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<title>Volumen 02 | Número 09-16</title>
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<updated>2026-06-15T02:20:25Z</updated>
<dc:date>2026-06-15T02:20:25Z</dc:date>
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<title>Los textos millcayac del P. Luis de Valdivia (con un vocabulario español-allentiac-millcayac)</title>
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<name>Márquez Miranda, Fernando</name>
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<updated>2022-09-23T20:05:29Z</updated>
<published>1943-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo II, no. 12, sección Antropología
Es éste un trabajo provisional, aunque completo, en cuanto me propuseal efectuado. No tiene más valor, ni más alcance, que el de una mera comunicación preliminar para anunciar a los especialistas en las « ciencias del hombre » el descubrimiento de una nueva fuente lingüística, reveladora de una lengua indígena casi desconocida, y a la que se creía perdida para siempre, así como dar una primera impresión del caudal idiomático que nos aporta. Tratase del conjunto de las obras que el padre Luis de Valdivia describió a fines del siglo XVI, sobre la lengua Millcayac, y que una búsqueda afortunada me ha permitido encontrar. Digo «provisional», o «preliminar», pues no abordo el conocimiento de las características profundas del idioma, que desenvolveré oportunamente. No es del caso volver, aquí, sobre el problema de si estos textos fueron o no publicados, problema que —si bien Boman equivoca siguiendo a Mitre y a Medina, en sus errores, sin adelantárseles en sus aciertos, —quedó definitivamente aclarado en un sentido afirmativo por el hallazgo que Schuller realizara de una ínfima parte de esos textos, vandalizados por mano anónima, pero existentes, y definitivos como prueba de la realidad de la impresión que se problematizaba. Por eso resulta tanto más extraña la equivocación de Imbelloni que insiste —en 1936— en lo del manuscrito millcayac perdido. Aquel hallazgo, con ser mínimo, resultó suficientemente importante como para que fuera objeto de una publicación especial en los Papers del Peabody Museum, como lo hizo notar el profesor Putnam en la breve Editorial Note que sirve de introducción al trabajo de Schuller.
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<dc:date>1943-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Es éste un trabajo provisional, aunque completo, en cuanto me propuseal efectuado. No tiene más valor, ni más alcance, que el de una mera comunicación preliminar para anunciar a los especialistas en las « ciencias del hombre » el descubrimiento de una nueva fuente lingüística, reveladora de una lengua indígena casi desconocida, y a la que se creía perdida para siempre, así como dar una primera impresión del caudal idiomático que nos aporta. Tratase del conjunto de las obras que el padre Luis de Valdivia describió a fines del siglo XVI, sobre la lengua Millcayac, y que una búsqueda afortunada me ha permitido encontrar. Digo «provisional», o «preliminar», pues no abordo el conocimiento de las características profundas del idioma, que desenvolveré oportunamente. No es del caso volver, aquí, sobre el problema de si estos textos fueron o no publicados, problema que —si bien Boman equivoca siguiendo a Mitre y a Medina, en sus errores, sin adelantárseles en sus aciertos, —quedó definitivamente aclarado en un sentido afirmativo por el hallazgo que Schuller realizara de una ínfima parte de esos textos, vandalizados por mano anónima, pero existentes, y definitivos como prueba de la realidad de la impresión que se problematizaba. Por eso resulta tanto más extraña la equivocación de Imbelloni que insiste —en 1936— en lo del manuscrito millcayac perdido. Aquel hallazgo, con ser mínimo, resultó suficientemente importante como para que fuera objeto de una publicación especial en los Papers del Peabody Museum, como lo hizo notar el profesor Putnam en la breve Editorial Note que sirve de introducción al trabajo de Schuller.</dc:description>
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<title>Iconografía aborigen: II. Casimiro y su hijo Sam Slick</title>
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<name>Vignati, Milcíades Alejo</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:41Z</updated>
<published>1945-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo II, no. 13, sección Antropología
