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<title>Volumen 01 | Número 01-08</title>
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<updated>2026-04-21T01:45:56Z</updated>
<dc:date>2026-04-21T01:45:56Z</dc:date>
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<title>Estudio monográfico de los proscópidos</title>
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<name>Mello Leitão, Cándido de</name>
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<updated>2022-09-28T19:05:42Z</updated>
<published>1939-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 8, sección Zoología
En el Brasil son conocidos los Proscópidos (y asimismo ciertos Fásmidos) por las designaciones de Chico magro (Pancho flaco), Mané magro, María mole (María floja), gafanholo de marmeleiro (langosta de membrillo), gafanholo de jurema en casi todo el norte del Brasil. En Goiás el doctor Othon Leonardos ha oído llamarlos cávalos de judeu (caballos de judío). En la Argentina, según referencias que tengo se los designa como Bicho palito, Bicho de palo. Constituyen los Proscópidos una familia esencialmente sudamericana de Locustoideos, a excepción de una especie de América Central (Costa Rica y Panamá), la Proscopia septentrionalis (Bruner) y de otras tres de la pequeña isla de Bonaire (Anchotatus Chapmani, A. pugnax y Cephalocoema Chapmarú, descriptas en la presente monografía). Se reconocen desde luego por su cuerpo alargado, su aspecto de ramita seca y su cabeza cónica, siempre más ancha en la base que en la región ocular, prolongada más allá de los ojos, formando un rostro o fastigio más o menos largo, puntiagudo o ensanchado hacia la extremidad distal, y por sus fémures posteriores poco dilatados, mal adaptados al salto. Sólo Omura congrua Walk y Algete Brunneri Bol. (lám. I, figs. 1 y 2) tienen un aspecto semejante al de los Proscópidos, presentando igualmente un fastigio largo, cónico y horizontal. Viven estos insectos en florestas, en bosques y también en regiones áridas. Los Proscópidos de los grupos Cephalocoema (Cephaloeoema- Tetanorhynchus-Corynorhynckus) y Proscopia (Proscopia-Apioscelis-Hybusa- Epigrypa), viven sobre todo en regiones boscosas y matorrales; en cambio, los del grupo Prosarthria (Anchocoema-Astroma-Anchotatus) y Stiphra, se adaptaron a las regiones xerófilas y semiáridas. Estos tres primeros géneros, como me comunica el profesor doctor Max Birabén, en regiones desérticas de la Argentina, y Stiphra dominando la fauna del nordeste del Brasil, donde se los conoce como langosta de jurema, que es una especie de espinillo.
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<dc:date>1939-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el Brasil son conocidos los Proscópidos (y asimismo ciertos Fásmidos) por las designaciones de Chico magro (Pancho flaco), Mané magro, María mole (María floja), gafanholo de marmeleiro (langosta de membrillo), gafanholo de jurema en casi todo el norte del Brasil. En Goiás el doctor Othon Leonardos ha oído llamarlos cávalos de judeu (caballos de judío). En la Argentina, según referencias que tengo se los designa como Bicho palito, Bicho de palo. Constituyen los Proscópidos una familia esencialmente sudamericana de Locustoideos, a excepción de una especie de América Central (Costa Rica y Panamá), la Proscopia septentrionalis (Bruner) y de otras tres de la pequeña isla de Bonaire (Anchotatus Chapmani, A. pugnax y Cephalocoema Chapmarú, descriptas en la presente monografía). Se reconocen desde luego por su cuerpo alargado, su aspecto de ramita seca y su cabeza cónica, siempre más ancha en la base que en la región ocular, prolongada más allá de los ojos, formando un rostro o fastigio más o menos largo, puntiagudo o ensanchado hacia la extremidad distal, y por sus fémures posteriores poco dilatados, mal adaptados al salto. Sólo Omura congrua Walk y Algete Brunneri Bol. (lám. I, figs. 1 y 2) tienen un aspecto semejante al de los Proscópidos, presentando igualmente un fastigio largo, cónico y horizontal. Viven estos insectos en florestas, en bosques y también en regiones áridas. Los Proscópidos de los grupos Cephalocoema (Cephaloeoema- Tetanorhynchus-Corynorhynckus) y Proscopia (Proscopia-Apioscelis-Hybusa- Epigrypa), viven sobre todo en regiones boscosas y matorrales; en cambio, los del grupo Prosarthria (Anchocoema-Astroma-Anchotatus) y Stiphra, se adaptaron a las regiones xerófilas y semiáridas. Estos tres primeros géneros, como me comunica el profesor doctor Max Birabén, en regiones desérticas de la Argentina, y Stiphra dominando la fauna del nordeste del Brasil, donde se los conoce como langosta de jurema, que es una especie de espinillo.</dc:description>
