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<title>Número 08</title>
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<updated>2026-08-13T05:52:12Z</updated>
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<title>Revista de la Universidad | Número 8</title>
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<name>Universidad Nacional de La Plata</name>
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<updated>2020-04-03T12:26:21Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Edicion de revista
Revista de la Universidad; no. 8
- Editorial | La Dirección  &#13;
- Evolución del hombre | Osvaldo Menghin &#13;
- Lo actual en Goethe | Ilse M. de Brugger &#13;
- Significación del 80 | Enrique Barba &#13;
- Tendencias actuales de la pintura | Ernesto B. Rodríguez &#13;
- Tendencias actuales del pensamiento económico | Oreste Popescu &#13;
- El homo-ruralis y el medio rural | Andrés Ringuelet &#13;
- Darwin y su teoría de la evolución por selección natural | Ovidio Núñez &#13;
- Las distancias astronómicas y cómo se determinan | Bernhard H. Dáwson &#13;
- Panorama actual de la utilización del gas natural en nuestro país | Esteban B. Pérez &#13;
- De los nombres del Orinoco | M. Acosta Saignes &#13;
&lt;i&gt;Testimonios&lt;/i&gt;&#13;
- Tiki (sobre cultura polinésica) | Hernán San Martín T.&#13;
- La Argentina de fines de siglo vista por un viajero italiano | Héctor V. Codino &#13;
- Algunos aspectos de la economía rural bonaerense en los siglos XVII y XVIII | R. Rodríguez Molas &#13;
- Carta desde los Estados Unidos | Santiago F. Bo &#13;
- Mi padre: imágenes | Mirta Arlt &#13;
&lt;i&gt;Crónica&lt;/i&gt;&#13;
- El himno de la Universidad de La Plata | Aníbal O. Espíndola &#13;
&lt;i&gt;Revista de libros&lt;/i&gt;&#13;
- Reseñas por: Ricardo Nassif, Lili Chaves de Azcona, Marcos Salemme, Cyra Roux, Juan Carlos Cené, Ricardo Maliandi y César de Santibañes &#13;
&lt;i&gt;Ilustraciones&lt;/i&gt;&#13;
Dibujos por Carmen Rogati y Hebe Redoano.&#13;
Fotografías suministradas por el Departamento de Cinematografía de la Escuela Superior de Bellas Artes.
Material digitalizado en SEDICI gracias a la colaboración del Ateneo Popular "Alejandro Korn".
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>- Editorial | La Dirección  &#13;
- Evolución del hombre | Osvaldo Menghin &#13;
- Lo actual en Goethe | Ilse M. de Brugger &#13;
- Significación del 80 | Enrique Barba &#13;
- Tendencias actuales de la pintura | Ernesto B. Rodríguez &#13;
- Tendencias actuales del pensamiento económico | Oreste Popescu &#13;
- El homo-ruralis y el medio rural | Andrés Ringuelet &#13;
- Darwin y su teoría de la evolución por selección natural | Ovidio Núñez &#13;
- Las distancias astronómicas y cómo se determinan | Bernhard H. Dáwson &#13;
- Panorama actual de la utilización del gas natural en nuestro país | Esteban B. Pérez &#13;
- De los nombres del Orinoco | M. Acosta Saignes &#13;
&lt;i&gt;Testimonios&lt;/i&gt;&#13;
- Tiki (sobre cultura polinésica) | Hernán San Martín T.&#13;
- La Argentina de fines de siglo vista por un viajero italiano | Héctor V. Codino &#13;
- Algunos aspectos de la economía rural bonaerense en los siglos XVII y XVIII | R. Rodríguez Molas &#13;
- Carta desde los Estados Unidos | Santiago F. Bo &#13;
- Mi padre: imágenes | Mirta Arlt &#13;
&lt;i&gt;Crónica&lt;/i&gt;&#13;
- El himno de la Universidad de La Plata | Aníbal O. Espíndola &#13;
&lt;i&gt;Revista de libros&lt;/i&gt;&#13;
- Reseñas por: Ricardo Nassif, Lili Chaves de Azcona, Marcos Salemme, Cyra Roux, Juan Carlos Cené, Ricardo Maliandi y César de Santibañes &#13;
&lt;i&gt;Ilustraciones&lt;/i&gt;&#13;
Dibujos por Carmen Rogati y Hebe Redoano.&#13;
Fotografías suministradas por el Departamento de Cinematografía de la Escuela Superior de Bellas Artes.</dc:description>
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<title>Revista de libros, no. 8</title>
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<author>
<name>Nassif, Ricardo</name>
</author>
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<name>Chaves de Azcona, Lilia Esther</name>
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<name>Salemme, Marcos T.</name>
</author>
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<name>Roux, Cyra</name>
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<name>Gené, Juan Carlos</name>
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<name>Maliandi, Ricardo Guillermo</name>
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<name>Santibañes, César de</name>
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<updated>2025-11-13T18:41:46Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Revision
Revista de la Universidad; no. 8
Se reseñan los siguientes libros:&#13;
* Saúl Taborda: &lt;i&gt;La psicología y la pedagogía&lt;/i&gt;. Instituto de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, 1959. 1 vol. de 173 págs.&#13;
* Edmon Michaud: &lt;i&gt;Acción y pensamiento infantiles&lt;/i&gt;. Editorial Nova; Biblioteca Nova de Educación, Buenos Aires, 1959. Vol. rústica, 131 págs. Prólogo de Maurice Debesse. Traducción de Susana de Aldecoa.&#13;
