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<title>Número 13</title>
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<updated>2026-08-18T17:09:13Z</updated>
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<title>Trabajos y Comunicaciones | Número 13</title>
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<name>Departamento de Historia</name>
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<updated>2020-03-26T12:00:06Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Edicion de revista
- Mendoza y las Asambleas de 1812 y 1813 | Comadrán Ruiz, Jorge&#13;
- Los ferrocarriles de Entre Ríos durante la presidencia de Sarmiento | Duarte, Ana María&#13;
- La rebelión del oeste y sus proyecciones en el norte | Gamboni, Olga Dina&#13;
- El proyecto de 1857 estableciendo el voto secreto en la provincia de Buenos Aires | Heras, Carlos&#13;
- Mansilla y Eyma en la polémica de "Las dos Américas" (1852-1862) | Minutolo, Cristina V&#13;
- El proyecto de Ley Nacional del Trabajo (1904) | Panettieri, José&#13;
- "Soledad", la novela de un historiador | Ripodas Ardanaz, Daisy&#13;
- Amadeo Jacques y Marcos Paz, propulsores de la cultura tucumana | Vigna, Juan Antonio
Material digitalizado en SEDICI gracias a la colaboración de la Biblioteca de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (BIBHUMA).
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<dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>- Mendoza y las Asambleas de 1812 y 1813 | Comadrán Ruiz, Jorge&#13;
- Los ferrocarriles de Entre Ríos durante la presidencia de Sarmiento | Duarte, Ana María&#13;
- La rebelión del oeste y sus proyecciones en el norte | Gamboni, Olga Dina&#13;
- El proyecto de 1857 estableciendo el voto secreto en la provincia de Buenos Aires | Heras, Carlos&#13;
- Mansilla y Eyma en la polémica de "Las dos Américas" (1852-1862) | Minutolo, Cristina V&#13;
- El proyecto de Ley Nacional del Trabajo (1904) | Panettieri, José&#13;
- "Soledad", la novela de un historiador | Ripodas Ardanaz, Daisy&#13;
- Amadeo Jacques y Marcos Paz, propulsores de la cultura tucumana | Vigna, Juan Antonio</dc:description>
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<title>La rebelión del oeste y sus proyecciones en el norte</title>
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<name>Gamboni, Olga Dina</name>
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<updated>2020-03-26T04:03:09Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
La revolución de los colorados, producida en Mendoza en noviembre le 1866, no fue sólo uno de los tantos sucesos tumultuosos que se desencadenaron en el transcurso de ese año en el interior de la República, sino también punto de partida de una rebelión que alcanzó proporciones nacionales. En efecto, la vibración revolucionaria que ella produjo, se propagó no sólo en las provincias con las cuales Mendoza tiene contacto territorial, sino también en otras más alejadas, La Rioja, Catamarca y aún en Salta y Jujuy, convulsionando todo el interior durante los años 1867 y 1868, y causando graves preocupaciones al Ejecutivo Nacional. Esta reacción dirigida abiertamente contra la política mitrista y alentada por los grupos federales que habían quedado postergados después de Pavón, puso en primer plano en el escenario de la lucha a los montoneros, los que por su hondo arraigo telúrico, aparecían como intérpretes del sentimiento regionalista, y como defensores del acervo local, identificados totalmente con los vaivenes de la política provincial, ejercían influencia decisiva en los habitantes de la campaña. Obedientes a sus caudillos, se alzaron no sólo contra el gobierno central, sino también contra sus propios gobiernos provinciales, desencadenándose una sucesión ininterrumpida de guerras y guerrillas que con alternativas de triunfos y fracasos, perturbaron sensiblemente el orden político del país, y amenazaron provocar la disociación social.