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<title>Algunas observaciones biológicas sobre &lt;i&gt;Schistocerca infumata&lt;/i&gt; Scudd. (Acrid)</title>
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<name>Bruch, Carlos</name>
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<updated>2021-08-12T19:06:13Z</updated>
<published>1939-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 6, sección Zoología
Durante mi actuación como miembro de la Comisión Central de investigaciones sobre la langosta, en los años de 1934 a 1937, tuve oportunidad de ocuparme, de paso, de este acridio, que constituye el más calamitoso de nuestros flagelos de la agricultura. Los resultados de mis estudios iniciales aparecieron en los informes, publicados por el Ministerio de Agricultura de la Nación en agosto de 1936, el informe último, de 1937, no ha sido aun impreso. El objeto principal de estos estudios fueron las langostas solitarias de nuestra Schistocerca, que consideré como Sch. cancellata Serv., y especie muy afín a las comunes de las mangas, Sch. paranensis Burm. Aquéllas, de vida solitaria, tienen en estado juvenil saltonas de color verde, mientras que las saltonas de estas últimas son de colores distintos, harto conocidas e innecesario de recordarlas. De confirmarse la teoría de las fases de Uvarov para nuestra langosta solitaria, se desvirtuaría también el concepto de considerarla como especie propia pues, representaría solamente formas transitorias de la común de las mangas, modificadas por influencias externas y causas climáticas, ecológicas, etc.. En el transcurso del tiempo, las generaciones, otra vez, llegarían a formar mangas migratorias y sus larvas tendrían entonces las características de las gregarias comunes.
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<dc:date>1939-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Durante mi actuación como miembro de la Comisión Central de investigaciones sobre la langosta, en los años de 1934 a 1937, tuve oportunidad de ocuparme, de paso, de este acridio, que constituye el más calamitoso de nuestros flagelos de la agricultura. Los resultados de mis estudios iniciales aparecieron en los informes, publicados por el Ministerio de Agricultura de la Nación en agosto de 1936, el informe último, de 1937, no ha sido aun impreso. El objeto principal de estos estudios fueron las langostas solitarias de nuestra Schistocerca, que consideré como Sch. cancellata Serv., y especie muy afín a las comunes de las mangas, Sch. paranensis Burm. Aquéllas, de vida solitaria, tienen en estado juvenil saltonas de color verde, mientras que las saltonas de estas últimas son de colores distintos, harto conocidas e innecesario de recordarlas. De confirmarse la teoría de las fases de Uvarov para nuestra langosta solitaria, se desvirtuaría también el concepto de considerarla como especie propia pues, representaría solamente formas transitorias de la común de las mangas, modificadas por influencias externas y causas climáticas, ecológicas, etc.. En el transcurso del tiempo, las generaciones, otra vez, llegarían a formar mangas migratorias y sus larvas tendrían entonces las características de las gregarias comunes.</dc:description>
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<title>Algunas arañas nuevas de Argentina</title>
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<name>Mello Leitão, Cándido de</name>
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<updated>2022-10-21T18:34:55Z</updated>
<published>1938-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 4, sección Zoología
Mi distinguido y estimado amigo el profesor doctor Max Birabén me ha confiado para su estudio la colección de arañas del Museo de la Universidad de La Plata, y del examen de ese material han resultado algunos géneros y especies nuevas que describo a continuación. He adoptado en este trabajo la última clasificación de Petrunkevitch.