* John I. H. Baur: &lt;i&gt;Revolución y tradición en el arte moderno norteamericano&lt;/i&gt;. Editorial Poseidon, Buenos Aires, 1957. Vol. rústica, ilustrado, 188 págs.&#13;
* Viktor Lowenfeld: &lt;i&gt;El niño y su arte&lt;/i&gt; (Traducción de Alfredo M. Ghioldi). Editorial Kapelusz. Biblioteca de Cultura Pedagógica, Buenos Aires, 1958. Vol. rústica, 202 págs.&#13;
* Ilse T. M. de Brugger: &lt;i&gt;Teatro alemán expresionista&lt;/i&gt;. Ed. La Mandragora, Buenos Aires, 1959. Vol. rústica, 172 págs.&#13;
* José Ortega y Gasset: &lt;i&gt;La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva&lt;/i&gt;; Emecé Editores, Biblioteca de la Revista de Occidente, Buenos Aires, 1958. Vol. rústica, 444 págs.&#13;
* Andre Lothe: &lt;i&gt;Los grandes pintores hablan de su arte&lt;/i&gt;. Traducción de Horacio A. Maniglia. Edit. Librería Hachette; Buenos Aires, 1958. Vol. de 381 págs.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Se reseñan los siguientes libros:&#13;
* Saúl Taborda: &lt;i&gt;La psicología y la pedagogía&lt;/i&gt;. Instituto de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, 1959. 1 vol. de 173 págs.&#13;
* Edmon Michaud: &lt;i&gt;Acción y pensamiento infantiles&lt;/i&gt;. Editorial Nova; Biblioteca Nova de Educación, Buenos Aires, 1959. Vol. rústica, 131 págs. Prólogo de Maurice Debesse. Traducción de Susana de Aldecoa.&#13;
* John I. H. Baur: &lt;i&gt;Revolución y tradición en el arte moderno norteamericano&lt;/i&gt;. Editorial Poseidon, Buenos Aires, 1957. Vol. rústica, ilustrado, 188 págs.&#13;
* Viktor Lowenfeld: &lt;i&gt;El niño y su arte&lt;/i&gt; (Traducción de Alfredo M. Ghioldi). Editorial Kapelusz. Biblioteca de Cultura Pedagógica, Buenos Aires, 1958. Vol. rústica, 202 págs.&#13;
* Ilse T. M. de Brugger: &lt;i&gt;Teatro alemán expresionista&lt;/i&gt;. Ed. La Mandragora, Buenos Aires, 1959. Vol. rústica, 172 págs.&#13;
* José Ortega y Gasset: &lt;i&gt;La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva&lt;/i&gt;; Emecé Editores, Biblioteca de la Revista de Occidente, Buenos Aires, 1958. Vol. rústica, 444 págs.&#13;
* Andre Lothe: &lt;i&gt;Los grandes pintores hablan de su arte&lt;/i&gt;. Traducción de Horacio A. Maniglia. Edit. Librería Hachette; Buenos Aires, 1958. Vol. de 381 págs.</dc:description>
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<title>El Himno de la Universidad de La Plata</title>
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<author>
<name>Espindola, Aníbal O.</name>
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<updated>2020-04-02T20:03:41Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista de la Universidad; no. 8
La elaboración del himno en la Universidad Nacional de La Plata tuvo un proceso lógico, cuyos elementos se vislumbran en el itinerario de algunas iniciativas realizadas durante la presidencia del Dr. Benito A. Nazar Anchorena, quien donó los sueldos de los seis años de su gobierno a la casa de altos estudios.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La elaboración del himno en la Universidad Nacional de La Plata tuvo un proceso lógico, cuyos elementos se vislumbran en el itinerario de algunas iniciativas realizadas durante la presidencia del Dr. Benito A. Nazar Anchorena, quien donó los sueldos de los seis años de su gobierno a la casa de altos estudios.</dc:description>
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<title>Mi padre: imágenes</title>
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<name>Arlt, Mirta</name>
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<updated>2020-04-02T20:03:42Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista de la Universidad; no. 8
Mirta Arlt, hija del novelista y cuentista y dramaturgo Roberto Arlt (1900-1942), recuerda la vida con su padre en este relato.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Mirta Arlt, hija del novelista y cuentista y dramaturgo Roberto Arlt (1900-1942), recuerda la vida con su padre en este relato.</dc:description>
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<title>Desde los Estados Unidos: Cartas de becarios</title>
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<author>
<name>Bo, Santiago B.</name>
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<updated>2022-06-16T21:36:06Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista de la Universidad; no. 8
Soy becario de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como tal resido desde hace un año en la ciudad de Pittsburgh, segunda en importancia del Estado de Pensilvania (después de Filadelfia). A fin de año regresaré a la Argentina, luego de nueve meses de cursos académicos en la Gradúate School of Public Health de la Universidad de Pittsburgh y cuatro adicionales de práctica en diversas instituciones de salud pública. La experiencia ha sido muy satisfactoria y el saldo aparece ampliamente favorable. Algunas notas sobre mi experiencia como becario estimo que pueden ser de interés para quienes tengan el proyecto de perfeccionar aquí sus conocimientos en el ramo técnico-profesional indicado. Ser leído ya será un éxito, pero me hará feliz si con ello logro transmitir alguna información útil.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Soy becario de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como tal resido desde hace un año en la ciudad de Pittsburgh, segunda en importancia del Estado de Pensilvania (después de Filadelfia). A fin de año regresaré a la Argentina, luego de nueve meses de cursos académicos en la Gradúate School of Public Health de la Universidad de Pittsburgh y cuatro adicionales de práctica en diversas instituciones de salud pública. La experiencia ha sido muy satisfactoria y el saldo aparece ampliamente favorable. Algunas notas sobre mi experiencia como becario estimo que pueden ser de interés para quienes tengan el proyecto de perfeccionar aquí sus conocimientos en el ramo técnico-profesional indicado. Ser leído ya será un éxito, pero me hará feliz si con ello logro transmitir alguna información útil.</dc:description>
