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<title>Año 07 | Número 07</title>
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<updated>2026-06-13T03:11:57Z</updated>
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<title>La única ciencia verdadera es la ciencia ficción</title>
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<name>Raimbault, Sebastián</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:14Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
La ciencia no puede pensar un mundo sustraído de sus formas y sus leyes. La naturaleza pensada desde el ideal galileano como lenguaje matemático exige un orden, hacer de la física matemática una alfabetización del universo. Hacer medible lo que no lo es, inaugura la ciencia moderna y sentencia el presupuesto fundamental de la ciencia: hay saber en lo real.&#13;
La necesidad de este sueño recobra su filiación con la Idea platónica en lo inmutable de las formas; a la vez que hereda -una vez más, como ya lo había hecho la patrística- la fe en Dios. Lacan lo enuncia en el Seminario 24, cuando dice que “la ciencia está suspendida de la idea de Dios; es un deilirio que no presume ningún despertar” (Lacan, inédito). La naturaleza se comporta de modo por así decir “mecánico”. Si tienes unas condiciones iniciales dadas, se aplican unas leyes y el resultado siempre, siempre será el mismo. Dios no juega a los dados.&#13;
Pero entonces “lo real puede tomar la delantera” (Lacan, inédito) como dice el propio Lacan más adelante, en esta misma entrevista. Es el regalo de Chernóbil. Lo real sin ley, impone su existencia. Y la ciencia, reducida esta vez a ciencia ficción, emula a alguien que sí está autorizado a hablar de ella. “Tenemos un montón de goteras en nuestra realidad” escribe F. Dick (2012).
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La ciencia no puede pensar un mundo sustraído de sus formas y sus leyes. La naturaleza pensada desde el ideal galileano como lenguaje matemático exige un orden, hacer de la física matemática una alfabetización del universo. Hacer medible lo que no lo es, inaugura la ciencia moderna y sentencia el presupuesto fundamental de la ciencia: hay saber en lo real.&#13;
La necesidad de este sueño recobra su filiación con la Idea platónica en lo inmutable de las formas; a la vez que hereda -una vez más, como ya lo había hecho la patrística- la fe en Dios. Lacan lo enuncia en el Seminario 24, cuando dice que “la ciencia está suspendida de la idea de Dios; es un deilirio que no presume ningún despertar” (Lacan, inédito). La naturaleza se comporta de modo por así decir “mecánico”. Si tienes unas condiciones iniciales dadas, se aplican unas leyes y el resultado siempre, siempre será el mismo. Dios no juega a los dados.&#13;
Pero entonces “lo real puede tomar la delantera” (Lacan, inédito) como dice el propio Lacan más adelante, en esta misma entrevista. Es el regalo de Chernóbil. Lo real sin ley, impone su existencia. Y la ciencia, reducida esta vez a ciencia ficción, emula a alguien que sí está autorizado a hablar de ella. “Tenemos un montón de goteras en nuestra realidad” escribe F. Dick (2012).</dc:description>
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<title>Poemas y escritos</title>
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<name>Sparti, Tamara Cecilia</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:16Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Poemas y escritos
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Poemas y escritos</dc:description>
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<title>Civilización, pandemia y segregación</title>
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<name>Brandi, María Agustina</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:17Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Actualmente, y por primera vez en la historia, un virus acecha a la humanidad entera. Dos rasgos se destacan: el primero, es que afecta a todas las regiones del planeta sincrónicamente; el segundo es que tiene un carácter “igualador” (Natanson, 2020) pues, cualquiera -de cualquier edad, sexo, país o hemisferio, en cualquier momento y en cualquier lugar- puede ser afectado por el COVID-19. Aunque es irónico adjetivarlo de igualador, ya que puso al descubierto, tal como lo expresara Byung- Chul Han, que “la muerte no es democrática” (Han, 2020). Esto se refleja en varios casos donde se priorizó la atención médica a determinados grupos poblacionales en desmedro de otros, o bien en la desigualdad de recursos en la población para hacer frente a esta situación.