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<dc:date>1938-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>Mi distinguido y estimado amigo el profesor doctor Max Birabén me ha confiado para su estudio la colección de arañas del Museo de la Universidad de La Plata, y del examen de ese material han resultado algunos géneros y especies nuevas que describo a continuación. He adoptado en este trabajo la última clasificación de Petrunkevitch.</dc:description>
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<title>Los peces de las aguas termales de Barreto (Cordoba) y la etología de la zona</title>
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<author>
<name>Mac Donagh, Emiliano José</name>
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<updated>2021-07-14T20:04:33Z</updated>
<published>1938-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 3, sección Zoología
En el sur de la provincia de Córdoba, al naciente de la ciudad de Río Cuarto v vecinos a la localidad de La Carlota (Ferrocarriles de B. A. al Pacífico y Central Argentino) existen varios pozos surgentes, fruto de perforaciones acertadas, y que dan aguas minerales y termales. Fue el finado don Benjamín Muniz Barreto quien hace varios años llamó mi atención sobre esta zona al referirme cómo el «chanchito» (la castañeta, Cichlasoma facetum) se adaptó a las aguas calientes de un surgente en la estancia de su hermano don Francisco. La primera noticia de que en las represas de uno de aquellos surgentes se había criado pejerrey por el procedimiento habitual de la piscicultura y que prosperaban fácilmente, la tuve por el profesor doctor Enrique Herrero Ducloux por intermedio de su hijo don Abel, que fuera mi excelente alumno: se trataba de la cría en la estancia « Las Trincheras » del señor Ludovico R. Macnab. Otras informaciones que fui procurando me dieron una noción del interesante problema y por ello vine a dar mis pasos iniciales de su estudio en la zona de la estación Barreto, F. C. B. A. P.
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<dc:date>1938-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>En el sur de la provincia de Córdoba, al naciente de la ciudad de Río Cuarto v vecinos a la localidad de La Carlota (Ferrocarriles de B. A. al Pacífico y Central Argentino) existen varios pozos surgentes, fruto de perforaciones acertadas, y que dan aguas minerales y termales. Fue el finado don Benjamín Muniz Barreto quien hace varios años llamó mi atención sobre esta zona al referirme cómo el «chanchito» (la castañeta, Cichlasoma facetum) se adaptó a las aguas calientes de un surgente en la estancia de su hermano don Francisco. La primera noticia de que en las represas de uno de aquellos surgentes se había criado pejerrey por el procedimiento habitual de la piscicultura y que prosperaban fácilmente, la tuve por el profesor doctor Enrique Herrero Ducloux por intermedio de su hijo don Abel, que fuera mi excelente alumno: se trataba de la cría en la estancia « Las Trincheras » del señor Ludovico R. Macnab. Otras informaciones que fui procurando me dieron una noción del interesante problema y por ello vine a dar mis pasos iniciales de su estudio en la zona de la estación Barreto, F. C. B. A. P.</dc:description>
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<title>Metamorfosis y etología de dos híspidos (Col. Hisp.)</title>
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<author>
<name>Bruch, Carlos</name>
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<updated>2021-08-12T19:06:46Z</updated>
<published>1937-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 2, sección Zoología
He tenido siempre cierta predilección por estudiar nuestros híspidos, y más por conocer sus costumbres y estados evolutivos; de ahí que haya publicado ya varios estudios sobre estos coleópteros, interesantes por la diversidad de formas y costumbres de sus larvas. Estas, según las agrupaciones a que pertenecen, suelen vivir libremente en las plantas alimenticias y devoran de modos muy característicos la superficie de las hojas y sus tejidos. Otras, un gran número de especies diminutas, pasan todos los estados de evolución entre la epidermis de las hojas y se alimentan solamente del parénquima vegetal. Después de la eclosión del huevo, pegado sobre la hoja, penetran directamente en los tejidos, minan galerías, que con el avance de su crecimiento rápido, se transforman en vesículas, en cuyo interior se produce también la ninfosis. Por estos hábitos, las larvas de muchas especies son ápodas; otras llevan en lugar de patas solamente prolongaciones lobulares, laterales, que les sirven para moverse dentro del habitáculo. Semejantes apéndices, como setas, espinas o cuernos dorso- laterales tienen también las ninfas, que substituyen a otros órganos prehensibles, para poderse mantener en las vesículas durante la ninfosis. De las larvas de vida libre, interesan especialmente las de la tribu Amplipalpini (Amplipalpa negligens Ws.), porque representan un tipo de transición entre los híspidos y los cásidos. Acostumbran, como estos últimos, cubrirse el dorso con las mudas sucesivas, las que sostienen enganchadas en las horquetas apicales. En estos casos las mudas son más numerosas que en los híspidos mineros.
