Atrás quedaron los tiempos en los que todos/as/es usábamos una libreta y una lapicera para tomar una nota en medio de la calle o para escribir algún dato imprevisto; o un cuaderno para tomar apuntes en una clase.
De la misma manera, nos sucede con la lectura… ¿cuántos/as/es seguimos disfrutando de esa sensación inigualable cuando nos sentamos en el sillón en una tarde de invierno o en la sillita de playa en el verano y abrimos un libro para disfrutarlo? Tal vez seamos muchos/as/es menos frente al avance de lo digital o de los nuevos modos de encontrarse con la escritura y con la lectura.