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<dc:description>La revolución de los colorados, producida en Mendoza en noviembre le 1866, no fue sólo uno de los tantos sucesos tumultuosos que se desencadenaron en el transcurso de ese año en el interior de la República, sino también punto de partida de una rebelión que alcanzó proporciones nacionales. En efecto, la vibración revolucionaria que ella produjo, se propagó no sólo en las provincias con las cuales Mendoza tiene contacto territorial, sino también en otras más alejadas, La Rioja, Catamarca y aún en Salta y Jujuy, convulsionando todo el interior durante los años 1867 y 1868, y causando graves preocupaciones al Ejecutivo Nacional. Esta reacción dirigida abiertamente contra la política mitrista y alentada por los grupos federales que habían quedado postergados después de Pavón, puso en primer plano en el escenario de la lucha a los montoneros, los que por su hondo arraigo telúrico, aparecían como intérpretes del sentimiento regionalista, y como defensores del acervo local, identificados totalmente con los vaivenes de la política provincial, ejercían influencia decisiva en los habitantes de la campaña. Obedientes a sus caudillos, se alzaron no sólo contra el gobierno central, sino también contra sus propios gobiernos provinciales, desencadenándose una sucesión ininterrumpida de guerras y guerrillas que con alternativas de triunfos y fracasos, perturbaron sensiblemente el orden político del país, y amenazaron provocar la disociación social.</dc:description>
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<title>Amadeo Jacques y Marcos Paz, propulsores de la cultura tucumana</title>
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<name>Vigna, Juan Antonio</name>
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<updated>2020-03-26T04:03:19Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
Dos figuras de relieve contó la provincia de Tucumán en el período de 1858-60, que aceleró su crecimiento en todos los órdenes y especialmente en la educación: el doctor Marcos Paz y el insigne educador francés Amadeo Florentino Jacques. Ambos configuraron una sólida amistad y mismas perspectivas de progreso, amistad y protección sin la cual la obra de Jacques hubiera caído en el olvido más absoluto. La correspondencia entre ambos hombres habla elocuentemente de los sinsabores y penurias que debió superar y no siempre, el maestro francés, para llevar a cabo sus ambiciosos planes de enseñanza en Tucumán y más tarde en Buenos Aires, y donde el apoyo de Marcos Paz fue vital y necesario para consolidarlo. Ambos estaban embanderados en el campo liberal. El primero, en una larga lucha por sus principios federalistas, cimentada a través de su brillante actuación pública en 1835 como secretario de la Sala de Representantes de Tucumán, dos años después, siendo ministro de Salta, fundó la Sociedad de Beneficencia, que establecería también en Tucumán como gobernador; restableció la Sociedad Protectora de Educación Pública y dio impulso a la creación de escuelas en diversos departamentos salteños. Senador nacional entre los años 1854- 1858, gobernador de la provincia de Tucumán (1858-1860), gobernador de Córdoba; comisionado a las provincias del norte y, finalmente, vicepresidente de la República entre los años 1862 y 1867 en la fórmula que triunfó con el general Bartolomé Mitre. Toda su trayectoria política estuvo al servicio de la unificación del país y su inteligencia para el progreso y bienestar de la República.&#13;
El segundo perteneció a la generación ecléctica que inspirá la restauración borbónica y cuyo jefe indiscutido fue Víctor Coussin. Divergencias no superadas le hicieron separarse, y con Jules Simon, ubicados a la izquierda del movimiento, iniciaron una abierta campaña contra la intromisión oficial y dogmática dentro de la enseñanza secundaria y especialmente universitaria. Convencido de sus ideales, fundó en el año 1847, con el insólito y atrevido nombre de Le Liberté de Penser, un órgano filosófico y de combate, donde su pluma defendió las premisas de una educación popular y sin limitaciones interesadas.