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<dc:date>1937-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>He tenido siempre cierta predilección por estudiar nuestros híspidos, y más por conocer sus costumbres y estados evolutivos; de ahí que haya publicado ya varios estudios sobre estos coleópteros, interesantes por la diversidad de formas y costumbres de sus larvas. Estas, según las agrupaciones a que pertenecen, suelen vivir libremente en las plantas alimenticias y devoran de modos muy característicos la superficie de las hojas y sus tejidos. Otras, un gran número de especies diminutas, pasan todos los estados de evolución entre la epidermis de las hojas y se alimentan solamente del parénquima vegetal. Después de la eclosión del huevo, pegado sobre la hoja, penetran directamente en los tejidos, minan galerías, que con el avance de su crecimiento rápido, se transforman en vesículas, en cuyo interior se produce también la ninfosis. Por estos hábitos, las larvas de muchas especies son ápodas; otras llevan en lugar de patas solamente prolongaciones lobulares, laterales, que les sirven para moverse dentro del habitáculo. Semejantes apéndices, como setas, espinas o cuernos dorso- laterales tienen también las ninfas, que substituyen a otros órganos prehensibles, para poderse mantener en las vesículas durante la ninfosis. De las larvas de vida libre, interesan especialmente las de la tribu Amplipalpini (Amplipalpa negligens Ws.), porque representan un tipo de transición entre los híspidos y los cásidos. Acostumbran, como estos últimos, cubrirse el dorso con las mudas sucesivas, las que sostienen enganchadas en las horquetas apicales. En estos casos las mudas son más numerosas que en los híspidos mineros.</dc:description>
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<title>Estudio anatómico del &lt;i&gt;Borus&lt;/i&gt; «Strophocheilus lorentzianus» (Doer.) (Mol. Pülm.)</title>
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<author>
<name>Hylton Scott, María Isabel</name>
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<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/121696</id>
<updated>2021-07-14T20:04:36Z</updated>
<published>1939-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 7, sección Zoología
El animal motivo de la presente monografía es una especie tropical de gran tamaño, bastante común en el norte de nuestro país. Faltando un trabajo anatómico sobre tan excepcional Pulmonado y habiendo tenido a mi alcance algunos ejemplares vivos y otros bien conservados, he creído de interés abordar su estudio. Existe una verdadera confusión respecto al área de dispersión de esta especie relacionada con su propia identidad y creo que sólo el conocimiento anatómico puede fundamentar su precisa diferenciación de las demás especies de Borus sudamericanos. Dado que el animal pasa la mayor parte del tiempo enterrado en los suelos que habita, resulta relativamente difícil obtenerlo, pues sólo se lo encuentra en determinadas épocas después de copiosas lluvias. En cambio, su valva es un despojo frecuente que queda abandonado sobre el terreno al alcance del que pasa, por lo que constituye una pieza común en las colecciones de conquiliología. He realizado la mayor parte de este trabajo sobre dos ejemplares adultos que me han sido obsequiados por el profesor doctor Miguel Fernández y que procedían de Mar Chiquita (Córdoba). Además he podido disponer de dos ejemplares vivos, uno de ellos adulto, de las vertientes boscosas del extremo septentrional de la sierra Santa Bárbara (Jujuy), del lugar llamado Vinalito, traídos especialmente por el director de nuestro Museo doctor don Joaquín Frenguelli. A ambos les debo, pues, la incomparable satisfacción que me ha proporcionado el estudio anatómico de este hermoso Pulmonado, que por su gran tamaño constituye un propicio material de disección. Tal donación resulta particularmente valiosa si se tienen en cuenta las dificultades para obtener el animal por sus características biológicas y por la distancia en que nos hallamos de su zona de distribución. Estimándolo así, significo el agradecimiento que corresponde a los doctores Fernández y Frenguelli. Los ejemplares fueron muertos en extensión por asfixia, fijados y conservados en formol.