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<title>Algunos aspectos de la economía rural bonaerense en los siglos XVII y XVIII</title>
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<name>Rodríguez Molas, Ricardo</name>
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<updated>2021-11-26T18:22:54Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
De todas las regiones que componen el actual territorio argentino viajaban a Buenos Aires peones de campo con el objeto de trabajar en las faenas rurales de la campaña. En los primeros años del siglo XVII se inician las migraciones de las poblaciones norteñas hacia la llanura rioplatense en busca de trabajo y otros horizontes que no hallaban en sus tierras. En su mayor parte venían de las regiones mediterráneas del país, como nos demuestran fehacientemente los padrones que periódicamente ordenaban realizar gobernadores y virreyes.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>De todas las regiones que componen el actual territorio argentino viajaban a Buenos Aires peones de campo con el objeto de trabajar en las faenas rurales de la campaña. En los primeros años del siglo XVII se inician las migraciones de las poblaciones norteñas hacia la llanura rioplatense en busca de trabajo y otros horizontes que no hallaban en sus tierras. En su mayor parte venían de las regiones mediterráneas del país, como nos demuestran fehacientemente los padrones que periódicamente ordenaban realizar gobernadores y virreyes.</dc:description>
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<title>La Argentina de fines de siglo vista por un viajero italiano</title>
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<author>
<name>Codino, Héctor V.</name>
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<updated>2020-04-02T20:03:46Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista de la Universidad; no. 8
Este trabajo se limita exclusivamente a recordar un libro de viajes; decimos recordar, pues fue editado a fines del siglo pasado, pero evidentemente un tanto olvidado por quienes acostumbran a consultar este tipo de fuentes.&#13;
Olvido a nuestro juicio injustificado ya que reune condiciones suficientes para figurar en cualquier bibliografía de viajeros.&#13;
Tiene dos características elogiables; la primera no es nueva en las relaciones de viajeros, una posición serena, tranquila, frente a los hechos que relata, sólo trastocada en muy pocos casos en que el autor consustanciado con los problemas que soportaba el país en aquella época se exalta un tanto y hace crítica, quizás algo severa pero justificada. El segundo mérito reside en que es un libro fácil de leer, de prosa ágil, agradable y salpicada de mil cosas; un bazar con los matices más diversos pero todos que hacen a una descripción completa de nuestra vida a fin de siglo.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Este trabajo se limita exclusivamente a recordar un libro de viajes; decimos recordar, pues fue editado a fines del siglo pasado, pero evidentemente un tanto olvidado por quienes acostumbran a consultar este tipo de fuentes.&#13;
Olvido a nuestro juicio injustificado ya que reune condiciones suficientes para figurar en cualquier bibliografía de viajeros.&#13;
Tiene dos características elogiables; la primera no es nueva en las relaciones de viajeros, una posición serena, tranquila, frente a los hechos que relata, sólo trastocada en muy pocos casos en que el autor consustanciado con los problemas que soportaba el país en aquella época se exalta un tanto y hace crítica, quizás algo severa pero justificada. El segundo mérito reside en que es un libro fácil de leer, de prosa ágil, agradable y salpicada de mil cosas; un bazar con los matices más diversos pero todos que hacen a una descripción completa de nuestra vida a fin de siglo.</dc:description>
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<title>Tiki, sobre cultura polinésica</title>
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<name>San Martín, Hernán</name>
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<updated>2020-04-02T20:03:47Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista de la Universidad; no. 8
