Randy Schekman contra las revistas de prestigio

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Ofrecemos en esta ocasión la traducción del artículo “Nobel winner declares boycott of top science journals” en el que se comenta la posición de Randy Schekman con respecto a las revistas científicas más prestigiosas (fuente)

Las principales revistas académicas están distorsionando el proceso científico y representan una “tiranía” que debe ser derrocada, de acuerdo con el ganador del premio Nobel Randy Schekman, quien además propuso un boycott contra estas publicaciones.
Randy Schekman, biólogo norteamericano que ganó el premio Nobel en fisiología o medicina y recibió su premio en Estocolmo el 17 de diciembre pasado, dijo que su laboratorio no enviará más papers de investigación a las revistas consideradas de excelencia, como Nature, Cell y Science. Schekman dijo que la presión por publicar en revistas “de lujo” anima a los investigadores a recortar presupuestos y seguir zonas de moda en la ciencia en lugar de hacer trabajos más importantes. Dijo también que el problema se ha exarcebado por culpa de editores que no eran científicos activos sino profesores que favorecían estudios que tuvieran probabilidades de hacer cierto revuelo.

El prestigio de aparecer en las grandes revistas ha conducido a la Academia China de Ciencias a pagar a autores exitosos el equivalente a u$s30,000. Algunos investigadores se ganan la mitad de sus sueldos a través de estos “sobornos”, dijo Schekman en una entrevista.

En un artículo en The Guardian, Schekman despierta serias preocupaciones acerca de las prácticas de estas revistas y convoca a otros en la comunidad científica a tomar cartas en el asunto. “He publicado en las grandes marcas, incluyendo los papers con los que que gané el premio Nobel. Pero ya no más,” escribió. “Al igual que Wall Street necesita derribar la cultura de la tenencia de bonos, la ciencia debe derribar la tiranía de las revistas de lujo”.

Schekman es, por su parte, el editor de eLife, una revista online auspiciada por el Wellcome Trust. Los artículos enviados a la revista -una competidora de Nature, Cell y Science- son discutidos por los revisores, todos científicos en funciones, y aceptados si todos están de acuerdo. Los papers son gratuitos y de libre acceso para todos.

Schekman critica a Nature, Cell y Science por restringir artificialmente el número de papers que aceptan: esto es una política que aviva la demanda “como los diseñadores de modas que crean carteras de edición limitada”. También ataca la extendida métrica llamada “factor de impacto”, la cual es usada por varias revistas de excelencia como parte de sus campañas de marketing.

El factor de impacto de una revista es una medida de qué tan seguido son citados sus papers, y se lo usa como un indicador de la calidad. Pero Schekman sostiene que esto resultó en una “influencia tóxica” en la ciencia que “introdujo una distorsión”. Aseveró: “Un paper puede ser muy citado porque tiene buena ciencia -o porque es llamativo, provocativo o erróneo”.

Daniel Sirkis, un estudiante de post-doctorado del laboratorio de Schekman, dijo que varios científicos han perdido mucho tiempo tratando de entrar en Cell, Science y Nature. “Es cierto que me pudo haber costado más tiempo intentar poner un pie en la puerta de ciertas instituciones de élite sin papers en estas revistas durante mi postdoctorado, pero no creo que quisiera hacer ciencia en un lugar que tuviera esto como su criterio más importante de contrataciones”, le dijo a The Guardian.

Sebastian Springer, un bioquímico de la Universidad de Jacobs, Bremen (Alemania), quien trabajó con Schekman en la Universidad de California, dijo que él considera que hay graves problemas en las publicaciones científicas, pero que no existe un modelo mejor. “El sistema no es meritocrático. No necesariamente se ven publicados los mejores papers en esas revistas. Los editores no son científicos profesionales, son periodistas, lo cual no es necesariamente el problema más grande, pero ellos ponen énfasis en la novedad por sobre el trabajo sólido”. Springer agregó que no es suficiente que los científicos tomen posición individualmente. Ellos son contratados y les dan subvenciones y becas de investigación sobre la base de cuáles revistas publicaron sus artículos. “Todos los comités de contrataciones del mundo tienen que admitir este asunto”, dijo.

Philip Campbell, editor en jefe de Nature, dijo que la revista ha trabajado con la comunidad científica por más de 140 años y el apoyo que ha recibido de autores y críticos ha sido una validación que sirve a sus necesidades. “Elegimos investigaciones para publicar en Nature sobre la base de una significación científica. Eso, a su turno, puede llevar al impacto por citaciones y la cobertura de los medios, pero los editores de Nature no están movidos por esas consideraciones, y no podrían predecirlas incluso si lo quisieran”, dijo.

“La comunidad científica tiende a una excesiva confianza en juzgar la investigación según la revista en la que aparece, o en el factor de impacto de la revista. En una encuesta que el Nature Publishing Group realizó este año con más de 20.000 científicos, los tres factores más importantes para elegir una revista en la que publicar fueron: la reputación de la revista, la relevancia de la revista según el contenido para su disciplina, y el factor de impacto de la revista. Mis colegas y yo hemos expresado nuestra preocupación acerca de esta dependencia en el factor de impacto varias veces a lo largo de estos años tanto en las páginas de la revista Nature como en otros lugares.”

Monica Bradford, editora ejecutiva de Science, dijo: “Tenemos una gran circulación e imprimir papers adicionales tiene un costo económico real… Nuestro staff editorial está dedicado a asegurar una forma completa y exhaustiva de revisión por pares con la que determinan qué papers se eligen para ser incluídos en nuestra revista. No hay nada de artificial en nuestro índice de aceptaciones. Refleja los objetivos y la misión de nuestra revista”.

Emile Marcus, editor de Cell, dijo: “Desde su lanzamiento hace 40 años, Cell se ha enfocado en proporcionar una visión editorial fuerte, un servicio para los mejores autores con editores profesionales informados y receptivos, una revisión por pares rápida y rigurosa de parte de los mejores investigadores académicos, y una calidad de producción sofisticada. La raison d’etre de Cell es servir a la ciencia y a los científicos y si fallamos en ofrecer ese valor tanto a los autores como a los lectores, la revista no florecerá, hacer eso es para nosotros un principio fundamental, no un lujo.”

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