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<dc:description>Actualmente, y por primera vez en la historia, un virus acecha a la humanidad entera. Dos rasgos se destacan: el primero, es que afecta a todas las regiones del planeta sincrónicamente; el segundo es que tiene un carácter “igualador” (Natanson, 2020) pues, cualquiera -de cualquier edad, sexo, país o hemisferio, en cualquier momento y en cualquier lugar- puede ser afectado por el COVID-19. Aunque es irónico adjetivarlo de igualador, ya que puso al descubierto, tal como lo expresara Byung- Chul Han, que “la muerte no es democrática” (Han, 2020). Esto se refleja en varios casos donde se priorizó la atención médica a determinados grupos poblacionales en desmedro de otros, o bien en la desigualdad de recursos en la población para hacer frente a esta situación.</dc:description>
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<title>Palabras sin respiro: Poemas inéditos escritos en época de confinamiento</title>
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<name>Griffin, Brígida</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:18Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Poemas inéditos escritos en época de confinamiento
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Poemas inéditos escritos en época de confinamiento</dc:description>
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<title>De la normalidad que nos está matando</title>
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<name>Dessal, Gustavo</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:19Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
He comentado en varias ocasiones la NN (“Nueva normalidad”) con la que el gobierno de España ha denominado la realidad a la que los ciudadanos nos hemos incorporado tras estos meses tan críticos. Sorprende que un Ejecutivo supuestamente de izquierda e integrado por personas de cierto nivel intelectual, desconozcan que esa expresión es una de las favoritas entre las que fueron acuñadas por el pensamiento neoliberal. Reducida a sus siglas, la NN es una Nefasta Nominación que nos recuerda a otras siglas, el NN de las tumbas de los desconocidos (“Nomen nescio”, “no conozco su nombre”), el NN del Neo Nazismo, y otros juegos que podrían hacerse. Como me ocupo de las palabras y de su poder demiúrgico, me resulta difícil comprender la total falta de perspectiva y de cuidado en la elección de los significantes de la que hacen gala, una vez más, los partidos neoliberales camuflados de socialdemocracia. Las palabras fabrican mundos, no es preciso el psicoanálisis para saberlo, y por lo tanto preparan el escenario donde los sujetos actúan. La pandemia ha acelerado un proceso histórico que se inicia a partir del momento en que las fuerzas que gobiernan la deriva actual del capitalismo sellan una alianza decisiva con las grandes corporaciones tecnológicas, en especial las que dominan la telecomunicación. Es lo que conocemos como el capitalismo de vigilancia, según la lograda expresión dada a conocer hace pocos años por la psicóloga social Shoshana Zuboff.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>He comentado en varias ocasiones la NN (“Nueva normalidad”) con la que el gobierno de España ha denominado la realidad a la que los ciudadanos nos hemos incorporado tras estos meses tan críticos. Sorprende que un Ejecutivo supuestamente de izquierda e integrado por personas de cierto nivel intelectual, desconozcan que esa expresión es una de las favoritas entre las que fueron acuñadas por el pensamiento neoliberal. Reducida a sus siglas, la NN es una Nefasta Nominación que nos recuerda a otras siglas, el NN de las tumbas de los desconocidos (“Nomen nescio”, “no conozco su nombre”), el NN del Neo Nazismo, y otros juegos que podrían hacerse. Como me ocupo de las palabras y de su poder demiúrgico, me resulta difícil comprender la total falta de perspectiva y de cuidado en la elección de los significantes de la que hacen gala, una vez más, los partidos neoliberales camuflados de socialdemocracia. Las palabras fabrican mundos, no es preciso el psicoanálisis para saberlo, y por lo tanto preparan el escenario donde los sujetos actúan. La pandemia ha acelerado un proceso histórico que se inicia a partir del momento en que las fuerzas que gobiernan la deriva actual del capitalismo sellan una alianza decisiva con las grandes corporaciones tecnológicas, en especial las que dominan la telecomunicación. Es lo que conocemos como el capitalismo de vigilancia, según la lograda expresión dada a conocer hace pocos años por la psicóloga social Shoshana Zuboff.</dc:description>
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<title>¿Dónde hay humo, hay fuego?</title>
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<author>
<name>Schwartzman, Mariana</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:20Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
En 1909, Sigmund Freud publica el famoso historial, paradigma de la neurosis obsesiva, “A propósito de un caso de neurosis obsesiva (el “Hombre de las Ratas”)” (Freud, 1998). En el punto dedicado a analizar el complejo paterno (me refiero al punto G), hallamos la conocida construcción freudiana que sitúa al padre como perturbador del quehacer auto erótico. La escena fantasmática construida consiste en que el paciente ha “…emprendido algo enojoso, por lo cual el padre le pegó. Y entonces el pilluelo fue presa de una ira terrible e insultaba todavía bajo los golpes del padre” (1998: 161). Esta escena no solamente cristaliza, según Freud, al padre como perturbador de la sexualidad, sino que también da cuenta de dos afectos claves en este caso: la ira terrible (que invade los lazos sexuales y amorosos del paciente desde entonces) y la angustia. Dice Freud: “Por angustia ante la magnitud de su propia ira se volvió cobarde desde entonces.” (1998: 161).
