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<title>Número 02</title>
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<updated>2026-08-08T06:54:50Z</updated>
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<title>Museo | Número 2</title>
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<name>Fundación Museo La Plata</name>
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<updated>2019-07-24T04:02:49Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Edicion de revista
Museo; no. 2
- Editorial&#13;
- El Museo se hace oír&#13;
- Anecdotario del Perito Moreno&#13;
- Tesoros del Museo: La colección entomológica | &lt;b&gt;Ricardo A. Ronderos&lt;/b&gt;&#13;
- Rincones de nuestra tierra: Santa Victoria e Iruya, al norte de Salta | &lt;b&gt;Julio A. Hurrell&lt;/b&gt;&#13;
- El Museo en la actualidad&#13;
- Prohombres del Museo: Luis María Torres&#13;
- El agua: recurso vital | &lt;b&gt;José A. Catoggio&lt;/b&gt;&#13;
- La Antártida | &lt;b&gt;Marcelo Zarate&lt;/b&gt;&#13;
- Sobre Navidad y Santa Claus&#13;
- Insectos extraordinarios de la fauna argentina: los encírtidos con antenas ramosas | &lt;b&gt;Luis De Santis&lt;/b&gt;&#13;
- Noticias de la Fundación&#13;
- Viajes sin regreso | &lt;b&gt;Elias R. de la Sota&lt;/b&gt;&#13;
- Notas breves&#13;
- Fitoplancteres y su relación con la salud humana | &lt;b&gt;Eugenia A. Sar y Martha E. Ferrado&lt;/b&gt;&#13;
- Boriquen: la isla del encanto y el encanto de una isla | &lt;b&gt;Jorge Luis Frangi&lt;/b&gt;&#13;
- El origen del edificio del Museo de La Plata | &lt;b&gt;J. A. Morosi, A. O. Delgado, E. R. Gamallo&lt;/b&gt;&#13;
- Los espacios verdes y el arbolado urbano en el área de La Plata. II. El bosque: entorno vegetal del Museo | &lt;b&gt;G. Delucchi, A. A. Julianello y R. F. Correa&lt;/b&gt;&#13;
- Reglamento de publicaciones
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>- Editorial&#13;
- El Museo se hace oír&#13;
- Anecdotario del Perito Moreno&#13;
- Tesoros del Museo: La colección entomológica | &lt;b&gt;Ricardo A. Ronderos&lt;/b&gt;&#13;
- Rincones de nuestra tierra: Santa Victoria e Iruya, al norte de Salta | &lt;b&gt;Julio A. Hurrell&lt;/b&gt;&#13;
- El Museo en la actualidad&#13;
- Prohombres del Museo: Luis María Torres&#13;
- El agua: recurso vital | &lt;b&gt;José A. Catoggio&lt;/b&gt;&#13;
- La Antártida | &lt;b&gt;Marcelo Zarate&lt;/b&gt;&#13;
- Sobre Navidad y Santa Claus&#13;
- Insectos extraordinarios de la fauna argentina: los encírtidos con antenas ramosas | &lt;b&gt;Luis De Santis&lt;/b&gt;&#13;
- Noticias de la Fundación&#13;
- Viajes sin regreso | &lt;b&gt;Elias R. de la Sota&lt;/b&gt;&#13;
- Notas breves&#13;
- Fitoplancteres y su relación con la salud humana | &lt;b&gt;Eugenia A. Sar y Martha E. Ferrado&lt;/b&gt;&#13;
- Boriquen: la isla del encanto y el encanto de una isla | &lt;b&gt;Jorge Luis Frangi&lt;/b&gt;&#13;
- El origen del edificio del Museo de La Plata | &lt;b&gt;J. A. Morosi, A. O. Delgado, E. R. Gamallo&lt;/b&gt;&#13;
- Los espacios verdes y el arbolado urbano en el área de La Plata. II. El bosque: entorno vegetal del Museo | &lt;b&gt;G. Delucchi, A. A. Julianello y R. F. Correa&lt;/b&gt;&#13;
- Reglamento de publicaciones</dc:description>
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<title>Los espacios verdes y el arbolado urbano en el área de La Plata: II. El Bosque: entorno vegetal del Museo</title>
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<author>
<name>Delucchi, Gustavo</name>
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<name>Julianello, Alberto A.</name>
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<author>
<name>Correa, Rubén Florestan</name>
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<updated>2019-07-23T20:05:09Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