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<dc:description>Dos figuras de relieve contó la provincia de Tucumán en el período de 1858-60, que aceleró su crecimiento en todos los órdenes y especialmente en la educación: el doctor Marcos Paz y el insigne educador francés Amadeo Florentino Jacques. Ambos configuraron una sólida amistad y mismas perspectivas de progreso, amistad y protección sin la cual la obra de Jacques hubiera caído en el olvido más absoluto. La correspondencia entre ambos hombres habla elocuentemente de los sinsabores y penurias que debió superar y no siempre, el maestro francés, para llevar a cabo sus ambiciosos planes de enseñanza en Tucumán y más tarde en Buenos Aires, y donde el apoyo de Marcos Paz fue vital y necesario para consolidarlo. Ambos estaban embanderados en el campo liberal. El primero, en una larga lucha por sus principios federalistas, cimentada a través de su brillante actuación pública en 1835 como secretario de la Sala de Representantes de Tucumán, dos años después, siendo ministro de Salta, fundó la Sociedad de Beneficencia, que establecería también en Tucumán como gobernador; restableció la Sociedad Protectora de Educación Pública y dio impulso a la creación de escuelas en diversos departamentos salteños. Senador nacional entre los años 1854- 1858, gobernador de la provincia de Tucumán (1858-1860), gobernador de Córdoba; comisionado a las provincias del norte y, finalmente, vicepresidente de la República entre los años 1862 y 1867 en la fórmula que triunfó con el general Bartolomé Mitre. Toda su trayectoria política estuvo al servicio de la unificación del país y su inteligencia para el progreso y bienestar de la República.&#13;
El segundo perteneció a la generación ecléctica que inspirá la restauración borbónica y cuyo jefe indiscutido fue Víctor Coussin. Divergencias no superadas le hicieron separarse, y con Jules Simon, ubicados a la izquierda del movimiento, iniciaron una abierta campaña contra la intromisión oficial y dogmática dentro de la enseñanza secundaria y especialmente universitaria. Convencido de sus ideales, fundó en el año 1847, con el insólito y atrevido nombre de Le Liberté de Penser, un órgano filosófico y de combate, donde su pluma defendió las premisas de una educación popular y sin limitaciones interesadas.</dc:description>
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<title>"Soledad", la novela de un historiador</title>
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<name>Ripodas Ardanaz, Daisy</name>
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<updated>2021-12-23T20:04:04Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
Apunta Livacich, el cuidadoso bibliotecario de Mitre, que éste en sus años de madurez se había negado reiteradamente a la reimpresión de su novelita Soledad, compuesta y publicada por 1847 durante su exilio en el Altiplano, aduciendo que carecía de toda importancia. Quizás estuviese acertado si hubiera de ser juzgada en cuanto obra de libre imaginación o de mera ficción, tal como se la ha solido calificar, mas hay en ella un tinte americanista que la prestigia, tinte que, anunciado en el prólogo, ha sido subrayado al pasar por Giménez Pastor y ha llevado a Pages Larraya a considerarla precursora de la María de Isaacs en su doble aspecto paisajístico y costumbrista. Con Soledad se completaría, pues, el perfil intelectual de Mitre, preocupado siempre por lo americano.&#13;
Pero esto no es todo. Se ha señalado, por una parte, que en Soledad vibraría el eco de unos amores del emigrado con María Josefa, joven hermana del presidente Ballivián, y, por otra, que su trama está copiada de la de "Indiana", novela primicial de Jorge Sand. El primer aserto la coloca, siquiera a trechos, en el género tan común de novela inconfesadamente autobiográfica, al que Sánchez Trincado conceptúa modalidad intermediaria entre la ficción y la historia, mientras que el segundo indica que una influencia libresca ha presidido su concepción. Ambos denotan una propensión a restringir la labor de libre creación y a apoyarse en cambio sobre la experiencia propia o sobre datos ajenos, en otras palabras, a bordar vivencias en el cañamazo puesto por "Indiana". Esta tendencia a dejar poco campo a la fantasía condice con una opinión que el joven novelista había confiado a su Diario poco años antes —"la imaginación se gasta y gasta al escritor que no cuenta con más fondos que sus frágiles riquezas", sólo "el conocimiento, que es inagotable". . . "renueva" y "fortifica constantemente" el alma— y lleva a preguntarse si no habrá aplicado al ámbito de la novela, tal vez sin proponérselo, un método de trabajo sensiblemente parecido al histórico.