Lo que más llama la atención cuando se viaja por Polinesia es verificar el aislamiento en que viven los diferentes grupos humanos que afincaron, hace siglos, en las islas. Sin embargo, a pesar de este aislamiento, la cultura polinésica es bastante homogénea. Su característica principal parecería ser un modo de vida tan particular que hace que este pueblo no se parezca a ningún otro sobre la Tierra.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Lo que más llama la atención cuando se viaja por Polinesia es verificar el aislamiento en que viven los diferentes grupos humanos que afincaron, hace siglos, en las islas. Sin embargo, a pesar de este aislamiento, la cultura polinésica es bastante homogénea. Su característica principal parecería ser un modo de vida tan particular que hace que este pueblo no se parezca a ningún otro sobre la Tierra.</dc:description>
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<title>De los nombres del Orinoco</title>
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<author>
<name>Acosta Saignes, Miguel</name>
</author>
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<updated>2020-04-02T20:03:49Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
Volvamos ahora la vista sobre el Orinoco —escribía Michelena y Rojas en 1867— sobre ese bello país privilegiado por la naturaleza: selvas eran sus márgenes e incultas 266 años ha, cuando se descubrió; y selvas e incultas, pero sin la población indígena que antes tenía, son las mismas que hoy existen. . . ” Podríamos exclamar otra vez como el viajero de tanto empeño orinoquense:&#13;
“Volvamos ahora la vista sobre el Orinoco”.&#13;
Dragarán su vieja boca de limos, arenas, aluviones; extraerán de sus montañas marginales millones de toneladas de hierro que seguirá la senda extranjera del petróleo; intensificarán el tráfico por sus aguas tantas veces cruzadas por las ingenuas piraguas monóxilas de los antiguos habitantes de sus márgenes; le enmendarán la estructura deltana, impidiéndole que abra y cierre caños, zurza rumbos, enmiende rutas, modifique trazados por entre la selva terminal. Y quizá comiencen a llamarle de otra manera. Ya en otras ocasiones, extranjeros codiciosos de su caudalosa riqueza lo intentaron. Por eso digamos ahora un poco de la historia de los nombres que ha tenido. Ellos son también su propia historia, la de los hombres que en remotos días cruzaron, en busca del mar, con descenso veloz, desde más allá de los raudales; la de los mansos Arawacos, artífices de esbeltas cerámicas: la de los que intentaron penetrar el secreto de sus cabeceras escondidas; la de los Caribes inestables, aguerridos, religiosos, dionisíacos; la de árboles de extrañas resinas y peces sanguinarios; la de los Otomacos geófagos y alegres.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Volvamos ahora la vista sobre el Orinoco —escribía Michelena y Rojas en 1867— sobre ese bello país privilegiado por la naturaleza: selvas eran sus márgenes e incultas 266 años ha, cuando se descubrió; y selvas e incultas, pero sin la población indígena que antes tenía, son las mismas que hoy existen. . . ” Podríamos exclamar otra vez como el viajero de tanto empeño orinoquense:&#13;
“Volvamos ahora la vista sobre el Orinoco”.&#13;
Dragarán su vieja boca de limos, arenas, aluviones; extraerán de sus montañas marginales millones de toneladas de hierro que seguirá la senda extranjera del petróleo; intensificarán el tráfico por sus aguas tantas veces cruzadas por las ingenuas piraguas monóxilas de los antiguos habitantes de sus márgenes; le enmendarán la estructura deltana, impidiéndole que abra y cierre caños, zurza rumbos, enmiende rutas, modifique trazados por entre la selva terminal. Y quizá comiencen a llamarle de otra manera. Ya en otras ocasiones, extranjeros codiciosos de su caudalosa riqueza lo intentaron. Por eso digamos ahora un poco de la historia de los nombres que ha tenido. Ellos son también su propia historia, la de los hombres que en remotos días cruzaron, en busca del mar, con descenso veloz, desde más allá de los raudales; la de los mansos Arawacos, artífices de esbeltas cerámicas: la de los que intentaron penetrar el secreto de sus cabeceras escondidas; la de los Caribes inestables, aguerridos, religiosos, dionisíacos; la de árboles de extrañas resinas y peces sanguinarios; la de los Otomacos geófagos y alegres.</dc:description>
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<title>Panorama actual de la utilización del gas natural en nuestro país</title>
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<author>
<name>Pérez, Esteban B.</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92721</id>
<updated>2020-04-02T20:03:50Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
La historia del uso del gas en nuestro país puede sintetizarse en tres etapas claramente definidas. La primera de ellas se inicia al radicarse una compañía cuya actividad comercial consistía en la venta de los subproductos provenientes de la destilación seca del carbón de hulla y accesoriamente el gas, considerado un producto residual de aquella. El segundo período se inicia en 1945, al disponerse la nacionalización de los servicios públicos del gas natural de la ciudad de Buenos Aires, y el tercero comienza con el aprovechamiento y explotación intensiva del gas natural.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La historia del uso del gas en nuestro país puede sintetizarse en tres etapas claramente definidas. La primera de ellas se inicia al radicarse una compañía cuya actividad comercial consistía en la venta de los subproductos provenientes de la destilación seca del carbón de hulla y accesoriamente el gas, considerado un producto residual de aquella. El segundo período se inicia en 1945, al disponerse la nacionalización de los servicios públicos del gas natural de la ciudad de Buenos Aires, y el tercero comienza con el aprovechamiento y explotación intensiva del gas natural.</dc:description>