Continuando con la serie iniciada en el número anterior ahora nos acercamos a uno de los espacios verdes típicos de La Plata: el Paseo del Bosque. El mismo constituye el entorno en el cual desde hace más de un siglo se desarrolla nuestro Museo de Ciencias Naturales, visitado por miles de personas que no siempre le prestan atención a este espacio verde. Es necesario conocer su origen y desarrollo hasta el presente para conservarlo para el futuro.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Continuando con la serie iniciada en el número anterior ahora nos acercamos a uno de los espacios verdes típicos de La Plata: el Paseo del Bosque. El mismo constituye el entorno en el cual desde hace más de un siglo se desarrolla nuestro Museo de Ciencias Naturales, visitado por miles de personas que no siempre le prestan atención a este espacio verde. Es necesario conocer su origen y desarrollo hasta el presente para conservarlo para el futuro.</dc:description>
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<title>El origen del edificio del Museo de La Plata: Primera parte</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47109" rel="alternate"/>
<author>
<name>Morosi, Julio Ángel</name>
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<name>Delgado, Arnoldo Oscar</name>
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<author>
<name>Gamallo, Enrique R.</name>
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<updated>2022-04-08T16:57:19Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
Existe muy poca información édita sobre el proyecto, los planos y la marcha de la construcción del edificio del Museo de La Plata (1884-1888) y, a más de un siglo de distancia, debe admitirse que gran parte de tales materiales han desaparecido por pérdida, destrucción o desidia. Se sabe cuáles fueron las fuentes de inspiración y los principios rectores que guiaron al fundador, Francisco Pascasio Moreno, en la concepción básica del edificio, en el que sus salas de exhibición debían conformar un anillo biológico evolutivo. Él mismo se encargó de consignarlo por escrito en la &lt;i&gt;Revista del Museo&lt;/i&gt;, pero no detalló nunca la historia de la construcción ni los cambios a la idea original que se fueron produciendo por distintas causas.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Existe muy poca información édita sobre el proyecto, los planos y la marcha de la construcción del edificio del Museo de La Plata (1884-1888) y, a más de un siglo de distancia, debe admitirse que gran parte de tales materiales han desaparecido por pérdida, destrucción o desidia. Se sabe cuáles fueron las fuentes de inspiración y los principios rectores que guiaron al fundador, Francisco Pascasio Moreno, en la concepción básica del edificio, en el que sus salas de exhibición debían conformar un anillo biológico evolutivo. Él mismo se encargó de consignarlo por escrito en la &lt;i&gt;Revista del Museo&lt;/i&gt;, pero no detalló nunca la historia de la construcción ni los cambios a la idea original que se fueron produciendo por distintas causas.</dc:description>
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<title>Boriquen: la isla del encanto y el encanto de una isla</title>
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<author>
<name>Frangi, Jorge Luis</name>
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<updated>2019-07-24T04:03:33Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
Año 1200. Dieciocho grados de latitud N. Una isla caribeña de 170 Km (E-O) por 60 Km (N-S). Temperatura media de 26°C que apenas fluctúa en poco más de un par de grados a lo largo del año. Un paisaje de montañas, planicies y costas refulgentes. El mar, profundamente celeste y límpido, cobija a los arrecifes coralinos contenedores de una enorme variedad de invertebrados (corales en abanico, cerebroides, columnares, en pilares, con aspecto de cuernos de ciervos o de lechugas; erizos, estrellas de mar, langostas, bivalvos, y otros), peces (multicolores como los peces ángel, o curiosas morenas asomando de su escondrijo entre los corales) y algas; todo ello allí nomás, cerca de la costa, al alcance de la vista. El agua fluye sobre las blancas arenas de la angosta playa en la que árboles como la uva de playa (&lt;i&gt;Coccoloba uvifera&lt;/i&gt;) permiten algún reparo del fuerte sol tropical. En otros casos los manglares, típicos bosques de las costas marinas de los trópicos, hunden sus raíces como zancos (&lt;i&gt;Rhizophora mangle&lt;/i&gt;, mangle rojo) en el agua, o bien se yerguen como velas (&lt;i&gt;Avicennia nítida&lt;/i&gt;, mangle negro) con función de aereación en los bajos salinos detrás de la línea costera.