Colección Max Kohl

El 25 de septiembre de 1905 se fundó en La Plata la tercera universidad nacional argentina, la actual Universidad Nacional de La Plata, dirigida entonces por el doctor Joaquín Víctor González (1863-1923). De acuerdo con sus ideas, la nueva universidad poseería una estructura “moderna y experimental”, opuesta a la de las universidades de Córdoba y Buenos Aires, con orientación profesionalista.

El Instituto de Física, creado junto con la UNLP, formó parte de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas y su organización estuvo a cargo de Tebaldo Ricaldoni (1861-1923), ingeniero uruguayo que fue el encargado de formar lo que sería la primera institución universitaria en Latinoamérica en la que se desarrollaran investigaciones en física, y se formaran profesionales en esa área. Era necesario establecer un plan de estudios para el Doctorado en Ciencias e iniciar investigaciones, adquirir instrumental y bibliografía, conseguir docentes, e impulsar la divulgación de la oferta que inclinase a los jóvenes a inscribirse en esta nueva carrera.

Tal fue la apuesta al Instituto de Física, a Ricaldoni y a la certeza de la importancia del “aparato” para el desarrollo de la ciencia, que González destinó una gran partida de dinero para la compra del instrumental de física. Los 2761 instrumentos de demostración que adquirió Ricaldoni procedían de la firma alemana Max Kohl, y cubrían en forma equilibrada todos los temas de la física del momento[1]. Tal vez sea ésta la tarea más relevante realizada por Ricaldoni como director del IF, dado que dicho instrumental fue usado desde entonces hasta la actualidad con fines didácticos, y posibilitó la realización de los primeros cursos de física experimental en nuestro continente, organizados años más tarde por Emil Bose y Margrete Heiberg de Bose. Los instrumentos fueron elegidos por catálogo e importados por la firma Otto Hess & Co. de Buenos Aires. Se trata de dispositivos para demostraciones de fenómenos de física, construidos en la ciudad de Chemnitz, Alemania, alrededor de 1905. Hoy constituyen el acervo instrumental del Museo de Física, que los preserva y restaura, y los utiliza para demostraciones de física para los visitantes.

Los manuales de los instrumentos, ahora disponibles en su versión digital en SEDICI, son documentos extremadamente interesantes para la historia del mercado de instrumentos. Se alienta a los posibles compradores a inspeccionar personalmente los aparatos, y así cada uno está ilustrado y descripto detalladamente. En algunas ocasiones el catálogo aconseja al lector acerca de las experiencias que pueden llevarse a cabo con él, por si se tratara una persona no entrenada en su uso. Los catálogos incluyen una estrategia de marketing para procurar la confianza del futuro comprador. En la introducción, escrita en primera persona, figura una lista de sesenta laboratorios que fueron completamente equipados por la compañía en 53 ciudades de Europa y América. Se transcriben además algunas cartas de directores y profesores de instituciones educativas, en las que se elogia la calidad de los productos y la alta eficiencia de la empresa. La página inicial reproduce cuatro medallas que la firma ha ganado en exposiciones internacionales.

Tapa del catálogo de Max Kohl

[Texto redactado por personal del Museo de Física de la UNLP, a quienes agradecemos su constante colaboración y buena predisposición con el repositorio]


[1] Ranea, Guillermo (1991) Origin and (mis)fortune of the collection of scientific instruments of the Department of Physics, La Plata, Argentina, Proceedings of the XI International Scientific Instrument Symposium, Bologna, Italy, 1991, 119.

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