En muchas búsquedas, el tiempo promedio de las entrevistas uno a uno está contenido en 60 minutos, un tiempo que funciona como una entrevista "canónica" basada en el esquema de preguntas y respuestas.
Sin embargo, a menudo se observa que las experiencias, las ideas y las actitudes de los entrevistados habrían merecido una mayor profundización que el espacio de una entrevista no permite.
En esta intervención se propone llamar la atención sobre la llamada entrevista larga y sobre las ventajas que pueden derivarse de la división de la entrevista en varias sesiones. Partiendo de los supuestos teóricos y metodológicos que son la base de la entrevista biográfica narrativa, se propone, en particular, explorar las implicaciones de un modelo de entrevista no convencional basado en una estrategia de estímulos variados y tendente a superar también el esquema habitual question-and-answer en favor de un más activo show-and-tell.