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Año 1200. Dieciocho grados de latitud N. Una isla caribeña de 170 Km (E-O) por 60 Km (N-S). Temperatura media de 26°C que apenas fluctúa en poco más de un par de grados a lo largo del año. Un paisaje de montañas, planicies y costas refulgentes. El mar, profundamente celeste y límpido, cobija a los arrecifes coralinos contenedores de una enorme variedad de invertebrados (corales en abanico, cerebroides, columnares, en pilares, con aspecto de cuernos de ciervos o de lechugas; erizos, estrellas de mar, langostas, bivalvos, y otros), peces (multicolores como los peces ángel, o curiosas morenas asomando de su escondrijo entre los corales) y algas; todo ello allí nomás, cerca de la costa, al alcance de la vista. El agua fluye sobre las blancas arenas de la angosta playa en la que árboles como la uva de playa (&lt;i&gt;Coccoloba uvifera&lt;/i&gt;) permiten algún reparo del fuerte sol tropical. En otros casos los manglares, típicos bosques de las costas marinas de los trópicos, hunden sus raíces como zancos (&lt;i&gt;Rhizophora mangle&lt;/i&gt;, mangle rojo) en el agua, o bien se yerguen como velas (&lt;i&gt;Avicennia nítida&lt;/i&gt;, mangle negro) con función de aereación en los bajos salinos detrás de la línea costera.</dc:description>
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<title>Fitopláncteres y su relación con la salud humana</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47107" rel="alternate"/>
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<name>Sar, Eugenia A.</name>
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<author>
<name>Ferrario, Martha Elba</name>
</author>
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<updated>2019-10-15T14:39:27Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
Al conjunto de organismos que viven en suspensión en las aguas y son llevados pasivamente por las corrientes, los designamos con el término de plancton. A aquellos pláncteres que poseen la capacidad de fotosintetizar los denominamos genéricamente fitoplancton. Los fitopláncteres, algas microscópicas, son a los mares, lo que las plantas vasculares a los ambientes terrestres, productores primarios del sistema. Son, en consecuencia, el primer eslabón de la cadena alimentaria sustentatoria de la economía del mar.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Al conjunto de organismos que viven en suspensión en las aguas y son llevados pasivamente por las corrientes, los designamos con el término de plancton. A aquellos pláncteres que poseen la capacidad de fotosintetizar los denominamos genéricamente fitoplancton. Los fitopláncteres, algas microscópicas, son a los mares, lo que las plantas vasculares a los ambientes terrestres, productores primarios del sistema. Son, en consecuencia, el primer eslabón de la cadena alimentaria sustentatoria de la economía del mar.</dc:description>
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<title>Viajes sin regreso</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47106" rel="alternate"/>
<author>
<name>Sota, Elías Ramón de la</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47106</id>
<updated>2019-07-23T20:04:59Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
La desaparición de especies vegetales, voluntaria o involuntariamente causadas por el hombre, nos preocupa y nos lleva a hacernos algunas preguntas: ¿De qué manera el hombre puede provocar la desaparición de un especie de plantas? ¿Cómo podríamos evitar, disminuir o controlar esas extinciones? ¿Tiene algún sentido emprender y/o apoyar actitudes de protección, de conservación?
