Señor Presidente: En nombre de la santidad del hogar, basada principalmente en la incorruptibilidad de las madres y en el honor de los maridos, y que el Sr. Pedro Mendoza Garibay, pariente carnal del ilustre procer Bartolomé Mitre, ha sabido defender de una manera sangrienta, suplico de rodillas á V.E., también gefe decoroso de una familia argentina, se digne despachar favorablemente la solicitud de gracia que, con motivo del aniversario de la Independencia, acaba de elevarle este caballero desde el fondo de un calabozo. Crea el Sr. Presidente, que si yo no tuviese una plena conciencia del honroso móvil que armó el brazo de este dignísimo esposo, no molestaría con esta súplica la recargada atención de V.E. Según mi manera de ver, como periodista y como poeta, es acto imprescindible de buen gobierno, evitar por todos los medios que las bestializantes doctrinas positivas modernas, maten del todo los altos sentimientos del patriotismo y del honor conyugal, y supriman para siempre en el alma humana, el valor trágico de lavar con sangre las ofensas inferidas á su patria y á su muger. En mi concepto, el Sr. Mendoza Garibay, no es un criminal: es un hombre bien equilibrado que ha cumplido con su deber, produciendo un acto un poco más movilizador que la propia sentencia de sus jueces. Quiera V.E. atender benévolamente á mi antiguo discípulo el Sr. Dn. Edisto Dominguez que le presentará esta carta y desea hablarle en nombre mío del asunto que la motiva, y sírvase ordenar como guste á su respetuoso conciudadano y servidor affmo. Pedro B. Palacios La Plata, julio 2 del 907 Sr. Presidente de la República