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En 1909, Sigmund Freud publica el famoso historial, paradigma de la neurosis obsesiva, “A propósito de un caso de neurosis obsesiva (el “Hombre de las Ratas”)” (Freud, 1998). En el punto dedicado a analizar el complejo paterno (me refiero al punto G), hallamos la conocida construcción freudiana que sitúa al padre como perturbador del quehacer auto erótico. La escena fantasmática construida consiste en que el paciente ha “…emprendido algo enojoso, por lo cual el padre le pegó. Y entonces el pilluelo fue presa de una ira terrible e insultaba todavía bajo los golpes del padre” (1998: 161). Esta escena no solamente cristaliza, según Freud, al padre como perturbador de la sexualidad, sino que también da cuenta de dos afectos claves en este caso: la ira terrible (que invade los lazos sexuales y amorosos del paciente desde entonces) y la angustia. Dice Freud: “Por angustia ante la magnitud de su propia ira se volvió cobarde desde entonces.” (1998: 161).</dc:description>
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<title>¿Es el hospital una trinchera?: “Psicoanálisis desde la trinchera”</title>
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<author>
<name>Sikic, Ana Sol</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:21Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Se escucha decir y repetir la metáfora de la trinchera para referirse a los hospitales o consultorios que persisten atendiendo durante la emergencia sanitaria. Es una metáfora frecuente desde hace tiempo, quizás ahora resuena un poco más porque la metáfora de la guerra contra “el enemigo” invisible nos atraviesa hasta por cadena nacional. Lo cierto es que me gusta tanto mi trabajo en el hospital público que jamás se me había ocurrido antes pensarlo como una trinchera, por tanto, la metáfora no se me hace para nada obvia.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Se escucha decir y repetir la metáfora de la trinchera para referirse a los hospitales o consultorios que persisten atendiendo durante la emergencia sanitaria. Es una metáfora frecuente desde hace tiempo, quizás ahora resuena un poco más porque la metáfora de la guerra contra “el enemigo” invisible nos atraviesa hasta por cadena nacional. Lo cierto es que me gusta tanto mi trabajo en el hospital público que jamás se me había ocurrido antes pensarlo como una trinchera, por tanto, la metáfora no se me hace para nada obvia.</dc:description>
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<title>La sexualidad: el pozo en el juego político: Sexualidad y trauma</title>
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<name>Brizio, Hernán</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:21Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Cuando Laurent (2002) se refiere a la generalización del trauma sitúa una línea de investigación que puede echar luz al propósito de explicitar cómo aquello que resulta no programable, dentro de un orden cultural y científico, acontece como un programa de satisfacción cuyo funcionamiento tensionaría con el pretendido vector de felicidad, al cual la vida humana se inclinaría.&#13;
Es decir, que “la descripción científica del mundo” (Laurent, 2002:2), tal como precisa el autor, estará atravesada por una maquinaria de satisfacción cuya inercia transgrede las determinaciones o categorías establecidas para el funcionamiento humano. El programa de la cultura y el del placer no necesariamente emprenderán destinos similares y por el contrario cuando el programa científico busque anudarse al de la cultura en pos de la felicidad humana, encontrará un obstáculo primordial, a saber, la dimensión del goce donde la satisfacción sexual se hace presente.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Cuando Laurent (2002) se refiere a la generalización del trauma sitúa una línea de investigación que puede echar luz al propósito de explicitar cómo aquello que resulta no programable, dentro de un orden cultural y científico, acontece como un programa de satisfacción cuyo funcionamiento tensionaría con el pretendido vector de felicidad, al cual la vida humana se inclinaría.&#13;
Es decir, que “la descripción científica del mundo” (Laurent, 2002:2), tal como precisa el autor, estará atravesada por una maquinaria de satisfacción cuya inercia transgrede las determinaciones o categorías establecidas para el funcionamiento humano. El programa de la cultura y el del placer no necesariamente emprenderán destinos similares y por el contrario cuando el programa científico busque anudarse al de la cultura en pos de la felicidad humana, encontrará un obstáculo primordial, a saber, la dimensión del goce donde la satisfacción sexual se hace presente.</dc:description>
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<title>Lo inhabitante</title>
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<name>González Guzmán, Éric</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:22Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