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La desaparición de especies vegetales, voluntaria o involuntariamente causadas por el hombre, nos preocupa y nos lleva a hacernos algunas preguntas: ¿De qué manera el hombre puede provocar la desaparición de un especie de plantas? ¿Cómo podríamos evitar, disminuir o controlar esas extinciones? ¿Tiene algún sentido emprender y/o apoyar actitudes de protección, de conservación?</dc:description>
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<title>Insectos extraordinarios de la fauna argentina; los encírtidos con antenas ramosas</title>
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<author>
<name>De Santis, Luis M.</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47105</id>
<updated>2021-10-26T18:18:22Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
En 1891, el famoso entomólogo estadounidense W. H. Ashmead dio a conocer un extraordinario microhimenóptero de la familia de los Encírtidos cazados en los campos de Mato Grosso, en Brasil. La hembra no tiene nada de particular cuando se la compara con otros insectos de la misma familia pero el macho ofrece antenas con 6 ramas que recuerdan, de inmediato, las cuernas ramificadas que presentan los machos de algunos ciervos pero, como es sabido, las antenas de los insectos tienen funciones sensoriales y es probable que aquellas que son ramificadas, tengan alguna significación en la aproximación de los sexos. Mide 3 milímetros de largo y 8 de envergadura alar.
Sección: Divulgación Científica.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En 1891, el famoso entomólogo estadounidense W. H. Ashmead dio a conocer un extraordinario microhimenóptero de la familia de los Encírtidos cazados en los campos de Mato Grosso, en Brasil. La hembra no tiene nada de particular cuando se la compara con otros insectos de la misma familia pero el macho ofrece antenas con 6 ramas que recuerdan, de inmediato, las cuernas ramificadas que presentan los machos de algunos ciervos pero, como es sabido, las antenas de los insectos tienen funciones sensoriales y es probable que aquellas que son ramificadas, tengan alguna significación en la aproximación de los sexos. Mide 3 milímetros de largo y 8 de envergadura alar.</dc:description>
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<title>La Antártida</title>
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<name>Zárate, Marcelo Arístides</name>
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<updated>2019-07-24T04:03:01Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
La Antártida es única, tan peculiar en su esencia que resulta casi imposible lograr transmitir la revolución sensorial que produce en aquellos que la hemos conocido. Fotografías, películas, libros, todo es poco, sólo nos brindan un panorama parcial, muy aproximado, de lo que es el mundo antártico, en verdad otro mundo. Debemos estar en la Antártida para comprender la dimensión inconmensurable de este ambiente colosal donde la naturaleza se expresa con grandilocuencia proverbial. Nos envuelve con su serenidad, nos sumerge en su blanca inmovilidad, el aire frío se nos recorta en las siluetas y la distancia y el aislamiento nos hunden en una profunda reflexión y viaje interior por esos vericuetos íntimos a los que pocas veces accedemos.
Sección: Divulgación Científica.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La Antártida es única, tan peculiar en su esencia que resulta casi imposible lograr transmitir la revolución sensorial que produce en aquellos que la hemos conocido. Fotografías, películas, libros, todo es poco, sólo nos brindan un panorama parcial, muy aproximado, de lo que es el mundo antártico, en verdad otro mundo. Debemos estar en la Antártida para comprender la dimensión inconmensurable de este ambiente colosal donde la naturaleza se expresa con grandilocuencia proverbial. Nos envuelve con su serenidad, nos sumerge en su blanca inmovilidad, el aire frío se nos recorta en las siluetas y la distancia y el aislamiento nos hunden en una profunda reflexión y viaje interior por esos vericuetos íntimos a los que pocas veces accedemos.</dc:description>
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<title>El agua: recurso vital</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47103" rel="alternate"/>
<author>
<name>Catoggio, José Alberto</name>
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<updated>2019-07-24T04:03:28Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
Para tener una idea de lo que el agua representa en no ya sólo el desenvolvimiento sino en la subsistencia misma de la vida humana, sin entrar a considerar su necesidad para desarrollar actividades sustanciales que contribuyen, de un modo u otro, a la misma, baste considerar que integra un 70% (en peso) del cuerpo humano, como sucede, por lo demás, en mayor o menor grado, con la inmensa mayoría de los seres vivientes.