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<dc:description>Apunta Livacich, el cuidadoso bibliotecario de Mitre, que éste en sus años de madurez se había negado reiteradamente a la reimpresión de su novelita Soledad, compuesta y publicada por 1847 durante su exilio en el Altiplano, aduciendo que carecía de toda importancia. Quizás estuviese acertado si hubiera de ser juzgada en cuanto obra de libre imaginación o de mera ficción, tal como se la ha solido calificar, mas hay en ella un tinte americanista que la prestigia, tinte que, anunciado en el prólogo, ha sido subrayado al pasar por Giménez Pastor y ha llevado a Pages Larraya a considerarla precursora de la María de Isaacs en su doble aspecto paisajístico y costumbrista. Con Soledad se completaría, pues, el perfil intelectual de Mitre, preocupado siempre por lo americano.&#13;
Pero esto no es todo. Se ha señalado, por una parte, que en Soledad vibraría el eco de unos amores del emigrado con María Josefa, joven hermana del presidente Ballivián, y, por otra, que su trama está copiada de la de "Indiana", novela primicial de Jorge Sand. El primer aserto la coloca, siquiera a trechos, en el género tan común de novela inconfesadamente autobiográfica, al que Sánchez Trincado conceptúa modalidad intermediaria entre la ficción y la historia, mientras que el segundo indica que una influencia libresca ha presidido su concepción. Ambos denotan una propensión a restringir la labor de libre creación y a apoyarse en cambio sobre la experiencia propia o sobre datos ajenos, en otras palabras, a bordar vivencias en el cañamazo puesto por "Indiana". Esta tendencia a dejar poco campo a la fantasía condice con una opinión que el joven novelista había confiado a su Diario poco años antes —"la imaginación se gasta y gasta al escritor que no cuenta con más fondos que sus frágiles riquezas", sólo "el conocimiento, que es inagotable". . . "renueva" y "fortifica constantemente" el alma— y lleva a preguntarse si no habrá aplicado al ámbito de la novela, tal vez sin proponérselo, un método de trabajo sensiblemente parecido al histórico.</dc:description>
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<title>El proyecto de 1857 estableciendo el voto secreto en la provincia de Buenos Aires</title>
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<author>
<name>Heras, Carlos</name>
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<updated>2020-03-26T04:03:11Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
Fracasado en 1856 el intento de reformar la ley de elecciones todo hacía presumir, dado el apasionamiento de la campaña electoral, que las elecciones de renovación de las Cámaras de marzo de 1857 tendrían un desarrollo anormal. Se jugaba en la emergencia la política futura del Estado de Buenos Aires frente a la Confederación, en suma si se marchaba francamente hacia la incorporación, se mantenía indefinidamente el JKMR OMO o se seguía una política intransigente cuyo término fatal sería la guerra. De ahí la trascendencia nacional de estas elecciones internas de Buenos Aires, puesto que de ellas dependía la designación del futuro gobernador en el mes de mayo, quien de acuerdo con la Constitución de 1854 debía ser designado por la Asamblea Legislativa.