En este significante que propone Lacan en el Seminario 10 cuando de manera sucinta, breve y reveladora comenta el texto de Freud Lo Ominoso, en esta palabra “inhabitante” (Lacan, 2006: 87), encontramos dos dimensiones o magnitudes que nos interesan para orientarnos en algunos aspectos, que hemos podido despejar, de lo que se pone en juego en la clínica del aislamiento generalizado y su sostenida angustia, a la que nos vemos confrontados, en la actual pandemia, causada por el contagio del nuevo virus: COVID-19.&#13;
Decimos que encontramos allí dos dimensiones o magnitudes, porque en este significante se entrecruzan las magnitudes, del tiempo (ya que el significante inhabitante Lacan lo opone a inhabitual, y lo habitual es una operación que es resultado del “conocimiento” de lo que alguna vez fue nuevo) y el espacio (siendo esta la dimensión que toma más peso ya que hace referencia al “hábitat”), en sus relaciones con la repetición, lo consabido, y lo desconocido, lo sorprendente.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En este significante que propone Lacan en el Seminario 10 cuando de manera sucinta, breve y reveladora comenta el texto de Freud Lo Ominoso, en esta palabra “inhabitante” (Lacan, 2006: 87), encontramos dos dimensiones o magnitudes que nos interesan para orientarnos en algunos aspectos, que hemos podido despejar, de lo que se pone en juego en la clínica del aislamiento generalizado y su sostenida angustia, a la que nos vemos confrontados, en la actual pandemia, causada por el contagio del nuevo virus: COVID-19.&#13;
Decimos que encontramos allí dos dimensiones o magnitudes, porque en este significante se entrecruzan las magnitudes, del tiempo (ya que el significante inhabitante Lacan lo opone a inhabitual, y lo habitual es una operación que es resultado del “conocimiento” de lo que alguna vez fue nuevo) y el espacio (siendo esta la dimensión que toma más peso ya que hace referencia al “hábitat”), en sus relaciones con la repetición, lo consabido, y lo desconocido, lo sorprendente.</dc:description>
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<title>El flâneur en la ranura #Post 666: El spleen de las ciudades desaparecidas</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/116481" rel="alternate"/>
<author>
<name>Dianno, Elvira María</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/116481</id>
<updated>2021-04-07T20:02:23Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Uno de los nombres que le di a mi gusto por escribir acerca de algunas cosas de la vida en las ciudades -con las que me encuentro paseando, en los diarios o desde el balcón- es “El flâneur en la ranura”. Como quien mira por la ranura de una ventana, en la luz que queda entre los paños de las cortinas, en un bus, un espejo retrovisor, una ventanilla de avión, un auto de alquiler o tras las gafas de sol.&#13;
Flâneur es una palabra que vino a mí de la mano de un joven artista que me instruyó acerca de dos personajes de las ciudades: el Dandy y el flâneur, y esta nombró -tiempos después- algunas de mis escrituras azarosas, que calman algo que me inquieta o me sorprende. Una suerte de postales de escrituras. Desde ese encuentro me ha entretenido, también, detectar dandies y flâneurs
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Uno de los nombres que le di a mi gusto por escribir acerca de algunas cosas de la vida en las ciudades -con las que me encuentro paseando, en los diarios o desde el balcón- es “El flâneur en la ranura”. Como quien mira por la ranura de una ventana, en la luz que queda entre los paños de las cortinas, en un bus, un espejo retrovisor, una ventanilla de avión, un auto de alquiler o tras las gafas de sol.&#13;
Flâneur es una palabra que vino a mí de la mano de un joven artista que me instruyó acerca de dos personajes de las ciudades: el Dandy y el flâneur, y esta nombró -tiempos después- algunas de mis escrituras azarosas, que calman algo que me inquieta o me sorprende. Una suerte de postales de escrituras. Desde ese encuentro me ha entretenido, también, detectar dandies y flâneurs</dc:description>
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<title>Un ojal en la trama</title>
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<author>
<name>Posata, Marina</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:24Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Hace pocos meses un paciente me preguntó si acaso no podríamos tener sesiones por videollamada y realizar el pago de su sesión por transferencia bancaria. Todo ello nos ahorraría tiempo, señaló, y sería más cómodo. Ahorrar tiempo, aún no se han inventado los plazos fijos para ello. Plazos fijos de tiempos fijos para que las cosas no se muevan demasiado. Rapidez y capacidad de ahorro. Mi apuesta fue hacia el significante comodidad, un análisis está lejos de hacer que las cosas resulten cómodas. En aquel tiempo, a lo sumo, utilizaba la llamada o videollamada cuando un paciente viajaba al exterior y por alguna situación particular necesitaba alojar en el contexto de su análisis algo de lo vivido.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Hace pocos meses un paciente me preguntó si acaso no podríamos tener sesiones por videollamada y realizar el pago de su sesión por transferencia bancaria. Todo ello nos ahorraría tiempo, señaló, y sería más cómodo. Ahorrar tiempo, aún no se han inventado los plazos fijos para ello. Plazos fijos de tiempos fijos para que las cosas no se muevan demasiado. Rapidez y capacidad de ahorro. Mi apuesta fue hacia el significante comodidad, un análisis está lejos de hacer que las cosas resulten cómodas. En aquel tiempo, a lo sumo, utilizaba la llamada o videollamada cuando un paciente viajaba al exterior y por alguna situación particular necesitaba alojar en el contexto de su análisis algo de lo vivido.</dc:description>