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<title>Las distancias astronómicas y cómo se determinan</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92720" rel="alternate"/>
<author>
<name>Dawson, Bernhard H.</name>
</author>
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<updated>2020-04-02T20:03:51Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
Poco probable es que los astrónomos de la antigüedad se hayan preocupado por determinar las distancias de los astros, ni sus cosmogonías en expresarlas, si bien había la creencia intuitiva y cualitativamente correcta de que la Luna está más cerca de la Tierra que cualquier otro astro; que el Sol, Mercurio y Venus están a menor distancia que los planetas Marte, Júpiter y Saturno, y que las estrellas se hallan más lejos que cualquiera de los planetas. En cuanto que yo sepa, el sistema cosmogónico de Ptolomeo en su Almagest, no pretendía expresar numéricamente las dimensiones de las esferas cristalinas, imaginadas para llevar los astros en sus cursos; solamente las consideraba grandes en comparación con la Tierra. Por otra parte, es claro que tiene que haber habido ya algún conocimiento de las distancias planetarias antes de que Kepler enunciara sus leyes, pues la tercera de ellas habla explícitamente de distancias; pero no trato de investigar en este trabajo la historia de aquella primeras determinaciones, sino exponer en forma ordenada y sencilla los métodos de las determinaciones modernas de distancia, con sus fundamentos matemático y observacional, las dificultades que presentan y algunos de sus resultados.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Poco probable es que los astrónomos de la antigüedad se hayan preocupado por determinar las distancias de los astros, ni sus cosmogonías en expresarlas, si bien había la creencia intuitiva y cualitativamente correcta de que la Luna está más cerca de la Tierra que cualquier otro astro; que el Sol, Mercurio y Venus están a menor distancia que los planetas Marte, Júpiter y Saturno, y que las estrellas se hallan más lejos que cualquiera de los planetas. En cuanto que yo sepa, el sistema cosmogónico de Ptolomeo en su Almagest, no pretendía expresar numéricamente las dimensiones de las esferas cristalinas, imaginadas para llevar los astros en sus cursos; solamente las consideraba grandes en comparación con la Tierra. Por otra parte, es claro que tiene que haber habido ya algún conocimiento de las distancias planetarias antes de que Kepler enunciara sus leyes, pues la tercera de ellas habla explícitamente de distancias; pero no trato de investigar en este trabajo la historia de aquella primeras determinaciones, sino exponer en forma ordenada y sencilla los métodos de las determinaciones modernas de distancia, con sus fundamentos matemático y observacional, las dificultades que presentan y algunos de sus resultados.</dc:description>
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<title>Darwin y su teoría de la evolución por selección natural</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92717" rel="alternate"/>
<author>
<name>Núñez, Ovidio</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92717</id>
<updated>2020-04-02T20:03:52Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
En el momento en que Darwin hace su aparición en la escena, el terreno se encuentra preparado para demostrar la realidad objetiva del proceso de evolución orgánica y abordar el análisis de sus causas.&#13;
La doctrina de la inmutabilidad de las especies ha recibido en el siglo XVIII y especialmente en los comienzos del XIX, una serie de golpes de los que ya no habría de recobrarse.&#13;
Donde esta doctrina mostraba gran debilidad era en lo tocante a las especies y variedades de plantas cultivadas y animales domésticos.&#13;
Tal estado de cosas se agravó más aún a medida que iba aumentando la cantidad de materiales recogidos durante el curso de las exploraciones geográficas, y se procedía a su estudio y clasificación, resultando cada vez más evidente que las viejas concepciones ya no podían servir como fundamento de una clasificación natural, vale decir, una clasificación basada sobre las relaciones de parentesco.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el momento en que Darwin hace su aparición en la escena, el terreno se encuentra preparado para demostrar la realidad objetiva del proceso de evolución orgánica y abordar el análisis de sus causas.&#13;
La doctrina de la inmutabilidad de las especies ha recibido en el siglo XVIII y especialmente en los comienzos del XIX, una serie de golpes de los que ya no habría de recobrarse.&#13;
