La necesidad de optimizar energéticamente a los edificios públicos de gran envergadura se debe al gran consumo que estos generan, ya que en su mayoría han sido readecuados según la temática a la cual responden cumpliendo una o varias funciones determinadas.
El caso al cual haremos referencias se corresponde a una edificación de 1915 de estilo clásico, situada en el llamado bosque oeste que cumplía función de albergue estudiantil; refuncionalizado en 1919 para la constituida Facultad de Cs. Exactas y adecuándose para tal fin; la pérdida de conductibilidad térmica en este tipo de arquitectura se origina en el diseño y composición de los mismos, los cuales poseen doble altura, espacios y/o corredores abiertos y carpinterías de hierro con vidrio repartido de gran dimensión.
Es por ello que el acondicionamiento de los edificios histórico patrimoniales fundado en el uso de energías limpias, mantenimiento acorde y concientización del consumo energético, generan un eslabón para con la nueva realidad a la cual se dirigen las próximas generaciones, concientizando y adecuando la infraestructura actual, adoptando nuevas tecnologías acordes a la zona bioclimática y evitando la perdida calórica que la infraestructura adquiere durante el día podemos incentivar a la maximización del uso edilicio con la mínima emisión de CO2.