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<title>Salpicón de hospital</title>
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<author>
<name>Isasi, Mariana</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:25Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Desfile fugaz de escenas en un ambiente absurdo:&#13;
Desesperación inicial en colegas que concurren con lavandina, trapos, baldes y mamelucos espaciales.&#13;
Pedidos urgentes de trabajadores sanitarios que reclaman carpeta psiquiátrica.&#13;
Pacientes que no consienten a la nueva normalidad de andar con tapabocas por la vida, aunque a nadie le sorprenda la portación de bermudas en pleno junio y la cajita de olanzapina en la mano.&#13;
Selfies con barbijos y máscaras. Pasaron de moda enseguida.&#13;
Las fotos de las pantallas en Zoom. Tampoco ya hacen gracia.&#13;
Un joven médico se resigna a no poder concurrir al festejo de los 90 años de su abuelito; el mismo joven médico se resigna días después a no poder ir al entierro de su anciano que quedó en la marca de 89.&#13;
Una enfermera se gasta la mitad del sueldo en productos extra para protección sanitaria, la distribuye con generosidad en su sector y a los dos días tiene que quedar aislada en su casa por haber olvidado usar el camisolín frente a un paciente con COVID.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Desfile fugaz de escenas en un ambiente absurdo:&#13;
Desesperación inicial en colegas que concurren con lavandina, trapos, baldes y mamelucos espaciales.&#13;
Pedidos urgentes de trabajadores sanitarios que reclaman carpeta psiquiátrica.&#13;
Pacientes que no consienten a la nueva normalidad de andar con tapabocas por la vida, aunque a nadie le sorprenda la portación de bermudas en pleno junio y la cajita de olanzapina en la mano.&#13;
Selfies con barbijos y máscaras. Pasaron de moda enseguida.&#13;
Las fotos de las pantallas en Zoom. Tampoco ya hacen gracia.&#13;
Un joven médico se resigna a no poder concurrir al festejo de los 90 años de su abuelito; el mismo joven médico se resigna días después a no poder ir al entierro de su anciano que quedó en la marca de 89.&#13;
Una enfermera se gasta la mitad del sueldo en productos extra para protección sanitaria, la distribuye con generosidad en su sector y a los dos días tiene que quedar aislada en su casa por haber olvidado usar el camisolín frente a un paciente con COVID.</dc:description>
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<title>Un faro real en la tormenta</title>
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<author>
<name>Martín, Christian</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:26Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Al momento de sentarme a escribir llevamos más de cien días de aquella noche del 19 de marzo, en la que el Presidente de la Nación firmaba el decreto de “Aislamiento social, preventivo y obligatorio”, con el cual ponía en marcha definitivamente las medidas que se habían pensado en esos días previos, ante la opinión pública. Al calor de un cálculo sobre la llegada inminente del virus a nuestros cuerpos, que hasta el día de hoy no ha dejado de fallar.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Al momento de sentarme a escribir llevamos más de cien días de aquella noche del 19 de marzo, en la que el Presidente de la Nación firmaba el decreto de “Aislamiento social, preventivo y obligatorio”, con el cual ponía en marcha definitivamente las medidas que se habían pensado en esos días previos, ante la opinión pública. Al calor de un cálculo sobre la llegada inminente del virus a nuestros cuerpos, que hasta el día de hoy no ha dejado de fallar.</dc:description>
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<title>Refugio</title>
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<name>Pérez, Damián</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/116476</id>
<updated>2021-04-07T20:02:28Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Me veo en la obligación de tener que escribir, de hacer un mínimo aporte a esto que nos atraviesa hoy y que ha tomado el estatuto de significante. Decimos COVID-19 y por aquí y por allá resonarán diversas cuestiones. Para poder esbozar algo no me queda más que apoyarme en mi práctica.&#13;
Me fui encontrando con distintos modos de pensamiento, quería saber qué tenía el resto para decir de lo que pasaba. Por eso leo el libro que circula en pandemia Sopa de Wuhan, en el que publicaron pensadores de diversas prácticas. Y ahí una pregunta me asalta ¿qué se puede aportar cuando parece que está todo dicho, todas las cartas sobre la mesa?