Donde esta doctrina mostraba gran debilidad era en lo tocante a las especies y variedades de plantas cultivadas y animales domésticos.&#13;
Tal estado de cosas se agravó más aún a medida que iba aumentando la cantidad de materiales recogidos durante el curso de las exploraciones geográficas, y se procedía a su estudio y clasificación, resultando cada vez más evidente que las viejas concepciones ya no podían servir como fundamento de una clasificación natural, vale decir, una clasificación basada sobre las relaciones de parentesco.</dc:description>
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<title>El homo-ruralis y el medio rural</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92716" rel="alternate"/>
<author>
<name>Ringuelet, Andrés</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92716</id>
<updated>2020-04-02T20:03:53Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
La economía clásica y tradicional, la ciencia de las conjeturas que trabaja con hipótesis, creó teóricamente y por simple deducción, un ente abstracto, para defender su individualismo egoísta o su egoísmo individualista, sazonado por el afán del lucro, el homo-ecortomicus.&#13;
La tecnocracia, luego, esquematizó con más sentido de la realidad, al homo-fabris, es decir el que fabrica instrumentos Pero antes que el sirviente del capital y el esclavo de la máquina existía el siervo de la gleba. Pues desde la “revolución neolítica”, a finales de la Prehistoria, existió el homo-ruralis. Bastó que con un hueso, un palo o una piedra removiera el suelo donde enterrar una semilla para que naciera el homo-ruralis. O el homo-rusticus como lo califica Daniel Faucher, profesor de geografía de la Universidad de Toulouse y decano, entonces, de la Facultad de Letras, en su tratado de Geografía Agraria, donde aclara: “el tipo de hombre ligado a la gleba, obscuro y necesario, sobre el que reposa la vida social”.&#13;
La presencia del homo-ruralis no es imaginaria, se trata de un hecho simplemente real. Y si fue creado, no lo creó una mera abstracción o conjetura, sino la naturaleza, al brindarle una planta y el medio necesario para la vida de esa planta.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La economía clásica y tradicional, la ciencia de las conjeturas que trabaja con hipótesis, creó teóricamente y por simple deducción, un ente abstracto, para defender su individualismo egoísta o su egoísmo individualista, sazonado por el afán del lucro, el homo-ecortomicus.&#13;
La tecnocracia, luego, esquematizó con más sentido de la realidad, al homo-fabris, es decir el que fabrica instrumentos Pero antes que el sirviente del capital y el esclavo de la máquina existía el siervo de la gleba. Pues desde la “revolución neolítica”, a finales de la Prehistoria, existió el homo-ruralis. Bastó que con un hueso, un palo o una piedra removiera el suelo donde enterrar una semilla para que naciera el homo-ruralis. O el homo-rusticus como lo califica Daniel Faucher, profesor de geografía de la Universidad de Toulouse y decano, entonces, de la Facultad de Letras, en su tratado de Geografía Agraria, donde aclara: “el tipo de hombre ligado a la gleba, obscuro y necesario, sobre el que reposa la vida social”.&#13;
La presencia del homo-ruralis no es imaginaria, se trata de un hecho simplemente real. Y si fue creado, no lo creó una mera abstracción o conjetura, sino la naturaleza, al brindarle una planta y el medio necesario para la vida de esa planta.</dc:description>
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<title>Tendencias actuales del pensamiento económico</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92714" rel="alternate"/>
<author>
<name>Popescu, Oreste</name>
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<updated>2020-04-03T16:15:47Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8; http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/92803
La Economía Política es una ciencia muy joven. Cuenta unos doscientos años si es que elegimos como fecha de nacimiento la media aristmética de los años en que aparecieron los tres principales escritos que tendrían fundados motivos para invocar su paternidad: el Ensayo de Cantillon (1731), el Cuadro Económico de Quesnay (1758) y la Riqueza de las Naciones de Adam Smith (1776). Pero si se tiene en cuenta que, como en todas las cosas, después del arranque inicial hay que esperar algún tiempo para que la trayectoria de la ciencia tome su vuelo, esta fecha de nacimiento debería correrse más bien hacia el principio del siglo décimo noveno. Pues son en estos tiempos que aparecen las “escuelas” doctrinarias más interesantes, así como se pone también de manifiesto un principio de interés de las instituciones culturales y las universidades por su enseñanza.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La Economía Política es una ciencia muy joven. Cuenta unos doscientos años si es que elegimos como fecha de nacimiento la media aristmética de los años en que aparecieron los tres principales escritos que tendrían fundados motivos para invocar su paternidad: el Ensayo de Cantillon (1731), el Cuadro Económico de Quesnay (1758) y la Riqueza de las Naciones de Adam Smith (1776). Pero si se tiene en cuenta que, como en todas las cosas, después del arranque inicial hay que esperar algún tiempo para que la trayectoria de la ciencia tome su vuelo, esta fecha de nacimiento debería correrse más bien hacia el principio del siglo décimo noveno. Pues son en estos tiempos que aparecen las “escuelas” doctrinarias más interesantes, así como se pone también de manifiesto un principio de interés de las instituciones culturales y las universidades por su enseñanza.</dc:description>
