La complejidad del ciberespacio radica más en los problemas conceptuales y en los intereses nacionales de cada Estado que en su propia naturaleza. Ciertamente, la comprensión convencional de la Defensa y la disuasión ha sido alterada por la revolución tecnológica y cibernética desarrollada a lo largo de las últimas décadas. Ello supone un peligro de alto voltaje para la Seguridad Nacional y la paz mundial, puesto que la proliferación de las capacidades cibernéticas ofensivas y las armas digitales están superando ampliamente el diseño de marcos conceptuales para interpretar y abordar nuevas realidades.