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Me veo en la obligación de tener que escribir, de hacer un mínimo aporte a esto que nos atraviesa hoy y que ha tomado el estatuto de significante. Decimos COVID-19 y por aquí y por allá resonarán diversas cuestiones. Para poder esbozar algo no me queda más que apoyarme en mi práctica.&#13;
Me fui encontrando con distintos modos de pensamiento, quería saber qué tenía el resto para decir de lo que pasaba. Por eso leo el libro que circula en pandemia Sopa de Wuhan, en el que publicaron pensadores de diversas prácticas. Y ahí una pregunta me asalta ¿qué se puede aportar cuando parece que está todo dicho, todas las cartas sobre la mesa?</dc:description>
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<title>Sobre la imagen del cuerpo y su fragmentación en el dispositivo analítico</title>
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<author>
<name>Albano González, David</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:29Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Por supuesto que son necesarios los tres tiempos lógicos que formula Lacan para poder establecer análisis rigurosos de las consecuencias que la pandemia, la cuarentena y la atención online tendrán en nuestra práctica. Es verdad también que el “hace falta tiempo”, que refiere a lo cronológico, contradice también la idea lacaniana de que el momento de concluir es una precipitación, es algo que pone fin al tiempo de comprender. Es decir que, recién cuando se precipita, se está al tanto de que se estuvo en el tiempo para comprender. La lógica (y no la cronología) de los tres tiempos articulados no impide que algunas cosas se vayan pensando, que haya algunas elaboraciones de lo que se hace en estos días. Es por eso que, ante el dispositivo de lo online, surgen algunas preguntas que, a veces, tienden rápidamente a dar una posición a favor o en contra. Tanto un extremo como el otro, cierran la posibilidad a las preguntas, a los efectos de saber. Hablan quizás más de un prejuicio o de una pereza de pensamiento que de un verdadero deseo de saber.&#13;
El objetivo de este trabajo es señalar algunos conceptos que puedan colaborar para cernir lo que ocurre con la presencia mediada por los dispositivos virtuales, con la intención de llevar dichos conceptos a la pregunta por la “práctica analítica online”. Cada uno juzgará, según su experiencia, el uso que haga de los dispositivos virtuales y sus consecuencias para cada caso.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Por supuesto que son necesarios los tres tiempos lógicos que formula Lacan para poder establecer análisis rigurosos de las consecuencias que la pandemia, la cuarentena y la atención online tendrán en nuestra práctica. Es verdad también que el “hace falta tiempo”, que refiere a lo cronológico, contradice también la idea lacaniana de que el momento de concluir es una precipitación, es algo que pone fin al tiempo de comprender. Es decir que, recién cuando se precipita, se está al tanto de que se estuvo en el tiempo para comprender. La lógica (y no la cronología) de los tres tiempos articulados no impide que algunas cosas se vayan pensando, que haya algunas elaboraciones de lo que se hace en estos días. Es por eso que, ante el dispositivo de lo online, surgen algunas preguntas que, a veces, tienden rápidamente a dar una posición a favor o en contra. Tanto un extremo como el otro, cierran la posibilidad a las preguntas, a los efectos de saber. Hablan quizás más de un prejuicio o de una pereza de pensamiento que de un verdadero deseo de saber.&#13;
El objetivo de este trabajo es señalar algunos conceptos que puedan colaborar para cernir lo que ocurre con la presencia mediada por los dispositivos virtuales, con la intención de llevar dichos conceptos a la pregunta por la “práctica analítica online”. Cada uno juzgará, según su experiencia, el uso que haga de los dispositivos virtuales y sus consecuencias para cada caso.</dc:description>
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<title>Pandecracia o burocracemia a la luz de la “Batalla de Véneto”</title>
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<author>
<name>Stiglitz, Gustavo</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:30Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Leo atónito una entrevista que llega a mi Whatsapp. La envía Alejandra Glaze, a quien agradezco. En ella, el periódico español El confidencial convoca al Profesor Emérito de la Universidad de Florencia, Sergio Romagnani, 81 años, inmunólogo e internista.&#13;
Fue de los primeros en alertar a la opinión pública sobre los riesgos de la COVID-19, causada por el coronavirus y su gran velocidad de propagación.&#13;
Romagnani fue consultado por las autoridades de la región de Toscana, que inmediatamente adoptaron la práctica del test a los trabajadores de la salud, a diferencia de los vecinos de Lombardía.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Leo atónito una entrevista que llega a mi Whatsapp. La envía Alejandra Glaze, a quien agradezco. En ella, el periódico español El confidencial convoca al Profesor Emérito de la Universidad de Florencia, Sergio Romagnani, 81 años, inmunólogo e internista.&#13;
Fue de los primeros en alertar a la opinión pública sobre los riesgos de la COVID-19, causada por el coronavirus y su gran velocidad de propagación.&#13;
Romagnani fue consultado por las autoridades de la región de Toscana, que inmediatamente adoptaron la práctica del test a los trabajadores de la salud, a diferencia de los vecinos de Lombardía.</dc:description>
