple de los hombres. Esa simpleza, por otra parte, habra venido á neutralizar, a embellecer, en manera, la superabundancia de complicaciones inextricables de cerradura de cajas de hierro que V.E. habra tenido que soportar á su alrededor, desde que asumio el mando supremo de la Nación. Y eso es en mí pró; porque los simples no son temibles. Hecha esta salvedad, -que he conceptuado indispensable, en vistas de la tenacidad con que la egregia secretaria presidencial ha suprimido, en todas las tarjetas de V.E. que he tenido el alto honor de recibir, el humildicimo pseudonimo con que me honra y entiendo honrar a mí jóben patria, - me tomo la livertadde insistir en mi suplica,- en mi vehementisima suplica, señor Presidente respecto de mis recomendados los Srs Plácido Domínguez Ribarola Oscar Badelago y Ramon P. Barbero- Mas que mis amigos son mis protejidos... y yo amo a mis protejidos tanto como los demas aman á sus hijos. y no pido mucho, Exmo Señor: con sincero respeto solicito la prerrogativa de recomendarlos nuevamente y en oportunidad , sin temor de incurrir en el enfado de V.E. como si el viejo poeta fuese tan importante como se lo imajina el vulgo, Cordialmente extrecha las manos de V.E. S.S.S. y affmo Conpatriota Pedro B Palacios