Es frecuente encontrar altas resistencias, situaciones de daños o directamente indiferencia y descalificación hacia los procesos de transición y cambio. Muchas oficinas en el contexto del sistema judicial pueden ser identificadas como resistentes al cambio y dar lugar a un problema identificado con la asincronía del cambio, donde ciertas oficinas hacen las actualizaciones y forman/preparan a los equipos y otras mantienen su status quo generando nuevos problemas burocráticos y amenazas latentes a la seguridad de los datos digitales.