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<title>Tendencias actuales de la pintura</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92712" rel="alternate"/>
<author>
<name>Rodríguez, Ernesto B.</name>
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<updated>2020-04-02T20:03:57Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
Durante más de medio siglo el arte de la pintura se ha desarrollado —y se desarrolla aún— en un sostenido clima de experimentación. Desde aquella memorable exposición impresionista del año 1874, hasta estas últimas expresiones plásticas de nuestros días que se llaman tachismo e informalismo, muchas y muy variadas son las tendencias, los movimientos, los grupos teóricos, las ocurrencias, que han dado un carácter tan peculiar a este período. Filiar toda esa multiforme variedad de puntos de vista sobre lo que tiene que ser la pintura no será faena de esta nota —que se transformaría entonces en catálogo—; solamente nos limitaremos a destacar, oponer y relacionar, aquellas tendencias esenciales que, en una suerte de vaivén pendular, deciden el rumbo de este tiempo artístico de audacias y revelaciones, por vía de los artistas, y también, de desenfrenos y frivolidades, por vía de los aficionados.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Durante más de medio siglo el arte de la pintura se ha desarrollado —y se desarrolla aún— en un sostenido clima de experimentación. Desde aquella memorable exposición impresionista del año 1874, hasta estas últimas expresiones plásticas de nuestros días que se llaman tachismo e informalismo, muchas y muy variadas son las tendencias, los movimientos, los grupos teóricos, las ocurrencias, que han dado un carácter tan peculiar a este período. Filiar toda esa multiforme variedad de puntos de vista sobre lo que tiene que ser la pintura no será faena de esta nota —que se transformaría entonces en catálogo—; solamente nos limitaremos a destacar, oponer y relacionar, aquellas tendencias esenciales que, en una suerte de vaivén pendular, deciden el rumbo de este tiempo artístico de audacias y revelaciones, por vía de los artistas, y también, de desenfrenos y frivolidades, por vía de los aficionados.</dc:description>
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<title>Significación del 80</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92709" rel="alternate"/>
<author>
<name>Barba, Enrique Mariano</name>
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<updated>2022-02-17T16:53:09Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
La década del 80 significó, en nuestra historia, un planteo insólito de la realidad nacional. La generación que tuvo a su cargo tal tarea abrevó ideológicamente en la entraña nacional y en la experiencia foránea, muy especialmente en ésta. Echó las bases de una nueva Argentina, atando la vieja y tradicional a una nueva, llena, la última, de optimismo y confianza en el porvenir. La nueva Argentina, ingenua y agresivamente orgullosa por el progreso que mostraba y el destino que presentía, había crecido desmesuradamente.&#13;
Tan súbito había sido que parecía padecer una crisis de crecimiento. No sólo se dilataba el ámbito geográfico con la conquista de sus fronteras que daba al país definitivo perfil. Tanto como la frontera física se había dilatado por el norte y por el sur, así también se habían rebalsado las fronteras espirituales.&#13;
En todas las manifestaciones de la vida la sociedad de aquella época sintió un intenso sacudón, planteándose nuevas soluciones tanto en lo político, como en lo cultural y en lo económico. En lo cultural la generación se nutrió en el positivismo, en sus aspectos cientificista y naturalista. Aun en los que parecían menos tocados por el positivismo, sus palabras denuncian el contacto con lecturas vitandas.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La década del 80 significó, en nuestra historia, un planteo insólito de la realidad nacional. La generación que tuvo a su cargo tal tarea abrevó ideológicamente en la entraña nacional y en la experiencia foránea, muy especialmente en ésta. Echó las bases de una nueva Argentina, atando la vieja y tradicional a una nueva, llena, la última, de optimismo y confianza en el porvenir. La nueva Argentina, ingenua y agresivamente orgullosa por el progreso que mostraba y el destino que presentía, había crecido desmesuradamente.&#13;
Tan súbito había sido que parecía padecer una crisis de crecimiento. No sólo se dilataba el ámbito geográfico con la conquista de sus fronteras que daba al país definitivo perfil. Tanto como la frontera física se había dilatado por el norte y por el sur, así también se habían rebalsado las fronteras espirituales.&#13;