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<dc:date>1939-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El animal motivo de la presente monografía es una especie tropical de gran tamaño, bastante común en el norte de nuestro país. Faltando un trabajo anatómico sobre tan excepcional Pulmonado y habiendo tenido a mi alcance algunos ejemplares vivos y otros bien conservados, he creído de interés abordar su estudio. Existe una verdadera confusión respecto al área de dispersión de esta especie relacionada con su propia identidad y creo que sólo el conocimiento anatómico puede fundamentar su precisa diferenciación de las demás especies de Borus sudamericanos. Dado que el animal pasa la mayor parte del tiempo enterrado en los suelos que habita, resulta relativamente difícil obtenerlo, pues sólo se lo encuentra en determinadas épocas después de copiosas lluvias. En cambio, su valva es un despojo frecuente que queda abandonado sobre el terreno al alcance del que pasa, por lo que constituye una pieza común en las colecciones de conquiliología. He realizado la mayor parte de este trabajo sobre dos ejemplares adultos que me han sido obsequiados por el profesor doctor Miguel Fernández y que procedían de Mar Chiquita (Córdoba). Además he podido disponer de dos ejemplares vivos, uno de ellos adulto, de las vertientes boscosas del extremo septentrional de la sierra Santa Bárbara (Jujuy), del lugar llamado Vinalito, traídos especialmente por el director de nuestro Museo doctor don Joaquín Frenguelli. A ambos les debo, pues, la incomparable satisfacción que me ha proporcionado el estudio anatómico de este hermoso Pulmonado, que por su gran tamaño constituye un propicio material de disección. Tal donación resulta particularmente valiosa si se tienen en cuenta las dificultades para obtener el animal por sus características biológicas y por la distancia en que nos hallamos de su zona de distribución. Estimándolo así, significo el agradecimiento que corresponde a los doctores Fernández y Frenguelli. Los ejemplares fueron muertos en extensión por asfixia, fijados y conservados en formol.</dc:description>
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<title>Contribución a la sistemática y etología de los peces fluviales argentinos</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/63271" rel="alternate"/>
<author>
<name>Mac Donagh, Emiliano José</name>
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<updated>2021-07-14T18:23:13Z</updated>
<published>1938-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 5, sección Zoología
El estudio de los peces fluviales argentinos ha sido realizado en el pasado como parte del estudio de los de agua dulce, y ello traía como consecuencia que las observaciones sobre el habitat fuesen poco señaladas. Por otra parte, salvo los estudios de Berg, que son más orgánicos, la generalidad de los otros fueron realizados sobre colecciones hechas durante expediciones extranjeras o por coleccionistas ocasionales, y generalmente no estaban bien especificadas las localidades, en parte también por culpa de la ignorancia de los autores respecto de nuestra geografía. Esto último hace que más de una vez sean confundidas las cuencas, y así padecemos casos de graves.errores en materia zoogeográfica. La presente contribución al conocimiento de los peces fluviales argentinos es la continuación natural del trabajo Nuevos conceptos sobre la distribución geográfica de los peces argentinos, basados en expediciones del Museo de La Plata, publicado en la &lt;i&gt;Revista del Museo de La Plata&lt;/i&gt;, tomo XXXIV, páginas 20-171, 1934. El año pasado publiqué en esta misma Revista (nueva serie) tomo 1, sección Zoología, sobre el género Paulicea, con notas sobre Pseudopimelodus, lo cual debe tenerse presente para esta contribución.