Sección: Divulgación Científica
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Para tener una idea de lo que el agua representa en no ya sólo el desenvolvimiento sino en la subsistencia misma de la vida humana, sin entrar a considerar su necesidad para desarrollar actividades sustanciales que contribuyen, de un modo u otro, a la misma, baste considerar que integra un 70% (en peso) del cuerpo humano, como sucede, por lo demás, en mayor o menor grado, con la inmensa mayoría de los seres vivientes.</dc:description>
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<title>Luis María Torres: Director del Museo (1920-1932)</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47102" rel="alternate"/>
<author>
<name>Riccardi, Alberto Carlos</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47102</id>
<updated>2019-07-24T04:02:55Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
La época de oro del Museo de La Plata se extendió entre 1884 y 1947 y puede ser dividida en cuatro etapas, en correspondencia con la gestión de cuatro grandes directores: la etapa fundacional de Francisco Pascasio Moreno (1884-1906), la etapa de la transición de Samuel Lafone Quevedo (1906-1920), la etapa de la organización de Luis María Torres (1920- 1932) y la etapa de la institucionalización de Joaquín Frenguelli (1934-1946). Dentro de la continuidad general de estas etapas se inscriben las breves direcciones de Augusto Scala (1932-1933) y Ricardo Levene (1933-1934).
Sección: Prohombres del Museo.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La época de oro del Museo de La Plata se extendió entre 1884 y 1947 y puede ser dividida en cuatro etapas, en correspondencia con la gestión de cuatro grandes directores: la etapa fundacional de Francisco Pascasio Moreno (1884-1906), la etapa de la transición de Samuel Lafone Quevedo (1906-1920), la etapa de la organización de Luis María Torres (1920- 1932) y la etapa de la institucionalización de Joaquín Frenguelli (1934-1946). Dentro de la continuidad general de estas etapas se inscriben las breves direcciones de Augusto Scala (1932-1933) y Ricardo Levene (1933-1934).</dc:description>
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<title>El Departamento Científico de Antropología en su realidad actual y perspectiva futura</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47100" rel="alternate"/>
<author>
<name>Pucciarelli, Héctor Mario</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47100</id>
<updated>2019-07-23T20:04:54Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
Los Departamentos Científicos de Arqueología y Etnografía abarcan respectivamente las fracciones histórica y actual del desarrollo socio-cultural de la humanidad, mientras que un tercero -el Departamento Científico de Antropología- se ocupa de la problemática atinente a los procesos -la Antropología Biológica siempre estudia procesos- de evolución y diversificación biológica humana en las poblaciones prehistóricas y actuales.&#13;
Si la temática de nuestro departamento es tan específica como para restringirse a un aspecto biológico, ¿por qué posee un nombre tan totalizador? La explicación es múltiple: en primer lugar, preferimos conservar las denominaciones tradicionales provenientes del período fundacional. La de nuestro departamento surge de una acepción europea que identifica Antropología con la antigua Antropología Física y por carácter transitivo, con la moderna Antropología Biológica. En segundo lugar, las características de la evolución y de la adaptación humana son tan particulares que es imposible concebir, en Antropología, una diferencia biológica sin una determinante bio-so- cio-cultural que la enmarque y la diferencie del resto de los seres vivientes.