En todas las manifestaciones de la vida la sociedad de aquella época sintió un intenso sacudón, planteándose nuevas soluciones tanto en lo político, como en lo cultural y en lo económico. En lo cultural la generación se nutrió en el positivismo, en sus aspectos cientificista y naturalista. Aun en los que parecían menos tocados por el positivismo, sus palabras denuncian el contacto con lecturas vitandas.</dc:description>
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<title>Lo actual en Goethe</title>
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<name>Masbach de Brugger, Ilse Teresa</name>
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<updated>2022-03-04T17:00:30Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
La producción poética de Goethe tiene sus altibajos, es cierto, pero es difícil que el lector atento —por doquier que intente abordarla— no encuentre algo que le interese, lo atraiga y sobre todo, que lo haga reflexionar.&#13;
Ello se debe en primer término al hecho de que este hombre que creó su obra en las últimas tres décadas del siglo XVIII y en las primeras tres del XIX, anticipó muchos acontecimientos venideros dándose perfecta cuenta de que el mundo se hallaba en medio de un gigantesco proceso de transformación.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La producción poética de Goethe tiene sus altibajos, es cierto, pero es difícil que el lector atento —por doquier que intente abordarla— no encuentre algo que le interese, lo atraiga y sobre todo, que lo haga reflexionar.&#13;
Ello se debe en primer término al hecho de que este hombre que creó su obra en las últimas tres décadas del siglo XVIII y en las primeras tres del XIX, anticipó muchos acontecimientos venideros dándose perfecta cuenta de que el mundo se hallaba en medio de un gigantesco proceso de transformación.</dc:description>
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<title>Evolución del hombre</title>
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<name>Menghin, Osvaldo F. A.</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92590</id>
<updated>2022-02-24T20:04:00Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista de la Universidad; no. 8
El concepto de evolución, también en cuanto se refiere a la descendencia animal del hombre, no es, como muchos suponen, el resultado del pensamiento moderno, sino que ya tiene sus raíces en la filosofía antigua; pues las analogías morfológicas entre el hombre y los animales superiores no escaparon a los pensadores de aquella época.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El concepto de evolución, también en cuanto se refiere a la descendencia animal del hombre, no es, como muchos suponen, el resultado del pensamiento moderno, sino que ya tiene sus raíces en la filosofía antigua; pues las analogías morfológicas entre el hombre y los animales superiores no escaparon a los pensadores de aquella época.</dc:description>
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<title>Becas y préstamos de honor para graduados y estudiantes de la Universidad</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/92588" rel="alternate"/>
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<name>Universidad Nacional de La Plata</name>
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<updated>2020-04-01T20:03:54Z</updated>
<published>1959-08-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Contribucion a revista
Revista de la Universidad; no. 8
Por primera vez en su vida la Universidad Nacional de La Plata —por reciente ordenanza del H. Consejo Superior— instituye becas y ayudas económicas para graduados y estudiantes que han salido de sus aulas o cursan estudios en ellas. Trescientas en total —distribuidas entre las distintas facultades y dependencias, quienes son las encargadas de adjudicarlas de acuerdo con el régimen aprobado—, insumen diez millones de pesos al año. Constituyen cinco categorías, a saber: a) Becas para estudiantes secundarios; b) Becas para estudiantes universitarios; c) Préstamos de honor para estudiantes universitarios; d) Becas de iniciación en la actividad creadora, sea científica, técnica, artística o humanística; e) Becas de perfeccionamiento en la actividad creadora y de iniciación y capacitación docente.
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<dc:date>1959-08-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Por primera vez en su vida la Universidad Nacional de La Plata —por reciente ordenanza del H. Consejo Superior— instituye becas y ayudas económicas para graduados y estudiantes que han salido de sus aulas o cursan estudios en ellas. Trescientas en total —distribuidas entre las distintas facultades y dependencias, quienes son las encargadas de adjudicarlas de acuerdo con el régimen aprobado—, insumen diez millones de pesos al año. Constituyen cinco categorías, a saber: a) Becas para estudiantes secundarios; b) Becas para estudiantes universitarios; c) Préstamos de honor para estudiantes universitarios; d) Becas de iniciación en la actividad creadora, sea científica, técnica, artística o humanística; e) Becas de perfeccionamiento en la actividad creadora y de iniciación y capacitación docente.</dc:description>
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