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<dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Fracasado en 1856 el intento de reformar la ley de elecciones todo hacía presumir, dado el apasionamiento de la campaña electoral, que las elecciones de renovación de las Cámaras de marzo de 1857 tendrían un desarrollo anormal. Se jugaba en la emergencia la política futura del Estado de Buenos Aires frente a la Confederación, en suma si se marchaba francamente hacia la incorporación, se mantenía indefinidamente el JKMR OMO o se seguía una política intransigente cuyo término fatal sería la guerra. De ahí la trascendencia nacional de estas elecciones internas de Buenos Aires, puesto que de ellas dependía la designación del futuro gobernador en el mes de mayo, quien de acuerdo con la Constitución de 1854 debía ser designado por la Asamblea Legislativa.</dc:description>
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<title>Los ferrocarriles de Entre Ríos durante la presidencia de Sarmiento</title>
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<author>
<name>Duarte, Ana María</name>
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<updated>2020-03-26T04:03:07Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
Concretándonos al estudio del ferrocarril del Este entrerriano podremos apreciar que, en el momento en que Pablo Montravel presenta su proyecto al gobierno nacional, era ésta una provincia sumamente próspera cuyos departamentos más densamente poblados eran: Gualeguavchú, con 18.397 habitantes; Paraná, con 17.951; Gualeguay con 15.158; Concordia, con 12.198, población superior a la de la capital Concepción del Uruguay, que en esos momentos tenía 11.307 habitantes. El total en la provincia era, en 1869, de 134.235 habitantes, y si tenemos en cuenta que en el anterior censo de la provincia, efectuado en 1861, el total probable fue de 102.631 habitantes, tendremos un aumento de 3,8%.&#13;
El momento político del país influye favorablemente en el incremento de proyectos y en la posibilidad de realizarlos. El feliz acérca miento del presidente Sarmiento con el general Urquiza, contando con la eficaz colaboración del ministro del Interior, doctor Dalmacio Vélez Sarsfield, redundará en beneficio de la provincia de Entre Ríos, y así, el año 1869 será fructífero en planes constructivos que contribuirán a su prosperidad. Se contrata por quince mil pesos fuertes el muelle de Concordia, que deberá trabajar el ingeniero Beare bajo la vigilancia del general Urquiza, que encomienda esa tarea a su hijo Justo Carmelo, jefe político del lugar. El telégrafo, gran realidad del gobierno de Sarmiento, luego de atravesar el río Paraná cruzará toda la provincia hasta el Uruguay llegando luego hasta San José. Para la eficaz atención de estos servicios el general Urquiza enviará a Buenos Aires jóvenes de 18 a 20 años a instruirse en telegrafía.&#13;
El 5 de agosto de 1869, Pablo Montravel, en nota al ministro del Interior, doctor Dalmacio Vélez Sársfield, solicita contratar con el gobierno la construcción del Ferrocarril del Este que el gobierno nacional estaba autorizado a efectuar desde el 5 de octubre de 1864. La ley número 120 dictada en este año establecía determinadas bases a las que el solicitante decía haberse ajustado. No obstante, habían variado algunas cláusuras que consideraba muy beneficiosas para el gobierno. Por ejemplo, la ley reconocía como costo efectivo la suma de 13.350 £ por cada milla de vía férrea y el solicitante proyecta reducir esa suma a 10.000 £.&#13;
La ley de 1864 establecía que la vía férrea se dividiría en dos secciones o tramos, la primera desde Concordia a Monte Caseros y la segunda desde este lugar hasta Mercedes. Contemplaba que la segunda sección no debía construirse si la primera, ya librada al servicio público, no rendía un dos por ciento de interés sobre el capital empleado. Altera así el artículo 4° de la ley de 5 de octubre, que fijaba el 3½ por ciento sobre el capital invertido. Ante estas ventajas económicas Montravel no dudaba que el gobierno nacional aceptaría sus propuestas, pero si los cambios que solicitaba no podían concederse se sujetaría a la ley sancionada en 1864.