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<dc:date>1938-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>El estudio de los peces fluviales argentinos ha sido realizado en el pasado como parte del estudio de los de agua dulce, y ello traía como consecuencia que las observaciones sobre el habitat fuesen poco señaladas. Por otra parte, salvo los estudios de Berg, que son más orgánicos, la generalidad de los otros fueron realizados sobre colecciones hechas durante expediciones extranjeras o por coleccionistas ocasionales, y generalmente no estaban bien especificadas las localidades, en parte también por culpa de la ignorancia de los autores respecto de nuestra geografía. Esto último hace que más de una vez sean confundidas las cuencas, y así padecemos casos de graves.errores en materia zoogeográfica. La presente contribución al conocimiento de los peces fluviales argentinos es la continuación natural del trabajo Nuevos conceptos sobre la distribución geográfica de los peces argentinos, basados en expediciones del Museo de La Plata, publicado en la &lt;i&gt;Revista del Museo de La Plata&lt;/i&gt;, tomo XXXIV, páginas 20-171, 1934. El año pasado publiqué en esta misma Revista (nueva serie) tomo 1, sección Zoología, sobre el género Paulicea, con notas sobre Pseudopimelodus, lo cual debe tenerse presente para esta contribución.</dc:description>
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<title>Sobre el manguruyú (género Paulicea, Siluroideos)</title>
<link href="http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/51426" rel="alternate"/>
<author>
<name>Mac Donagh, Emiliano José</name>
</author>
<id>http://sedici.unlp.edu.ar:80/handle/10915/51426</id>
<updated>2021-07-14T18:43:18Z</updated>
<published>1937-01-01T00:00:00Z</published>
<summary type="text">Articulo
Revista del Museo de La Plata (nueva serie); tomo I, no. 1, sección Zoología
La presente contribución al conocimiento de la fauna de peces argentina, y otras que le seguirán de inmediato, son la continuación natural de un trabajo publicado en esta Revista bajo el título un poco largo, pero deliberadamente comprensivo, de &lt;i&gt;Nuevos conceptos sobre la distribución geográfica de los peces argentinos&lt;/i&gt;, basados en expediciones del Museo de La Plata. Sigo aquí el mismo método en las descripciones y aplico el mismo criterio taxonómico y ecológico para alcanzar las conclusiones zoogeográficas. Se verá nuevamente, pues, cuánto nos falta aún para delimitar el contenido de la ictiofauna sudamericana, y cuán necesario es describir minuciosamente y con materiales de procedencia cierta y con conocimiento del ambiente si se quiere iniciarse de una vez en la vía de la identificación sistemática de las formas pero en función del hábitat, como se ve en la obra de Leo Berg, Hubbs, y otros maestros de la ictiología contemporánea.
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<dc:date>1937-01-01T00:00:00Z</dc:date>
<dc:description>La presente contribución al conocimiento de la fauna de peces argentina, y otras que le seguirán de inmediato, son la continuación natural de un trabajo publicado en esta Revista bajo el título un poco largo, pero deliberadamente comprensivo, de &lt;i&gt;Nuevos conceptos sobre la distribución geográfica de los peces argentinos&lt;/i&gt;, basados en expediciones del Museo de La Plata. Sigo aquí el mismo método en las descripciones y aplico el mismo criterio taxonómico y ecológico para alcanzar las conclusiones zoogeográficas. Se verá nuevamente, pues, cuánto nos falta aún para delimitar el contenido de la ictiofauna sudamericana, y cuán necesario es describir minuciosamente y con materiales de procedencia cierta y con conocimiento del ambiente si se quiere iniciarse de una vez en la vía de la identificación sistemática de las formas pero en función del hábitat, como se ve en la obra de Leo Berg, Hubbs, y otros maestros de la ictiología contemporánea.</dc:description>
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