Sección: El Museo en la Actualidad.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Los Departamentos Científicos de Arqueología y Etnografía abarcan respectivamente las fracciones histórica y actual del desarrollo socio-cultural de la humanidad, mientras que un tercero -el Departamento Científico de Antropología- se ocupa de la problemática atinente a los procesos -la Antropología Biológica siempre estudia procesos- de evolución y diversificación biológica humana en las poblaciones prehistóricas y actuales.&#13;
Si la temática de nuestro departamento es tan específica como para restringirse a un aspecto biológico, ¿por qué posee un nombre tan totalizador? La explicación es múltiple: en primer lugar, preferimos conservar las denominaciones tradicionales provenientes del período fundacional. La de nuestro departamento surge de una acepción europea que identifica Antropología con la antigua Antropología Física y por carácter transitivo, con la moderna Antropología Biológica. En segundo lugar, las características de la evolución y de la adaptación humana son tan particulares que es imposible concebir, en Antropología, una diferencia biológica sin una determinante bio-so- cio-cultural que la enmarque y la diferencie del resto de los seres vivientes.</dc:description>
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<title>Santa Victoria e Iruya, al norte de Salta</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47099" rel="alternate"/>
<author>
<name>Hurrell, Julio Alberto</name>
</author>
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<updated>2019-07-23T20:04:49Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
Los departamentos de Santa Victoria e Iruya ubicados en el extremo norte de la provincia de Salta, en el límite con la República de Bolivia, forman parte de aquellos territorios olvidados de nuestro país, prácticamente desconocidos por el gran público. Sin embargo, tanto en sentido geográfico como en el cultural, constituyen uno de los paisajes más pintorescos del Noroeste de la Argentina. A la belleza del paisaje se suma una población humana semiaborigen, que comparte con los pueblos de otras zonas vecinas una raíz andina milenaria, pero que además posee peculiaridades locales en concordancia con las condiciones ecológicas del lugar: sus valles fértiles contrastan con los áridos parajes de la Puna argentina.
Sección: Rincones de Nuestra Tierra.
</summary>
<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Los departamentos de Santa Victoria e Iruya ubicados en el extremo norte de la provincia de Salta, en el límite con la República de Bolivia, forman parte de aquellos territorios olvidados de nuestro país, prácticamente desconocidos por el gran público. Sin embargo, tanto en sentido geográfico como en el cultural, constituyen uno de los paisajes más pintorescos del Noroeste de la Argentina. A la belleza del paisaje se suma una población humana semiaborigen, que comparte con los pueblos de otras zonas vecinas una raíz andina milenaria, pero que además posee peculiaridades locales en concordancia con las condiciones ecológicas del lugar: sus valles fértiles contrastan con los áridos parajes de la Puna argentina.</dc:description>
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<title>La Colección Entomológica</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47097" rel="alternate"/>
<author>
<name>Ronderos, Ricardo Arturo</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/47097</id>
<updated>2019-07-23T20:04:45Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
La Colección Entomológica del Museo de La Plata está ligada a su historia. Fue iniciada por un distinguido científico extranjero, don Carlos Bruch, incorporado a este Museo por Moreno, en los albores de su creación, iniciando de esta manera una tradición que hasta hoy se mantiene, gracias a quienes, en años sucesivos y sin interrupciones, supieron continuar con su obra, dándole forma y organicidad: los Dres. Birabén, Torres y De Santis. La gran diversidad de formas y tamaños que alberga, hacen difícil comprender su volumen e importancia, no sólo como elemento didáctico y de exposición, sino además como elemento de estudio, ya que la misma involucra a seres que tienen una gran incidencia en la economía y en la salud. Sus representantes incluyen insectos plagas de la agricultura, transmisores de enfermedades, parásitos de animales y del hombre y además, elementos de gran valor para el control biológico de estas plagas, parásitos y vectores, por cuanto muchos de ellos parasitan a especies nocivas o perjudiciales.