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<dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Concretándonos al estudio del ferrocarril del Este entrerriano podremos apreciar que, en el momento en que Pablo Montravel presenta su proyecto al gobierno nacional, era ésta una provincia sumamente próspera cuyos departamentos más densamente poblados eran: Gualeguavchú, con 18.397 habitantes; Paraná, con 17.951; Gualeguay con 15.158; Concordia, con 12.198, población superior a la de la capital Concepción del Uruguay, que en esos momentos tenía 11.307 habitantes. El total en la provincia era, en 1869, de 134.235 habitantes, y si tenemos en cuenta que en el anterior censo de la provincia, efectuado en 1861, el total probable fue de 102.631 habitantes, tendremos un aumento de 3,8%.&#13;
El momento político del país influye favorablemente en el incremento de proyectos y en la posibilidad de realizarlos. El feliz acérca miento del presidente Sarmiento con el general Urquiza, contando con la eficaz colaboración del ministro del Interior, doctor Dalmacio Vélez Sarsfield, redundará en beneficio de la provincia de Entre Ríos, y así, el año 1869 será fructífero en planes constructivos que contribuirán a su prosperidad. Se contrata por quince mil pesos fuertes el muelle de Concordia, que deberá trabajar el ingeniero Beare bajo la vigilancia del general Urquiza, que encomienda esa tarea a su hijo Justo Carmelo, jefe político del lugar. El telégrafo, gran realidad del gobierno de Sarmiento, luego de atravesar el río Paraná cruzará toda la provincia hasta el Uruguay llegando luego hasta San José. Para la eficaz atención de estos servicios el general Urquiza enviará a Buenos Aires jóvenes de 18 a 20 años a instruirse en telegrafía.&#13;
El 5 de agosto de 1869, Pablo Montravel, en nota al ministro del Interior, doctor Dalmacio Vélez Sársfield, solicita contratar con el gobierno la construcción del Ferrocarril del Este que el gobierno nacional estaba autorizado a efectuar desde el 5 de octubre de 1864. La ley número 120 dictada en este año establecía determinadas bases a las que el solicitante decía haberse ajustado. No obstante, habían variado algunas cláusuras que consideraba muy beneficiosas para el gobierno. Por ejemplo, la ley reconocía como costo efectivo la suma de 13.350 £ por cada milla de vía férrea y el solicitante proyecta reducir esa suma a 10.000 £.&#13;
La ley de 1864 establecía que la vía férrea se dividiría en dos secciones o tramos, la primera desde Concordia a Monte Caseros y la segunda desde este lugar hasta Mercedes. Contemplaba que la segunda sección no debía construirse si la primera, ya librada al servicio público, no rendía un dos por ciento de interés sobre el capital empleado. Altera así el artículo 4° de la ley de 5 de octubre, que fijaba el 3½ por ciento sobre el capital invertido. Ante estas ventajas económicas Montravel no dudaba que el gobierno nacional aceptaría sus propuestas, pero si los cambios que solicitaba no podían concederse se sujetaría a la ley sancionada en 1864.</dc:description>
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<title>El proyecto de Ley Nacional del Trabajo (1904)</title>
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<name>Panettieri, José</name>
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<updated>2020-03-26T04:03:16Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
La Ley Nacional del Trabajo, proyecto que no prosperó, fue un intento de respuesta a ciertos interrogantes que la situación social del país planteó a principios de este siglo. Si poseyó los elementos necesarios para convertirla en una solución a los problemas cada vez más graves que aquejaban a una sociedad en transformación, es lo que intentaremos determinar en este trabajo. Para lograrlo será necesario analizarla desde su génesis, ésta será hallada en el estado que ofrecía la situación de la clase obrera en la República.
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<dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La Ley Nacional del Trabajo, proyecto que no prosperó, fue un intento de respuesta a ciertos interrogantes que la situación social del país planteó a principios de este siglo. Si poseyó los elementos necesarios para convertirla en una solución a los problemas cada vez más graves que aquejaban a una sociedad en transformación, es lo que intentaremos determinar en este trabajo. Para lograrlo será necesario analizarla desde su génesis, ésta será hallada en el estado que ofrecía la situación de la clase obrera en la República.</dc:description>
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<title>Mansilla y Eyma en la polémica de "Las dos Américas" (1852-1862)</title>
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<name>Minutolo, Cristina V.</name>
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<updated>2020-03-26T04:03:15Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
Con el título de &lt;i&gt;Las Dos Américas&lt;/i&gt;, publica el diario &lt;i&gt;La Patrie&lt;/i&gt;, entre los días 11 y 27 de agosto de 1852, bajo la dirección de Mr. Javier Eyma y por inspiración del presidente de la República, Luis Napoleón, una serie de seis artículos. El General Lucio V. Mansilla, que se hallaba por aquellos días en París, impugnó las afirmaciones de aquella publicación y su contestación quedó entonces inédita, reservándose el autor "las causas que así lo motivaron".&#13;
La guerra de Oriente, que había paralizado entonces el pensamiento y las miras de Napoleón, así se lo impidieron, pero años más tarde y con motivo de la expedición que éste llevara sobre México, se decide a darles publicidad, pues en Buenos Aires y en el interior de la Confederación Argentina podía advertirse el creciente interés con que el público seguía los distintos debates sobre la cuestión europea y americana, a través de las columnas de los periódicos más importantes de la capital y del interior, como ser: &lt;i&gt;La Nación Argentina&lt;/i&gt;, de oficiosa orientación oficialista; &lt;i&gt;El Nacional&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;La Tribuna&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;The Standard&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;Imparcial de Córdoba&lt;/i&gt; y hastae el &lt;i&gt;Comercio del Plata&lt;/i&gt;, de Montevideo, que se distribuía en esta capital.