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<title>Tiempos inciertos: intercambios desde el encierro</title>
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<author>
<name>Larrechart, Mabel</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:31Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
A principios de este año, no recuerdo el día exacto, envié saludos por Facebook a una ex-alumna, por su cumpleaños. Me encontré con la novedad que se había mudado a una ciudad en China. Aparecía en una foto con un cubre-boca y relataba la experiencia de estar viviendo una extraña situación, que en ese momento me pareció más una película de ficción científica que algo real. Al final, escribía algo como esto: “Aquí el virus no se ha propagado demasiado porque las medidas que las autoridades están tomando resultan muy efectivas. Pero pienso en mi país y Latinoamérica en general… ¿cómo harán allá cuando esto llegue? Porque no creo que tengamos el presupuesto necesario y, por naturaleza, somos sociedades desobedientes”.&#13;
Su relato fue mi primer contacto con la idea de una pandemia y me puso en alerta. Intenté investigar, escribí a mis amigos para intercambiar opiniones y en general, sus respuestas fueron tranquilizadoras. Se trataba de una manipulación, una exageración mediática y seguramente no iba a pasar nada, afirmaban. Incluso enviaron estadísticas sobre el número de muertes por cáncer comparadas con las del COVID-19 y notas periodísticas que analizaban el fenómeno desde una postura bastante crítica.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>A principios de este año, no recuerdo el día exacto, envié saludos por Facebook a una ex-alumna, por su cumpleaños. Me encontré con la novedad que se había mudado a una ciudad en China. Aparecía en una foto con un cubre-boca y relataba la experiencia de estar viviendo una extraña situación, que en ese momento me pareció más una película de ficción científica que algo real. Al final, escribía algo como esto: “Aquí el virus no se ha propagado demasiado porque las medidas que las autoridades están tomando resultan muy efectivas. Pero pienso en mi país y Latinoamérica en general… ¿cómo harán allá cuando esto llegue? Porque no creo que tengamos el presupuesto necesario y, por naturaleza, somos sociedades desobedientes”.&#13;
Su relato fue mi primer contacto con la idea de una pandemia y me puso en alerta. Intenté investigar, escribí a mis amigos para intercambiar opiniones y en general, sus respuestas fueron tranquilizadoras. Se trataba de una manipulación, una exageración mediática y seguramente no iba a pasar nada, afirmaban. Incluso enviaron estadísticas sobre el número de muertes por cáncer comparadas con las del COVID-19 y notas periodísticas que analizaban el fenómeno desde una postura bastante crítica.</dc:description>
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<title>De una ciencia sin sabiduría</title>
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<author>
<name>Barros, Marcelo</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:32Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
The Thing from Another World (Christian Nyby, 1951) es una película de culto que tuvo dos versiones modernas, ambas arruinadas por la superioridad técnica de sus efectos especiales. Bien dijo Paul Valéry que la perfección artística implica renunciar a todo aquello que lleve a la exageración deliberada. La película original bien puede ser leída desde una perspectiva freudiana que notará el trasfondo edípico de la historia, imperceptible hoy para el psicoanalista moderno que se cree más allá del Edipo. Más allá del Edipo y de cualquier límite.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>The Thing from Another World (Christian Nyby, 1951) es una película de culto que tuvo dos versiones modernas, ambas arruinadas por la superioridad técnica de sus efectos especiales. Bien dijo Paul Valéry que la perfección artística implica renunciar a todo aquello que lleve a la exageración deliberada. La película original bien puede ser leída desde una perspectiva freudiana que notará el trasfondo edípico de la historia, imperceptible hoy para el psicoanalista moderno que se cree más allá del Edipo. Más allá del Edipo y de cualquier límite.</dc:description>
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<title>Entrevista a Lolo Micucci</title>
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<author>
<name>Cazalla, Camilo</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:33Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Camilo Cazalla: ¿Qué podés contarnos sobre la función que la música ha ocupado para vos en estos tiempos especiales de pandemia y confinamiento? ¿Hay lugar para el momento creativo o se instala más bien un detenimiento? &#13;
Lolo Micucci: La actividad musical es mi medio de vida desde hace muchos años, en diversos rubros y formas. Soy compositor, arreglador, productor musical y pianista, así que ante el nuevo y sorpresivo escenario “pandémico” pude reestructurar mi actividad y continuarla desde mi casa, mudando el estudio y aplicando más tecnología a la que habitualmente utilizo para suplir las restricciones. Esto es algo que ya se venía dando antes del COVID-19, muchos músicos nos mandamos nuestros trabajos vía internet y vamos completando, grabando, y participando cada uno desde su lugar, obviamente con una dirección general, pero técnicamente hablando no es una novedad la de trabajar desde nuestra casa (estudio).