La bioiconografía de Casimiro ha sido súbitamente complementada con elementos gráficos y testimoniales de inestimable valor. En realidad—conviene desde ya advertirlo— lo que considero nuevo aporte fotográfico es tal por la ficción que entraña toda exhumación de un material édito y, a su pesar, desconocido. Posiblemente, la mayor singularidad de este hallazgo es que este retrato de Casimiro no se encuentra en una de esas publicaciones de escasa circulación o de rareza extraordinaria; sino por el contrario, forma parte de una importante revista que, en su época, fue en Europa, el más alto exponente de los estudios americanistas. Esta anomalía tiene, tal vez,explicación en la circunstancia que el nombre de Casimiro no se encuentraal pie de la lámina, sino en el texto de una extensa nota infrapaginal correspondiente al título mismo del artículo; de modo que la coincidencia negativa de la tipografía en cuerpo menor y la enumeración en primer término de otros apellidos prestigiosos y conocidos, han determinado —según me lo dicta mi propia experiencia— que el nombre del cacique patagón pase, generalmente, inadvertido. No lo fue, sin embargo, para mi bondadoso correspondiente don Tomás Harrington a quien debo la indicación de su existencia y al que quedo, por este y otros muchos motivos, íntimamente agradecido. El 1875, Th. Bermondy publicaba un corto artículo, basado en referencias de viajeros, respecto a los indios patagones, fueguinos y araucanos, ilustrado con la lámina que nos interesa; la leyenda, impresa a su pie, sólo reza: "Types Tehuelches (Patagonie)"
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<dc:date>1945-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La bioiconografía de Casimiro ha sido súbitamente complementada con elementos gráficos y testimoniales de inestimable valor. En realidad—conviene desde ya advertirlo— lo que considero nuevo aporte fotográfico es tal por la ficción que entraña toda exhumación de un material édito y, a su pesar, desconocido. Posiblemente, la mayor singularidad de este hallazgo es que este retrato de Casimiro no se encuentra en una de esas publicaciones de escasa circulación o de rareza extraordinaria; sino por el contrario, forma parte de una importante revista que, en su época, fue en Europa, el más alto exponente de los estudios americanistas. Esta anomalía tiene, tal vez,explicación en la circunstancia que el nombre de Casimiro no se encuentraal pie de la lámina, sino en el texto de una extensa nota infrapaginal correspondiente al título mismo del artículo; de modo que la coincidencia negativa de la tipografía en cuerpo menor y la enumeración en primer término de otros apellidos prestigiosos y conocidos, han determinado —según me lo dicta mi propia experiencia— que el nombre del cacique patagón pase, generalmente, inadvertido. No lo fue, sin embargo, para mi bondadoso correspondiente don Tomás Harrington a quien debo la indicación de su existencia y al que quedo, por este y otros muchos motivos, íntimamente agradecido. El 1875, Th. Bermondy publicaba un corto artículo, basado en referencias de viajeros, respecto a los indios patagones, fueguinos y araucanos, ilustrado con la lámina que nos interesa; la leyenda, impresa a su pie, sólo reza: "Types Tehuelches (Patagonie)"</dc:description>
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<title>Procesos neoarticulares por doble luxación mandibular en un cráneo indígena de Humahuaca</title>
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<name>Vignati, Milcíades Alejo</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:42Z</updated>
<published>1942-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo II, no. 11, sección Antropología
El cranium encontrado en una de las sepulturas de Humahuaca—perteneciente al Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en cuyas colecciones está catalogado con el número 27740 — presenta tan interesantes anomalías, ocasionadas por doble luxación traumática, que me ha parecido conveniente darlo a conocer no sólo por lo que esas anomalías tienen de extraordinario desde el punto devista anátomo-fisiológico sino, también, como prueba del aguante al dolor que en vida tuvo ese indígena, coeficiente de insensibilidad de los primitivos que he tratado de explicar no ha mucho (Vignati, 8, 268, y siguientes). Las ruinas prehispánicas de Humahuaca se encuentran ubicadas en la quebrada del mismo nombre, provincia de Jujuy, próximas a la estación homónima del F. C. C. N. A. sobre la margen derecha del río Grande que, descendiendo de la puna, se abre paso en dirección a la llanura jujeña. Es uno de esos numerosos lugares cuajados de pircas, más o menos destruídas, que denuncian la ubicación de un poblado aborigen.