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<dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Con el título de &lt;i&gt;Las Dos Américas&lt;/i&gt;, publica el diario &lt;i&gt;La Patrie&lt;/i&gt;, entre los días 11 y 27 de agosto de 1852, bajo la dirección de Mr. Javier Eyma y por inspiración del presidente de la República, Luis Napoleón, una serie de seis artículos. El General Lucio V. Mansilla, que se hallaba por aquellos días en París, impugnó las afirmaciones de aquella publicación y su contestación quedó entonces inédita, reservándose el autor "las causas que así lo motivaron".&#13;
La guerra de Oriente, que había paralizado entonces el pensamiento y las miras de Napoleón, así se lo impidieron, pero años más tarde y con motivo de la expedición que éste llevara sobre México, se decide a darles publicidad, pues en Buenos Aires y en el interior de la Confederación Argentina podía advertirse el creciente interés con que el público seguía los distintos debates sobre la cuestión europea y americana, a través de las columnas de los periódicos más importantes de la capital y del interior, como ser: &lt;i&gt;La Nación Argentina&lt;/i&gt;, de oficiosa orientación oficialista; &lt;i&gt;El Nacional&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;La Tribuna&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;The Standard&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;Imparcial de Córdoba&lt;/i&gt; y hastae el &lt;i&gt;Comercio del Plata&lt;/i&gt;, de Montevideo, que se distribuía en esta capital.</dc:description>
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<title>Mendoza y las Asambleas de 1812 y 1813</title>
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<name>Comadrán Ruiz, Jorge</name>
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<updated>2020-03-26T04:03:05Z</updated>
<published>1965-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Trabajos y Comunicaciones; no. 13
I. Introducción. 1. El triunfo del porteñismo en 1811. 2. Rivadavia y la usurpación del poder. Configuración del régimen asambleísta.&#13;
II. Mendoza y la Asamblea de 1812. 1. Hipólito Vieytes y José Antonio Villanueva, apoderados de Mendoza ante la Asamblea de abril. 2. Bernaido Monteagudo, apoderado de Mendoza ante la Asamblea de octubre.&#13;
III. Mendoza y la Asamblea de 1813. 1. La Sociedad Patriótica, la elección del diputado mendocino y sus instrucciones. 2. Actuación de Monteagudo como diputado por Mendoza. 3. La creación de la Intendencia de Cuyo y la elección de un nuevo diputado. 4. San Martín en Cuyo y los grupos políticos en pugna. 5. Mendoza, la revolución de abril y la disolución de la Asamblea
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<dc:date>1965-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>I. Introducción. 1. El triunfo del porteñismo en 1811. 2. Rivadavia y la usurpación del poder. Configuración del régimen asambleísta.&#13;
II. Mendoza y la Asamblea de 1812. 1. Hipólito Vieytes y José Antonio Villanueva, apoderados de Mendoza ante la Asamblea de abril. 2. Bernaido Monteagudo, apoderado de Mendoza ante la Asamblea de octubre.&#13;
III. Mendoza y la Asamblea de 1813. 1. La Sociedad Patriótica, la elección del diputado mendocino y sus instrucciones. 2. Actuación de Monteagudo como diputado por Mendoza. 3. La creación de la Intendencia de Cuyo y la elección de un nuevo diputado. 4. San Martín en Cuyo y los grupos políticos en pugna. 5. Mendoza, la revolución de abril y la disolución de la Asamblea</dc:description>
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