La dictadura que se instauró en el país a mediados de la década del 70 inauguró uno de los períodos más crueles de la historia argentina que modificó para siempre el rumbo de la nación, moldeó inevitablemente el destino de una generación de intelectuales y truncó los sueños de miles de jóvenes idealistas.
Los fines fueron perversos tanto como los métodos empleados. La prepotencia y su correlato, el miedo, se convirtió en la forma habitual que se impuso en todos los ámbitos de la sociedad, mientras que el uso de la violencia, en todas sus expresiones, logró someter cualquier intento de resistencia.
Las juntas militares gobernaron con objetivos claros y métodos eficaces que lograron como resultado socavar la economía nacional, destruir la cultura, banalizar el arte y aniquilar cualquier posibilidad de libre expresión.
La nueva realidad que se impuso en marzo de 1976 se sintió en todos los ámbitos de la sociedad, pero halló en la Universidad un espacio privilegiado para su accionar. Los expedientes analizados a lo largo del presente trabajo de tesis intentan dar muestra de este mecanismo, que estuvo ensañado en impedir la oposición en cualquiera de sus formas y controlar no sólo las accionares sino las ideas.
Los expedientes tienen además de un inmenso valor documental- ya que son únicos en su especie y son prueba irrefutable de la política militar aplicada en las universidades argentinas- un valor simbólico, ya que el hallazgo se produjo en nuestra propia casa de estudios, en el viejo edificio en donde funcionó la Escuela Superior de Periodismo y en donde nos formamos. Las mismas paredes que albergaron el conocimiento y el desarrollo de ideas, también escondieron las pruebas de un pasado que no queremos volver a vivir nunca más.