Los adelantos terapéuticos en materia de endodoncia han exigido un conocimiento más racional de la anatomía y la topografía de las piezas dentarias. La disposición de los conductos secundarios, colaterales y aún de los principales es sumamente caprichosa. Fusiones, bifurcaciones, cambios de trayectoria, colaterales aislados o en tanta cantidad como para formar plexos, hacen que la topografía del conducto se torne extraordinariamente irregular y más aún imposible de prever. Para emprender un trabajo endodóntico se debe conocer perfectamente la anatomía topográfica y sus variaciones, con lo cual aumentará notablemente el éxito de los tratamientos endodónticos.