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<dc:date>1942-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El cranium encontrado en una de las sepulturas de Humahuaca—perteneciente al Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en cuyas colecciones está catalogado con el número 27740 — presenta tan interesantes anomalías, ocasionadas por doble luxación traumática, que me ha parecido conveniente darlo a conocer no sólo por lo que esas anomalías tienen de extraordinario desde el punto devista anátomo-fisiológico sino, también, como prueba del aguante al dolor que en vida tuvo ese indígena, coeficiente de insensibilidad de los primitivos que he tratado de explicar no ha mucho (Vignati, 8, 268, y siguientes). Las ruinas prehispánicas de Humahuaca se encuentran ubicadas en la quebrada del mismo nombre, provincia de Jujuy, próximas a la estación homónima del F. C. C. N. A. sobre la margen derecha del río Grande que, descendiendo de la puna, se abre paso en dirección a la llanura jujeña. Es uno de esos numerosos lugares cuajados de pircas, más o menos destruídas, que denuncian la ubicación de un poblado aborigen.</dc:description>
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<title>Iconografía aborigen: I. Los caciques Sayeweke, Inakayal y Foyel y sus allegados</title>
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<name>Vignati, Milcíades Alejo</name>
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<updated>2022-09-22T20:04:44Z</updated>
<published>1942-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo II, no. 10, sección Antropología
No obstante estar en trance de desaparición, son pocas las representaciones gráficas existentes de los aborígenes de Patagonia. Por ello es que se ha querido salvar una serie de negativos de los últimos caciques con mando que, en carácter de prisioneros, fueron traídos a Buenos Aires en 1884. Se ha reunido para cada uno de ellos los antecedentes de su vida y actuación procurando destacar su psicología.
Incluye láminas con fotografías.
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<dc:date>1942-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>No obstante estar en trance de desaparición, son pocas las representaciones gráficas existentes de los aborígenes de Patagonia. Por ello es que se ha querido salvar una serie de negativos de los últimos caciques con mando que, en carácter de prisioneros, fueron traídos a Buenos Aires en 1884. Se ha reunido para cada uno de ellos los antecedentes de su vida y actuación procurando destacar su psicología.</dc:description>
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<title>Censo óseo de paquetes funerarios de origen guaraní</title>
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<name>Vignati, Milcíades Alejo</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/142613</id>
<updated>2022-09-22T20:04:45Z</updated>
<published>1941-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo II, no. 9, sección Antropología
A comienzos del año 1921 el Museo de La Plata entraba en conocimiento de la existencia de un cementerio indígena ubicado en el curso medio del arroyo Fredes del delta bonaerense. Fue encargado de la excavación y recolección del material el entonces estudiante Pablo Gaggero —actualmente encargado de la sección Herpetología de este Instituto y en todomomento, abnegado Y cordial amigo —quien vio malogrados en gran parte los resultados previstos por la acción destructora de los pobladores en su curiosidad no exenta del afán de encontrar un tesoro escondido. Pocos meses después, el 28 de mayo, ocupándose un isleño del mismo lugar, en eliminar un espeso pajonal que cubría una parte del terreno para ponerlo en condiciones de cultivo, removía con sus herramientas dos esqueletos humanos, que lo determinaron a suspender su tarea y comunicar el descubrimiento al Museo. Nuevamente Pablo Gaggero queda comisionado para el estudio del cementerio descubierto, tarea que cumplió entre los días 1 a 11 del mes de Junio. En el informe producido referente a los trabajos efectuados queda indicada la topografía de la región.
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<dc:date>1941-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>A comienzos del año 1921 el Museo de La Plata entraba en conocimiento de la existencia de un cementerio indígena ubicado en el curso medio del arroyo Fredes del delta bonaerense. Fue encargado de la excavación y recolección del material el entonces estudiante Pablo Gaggero —actualmente encargado de la sección Herpetología de este Instituto y en todomomento, abnegado Y cordial amigo —quien vio malogrados en gran parte los resultados previstos por la acción destructora de los pobladores en su curiosidad no exenta del afán de encontrar un tesoro escondido. Pocos meses después, el 28 de mayo, ocupándose un isleño del mismo lugar, en eliminar un espeso pajonal que cubría una parte del terreno para ponerlo en condiciones de cultivo, removía con sus herramientas dos esqueletos humanos, que lo determinaron a suspender su tarea y comunicar el descubrimiento al Museo. Nuevamente Pablo Gaggero queda comisionado para el estudio del cementerio descubierto, tarea que cumplió entre los días 1 a 11 del mes de Junio. En el informe producido referente a los trabajos efectuados queda indicada la topografía de la región.</dc:description>
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