Bien conocidas son las dificultades resultantes de aplicar las pautas correspondientes a los mercados competitivos a la asignación de bienes públicos. Un método descentralizado a tal punto da lugar a la aparición de soluciones ineficientes, es decir, no óptimas en el sentido de Pareto. Fenómenos tales como la existencia de incentivos para revelar falsamente las preferencias por parte de cada agente (el problema “free rider”) colocan obstáculos adicionales en el camino hacia la optimalidad.
Las precedentes conclusiones han motivado el surgimiento de formulaciones teóricas referidas al suministro de bienes públicos por parte del Estado. En efecto, la ineficiencia de los mecanismos privados conduce, lógicamente, al análisis de los procedimientos de asignación por parte del sector público, con el objeto de verificar las propiedades de los resultados que por esta vía se generan.