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Camilo Cazalla: ¿Qué podés contarnos sobre la función que la música ha ocupado para vos en estos tiempos especiales de pandemia y confinamiento? ¿Hay lugar para el momento creativo o se instala más bien un detenimiento? &#13;
Lolo Micucci: La actividad musical es mi medio de vida desde hace muchos años, en diversos rubros y formas. Soy compositor, arreglador, productor musical y pianista, así que ante el nuevo y sorpresivo escenario “pandémico” pude reestructurar mi actividad y continuarla desde mi casa, mudando el estudio y aplicando más tecnología a la que habitualmente utilizo para suplir las restricciones. Esto es algo que ya se venía dando antes del COVID-19, muchos músicos nos mandamos nuestros trabajos vía internet y vamos completando, grabando, y participando cada uno desde su lugar, obviamente con una dirección general, pero técnicamente hablando no es una novedad la de trabajar desde nuestra casa (estudio).</dc:description>
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<title>Entrevista a Fabián Naparstek</title>
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<author>
<name>Ríos, Christian Marcelo</name>
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<updated>2021-04-07T20:02:35Z</updated>
<published>2021-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Conclusiones Analíticas; vol. 7, no. 7
Christian Ríos: ¿Cuál considera que ha sido la respuesta de los analistas a la irrupción de la pandemia? ¿Qué puede decir el psicoanálisis sobre el malestar actual? &#13;
Fabián Naparstek: Bueno, en primer lugar, decir que los analistas han sido sorprendidos por esta pandemia como todo el mundo. Aquello que se podía esperar de un futuro, de lo planificado hacia adelante, a partir de medidas concretas de los diferentes países -en nuestro caso la cuarentena- produjo claramente un corte.&#13;
En cuanto a la práctica analítica, por lo que tengo entendido y ante la medida de la cuarentena, algunos analistas dejaron directamente de atender. Todo el mundo que yo sepa dejó de atender presencialmente, acatando la medida de la cuarentena y en general con una aceptación de que era y es necesaria, y al poco tiempo muchos pacientes empezaron a pedir hablar con otras herramientas como el teléfono, Skype, Zoom, videollamadas, etc., y también los mismos analistas también empezaron a ofrecer esa posibilidad. Entiendo que hoy en día, muchos analistas están trabajando, no diría que con todos los pacientes que tenían antes de la irrupción de la pandemia, pero en general se está trabajando mucho de dicha forma.
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<dc:date>2021-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Christian Ríos: ¿Cuál considera que ha sido la respuesta de los analistas a la irrupción de la pandemia? ¿Qué puede decir el psicoanálisis sobre el malestar actual? &#13;
Fabián Naparstek: Bueno, en primer lugar, decir que los analistas han sido sorprendidos por esta pandemia como todo el mundo. Aquello que se podía esperar de un futuro, de lo planificado hacia adelante, a partir de medidas concretas de los diferentes países -en nuestro caso la cuarentena- produjo claramente un corte.&#13;
En cuanto a la práctica analítica, por lo que tengo entendido y ante la medida de la cuarentena, algunos analistas dejaron directamente de atender. Todo el mundo que yo sepa dejó de atender presencialmente, acatando la medida de la cuarentena y en general con una aceptación de que era y es necesaria, y al poco tiempo muchos pacientes empezaron a pedir hablar con otras herramientas como el teléfono, Skype, Zoom, videollamadas, etc., y también los mismos analistas también empezaron a ofrecer esa posibilidad. Entiendo que hoy en día, muchos analistas están trabajando, no diría que con todos los pacientes que tenían antes de la irrupción de la pandemia, pero en general se está trabajando mucho de dicha forma.</dc:description>
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