A partir del estado crítico de extinción del Yaguareté y el Aguará Guazú, tomé como representación metafórica: la visibilización de la herida. Me propongo exhibir la problemática que existe en la fauna de nuestro país y que afecta a nuestro medio ambiente. Estos animales son víctimas de la caza ilegal, la pérdida de hábitat, atropellamiento en las carreteras y comercio ilegal.
Mis obras apelan a refundar una relación que perdimos con nuestro mundo: el contacto con los animales y la importancia de los mismos. ” Porque la catástrofe ecológica, nada menos, levanta el telón sobre el apocalipsis final [...], sin esperanza de un regreso al antes. El arte, esta vez, no podrá consolarnos de tal pérdida irreparable. [...] No hay catarsis posible por esta importante razón:una vez muerto el mundo, no habrá mañana para volver a empezar. Purgarse del temor al espectáculo de lo peor, en este caso, ya no es factible. Donde el arte, creeríamos, muere con la muerte del mundo.” (Ardenne,2022, p.140).