El libro del historiador y teórico chileno Pablo Aravena cuenta con un título y un subtítulo impactantes, que dejan en claro el camino que tomará el autor: partir de los diagnósticos sobre la experiencia histórica disponible (posmoderna, podría decirse), caracterizada por la falta de lenguaje, para dar cuenta de la velocidad de los cambios históricos, frente a los cuales hemos quedado prácticamente “mudos”.
Se trata de un libro compuesto por una introducción y seis textos que ya fueron publicados en otros formatos o leídos como conferencias. Todos ellos presentan una interesante aproximación a las experiencias históricas en el marco de la pérdida paulatina de la fe en el futuro y la disección del pasado, convertido en objeto de turismo o mercancía (p. 18). Se trata, dice el autor, de un libro escrito desde la teoría de la historia, pero podríamos decir, también, que es un libro filosófico.