Sección: Tesoros del Museo.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La Colección Entomológica del Museo de La Plata está ligada a su historia. Fue iniciada por un distinguido científico extranjero, don Carlos Bruch, incorporado a este Museo por Moreno, en los albores de su creación, iniciando de esta manera una tradición que hasta hoy se mantiene, gracias a quienes, en años sucesivos y sin interrupciones, supieron continuar con su obra, dándole forma y organicidad: los Dres. Birabén, Torres y De Santis. La gran diversidad de formas y tamaños que alberga, hacen difícil comprender su volumen e importancia, no sólo como elemento didáctico y de exposición, sino además como elemento de estudio, ya que la misma involucra a seres que tienen una gran incidencia en la economía y en la salud. Sus representantes incluyen insectos plagas de la agricultura, transmisores de enfermedades, parásitos de animales y del hombre y además, elementos de gran valor para el control biológico de estas plagas, parásitos y vectores, por cuanto muchos de ellos parasitan a especies nocivas o perjudiciales.</dc:description>
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<title>Anecdotario del perito Moreno</title>
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<name>Fundación Museo La Plata</name>
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<updated>2019-07-23T20:04:41Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Museo; no. 2
La vida del Perito Moreno es muy rica en anécdotas, que muchas veces sirven para revelar aspectos sobresalientes de su personalidad. Por ello, y para resaltar los atributos morales y éticos de este hombre de acción y su ejemplar conducta, que constituye un verdadero modelo para la juventud, en números sucesivos iremos narrando aspectos de su tan múltiple vida.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La vida del Perito Moreno es muy rica en anécdotas, que muchas veces sirven para revelar aspectos sobresalientes de su personalidad. Por ello, y para resaltar los atributos morales y éticos de este hombre de acción y su ejemplar conducta, que constituye un verdadero modelo para la juventud, en números sucesivos iremos narrando aspectos de su tan múltiple vida.</dc:description>
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<title>El Museo se hace oír</title>
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<name>Segovia, Román</name>
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<updated>2019-07-24T04:03:18Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Museo; no. 2
Con la idea de contribuir a que sea más agradable el recorrido efectuado por las visitas, y asimismo generar un espacio alternativo para quienes hacen música, desde hace algunos años el Museo viene ofreciendo y en cada temporada con mayor asiduidad, música en vivo en sus salas de exhibición. Esta modalidad no fue pergeñada desde un proyecto acabado, pero tampoco surgió espontáneamente, como algo mágico y misterioso. Hubo actitudes, grupos, personas, espacios, estamentos que coadyuvaron a la concreción de los eventos musicales.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Con la idea de contribuir a que sea más agradable el recorrido efectuado por las visitas, y asimismo generar un espacio alternativo para quienes hacen música, desde hace algunos años el Museo viene ofreciendo y en cada temporada con mayor asiduidad, música en vivo en sus salas de exhibición. Esta modalidad no fue pergeñada desde un proyecto acabado, pero tampoco surgió espontáneamente, como algo mágico y misterioso. Hubo actitudes, grupos, personas, espacios, estamentos que coadyuvaron a la concreción de los eventos musicales.</dc:description>
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<title>Editorial</title>
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<name>Fasano, Héctor L.</name>
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<updated>2019-07-24T04:03:12Z</updated>
<published>1993-12-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Museo; no. 2
En el editorial del primer número de la Revista se hizo referencia a la creación del Museo de Ciencias Naturales de La Plata que respondió a un impulso medular de su fundador, el Perito Francisco Pascasio Moreno: tratar de comprender la naturaleza y su evolución, y a través de ello aplicar los conocimientos científicos “en bien de la colectividad”. Ha transcurrido más de un siglo desde entonces y este concepto tiene permanente actualidad, ya que la incomprensión de la naturaleza y el afán de lucro desmedido han provocado un mal uso y abuso de los recursos naturales de nuestro planeta, lo que ha puesto en peligro su propia existencia.
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<dc:date>1993-12-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el editorial del primer número de la Revista se hizo referencia a la creación del Museo de Ciencias Naturales de La Plata que respondió a un impulso medular de su fundador, el Perito Francisco Pascasio Moreno: tratar de comprender la naturaleza y su evolución, y a través de ello aplicar los conocimientos científicos “en bien de la colectividad”. Ha transcurrido más de un siglo desde entonces y este concepto tiene permanente actualidad, ya que la incomprensión de la naturaleza y el afán de lucro desmedido han provocado un mal uso y abuso de los recursos naturales de nuestro planeta, lo que ha puesto en peligro su propia existencia.</dc:description>
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