La investigación, de enfoque cualitativo, se llevó a cabo mediante entrevistas semiestructuradas y observaciones con estudiantes, docentes y padres de familia de la Institución Luis Eduardo Arias Reinel. El objetivo fue comprender cómo estas partes enfrentaron los desafíos generados por la pandemia en cuanto a la implementación de evaluaciones justas y efectivas. Se identificó que, aunque las TIC han jugado un papel clave en la personalización del aprendizaje y en la mejora del acceso a la retroalimentación, persistieron dificultades relacionadas con la brecha digital y el acceso desigual a la tecnología, lo que impactó negativamente en algunos estudiantes.
Entre los principales resultados se destaca que las prácticas de evaluación formativa promovieron un aprendizaje más autónomo y reflexivo, permitiendo a los estudiantes identificar sus fortalezas y debilidades de manera continua. No obstante, el estudio subraya que, para maximizar el potencial de estas prácticas, es necesario seguir mejorando el acceso a recursos tecnológicos y capacitar tanto a docentes como a padres de familia para una integración más efectiva de estas herramientas.
La tesis concluye que la transformación de los métodos de evaluación no debe limitarse a la pandemia, sino que debe ser vista como una oportunidad para construir un sistema educativo más inclusivo, equitativo y resiliente ante futuras crisis. El estudio propone que la evaluación debe centrarse en el desarrollo integral del estudiante, utilizando métodos más flexibles y personalizados que respondan a las diversas realidades socioeconómicas de los alumnos.