En el largo proceso de lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina, la reactivación de los juicios de lesa humanidad (desde el año 2005) ha sido una de las políticas de memoria con mayor impacto en la reconstrucción y reparación histórica, siendo sus actores principales los organismos de derechos humanos, sobrevivientes, afectados directos, jueces, fiscales y peritos. Debido a la crisis sanitaria, por la pandemia por COVID-19, en marzo de 2020 se suspendió el desarrollo de más de 20 juicios estaban en distintas etapas de instrucción. A raíz de reclamos del CELS, Abuelas de Plaza de Mayo, APDH, de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad y de distintas fiscalías comenzaron a reanudarse algunos juicios orales a través de medios tecnológicos. Por lo cual, en este trabajo nos proponemos reflexionar sobre dos dimensiones interrelacionadas: 1) la investigativa: en la que introducimos una reflexión metodológica sobre la “etnografía digital”; nuestras ansiedades metodológicas, y el impacto de la transformación de nuestra labor en medio de pandemia, entre las que se incluyen preocupaciones por los límites en la recolección de datos e información mediados por el trabajo vía remota; la reducción del poder del trabajo de campo; la multiplicidad y dispersión de canales, medios y herramientas de comunicación vía internet; y la pérdida o desdibujamiento de las subjetividades de los actores involucrados en la comprensión de nuestro objeto de estudio; y 2) de las prácticas y los actores: en la que el desarrollo de los juicios de lesa humanidad se ven trasformados por la mediación tecnológica, dando como resultado un abanico de particularidades, desplazamientos, continuidades y discontinuidades producidos por el uso de la tecnología; en los que se incluyen la creación de nuevos protocolos, plataformas tecnológicas, accesibilidad e infraestructura tecnológica del poder judicial, el rediseño de las formas en las que se desarrolla el programa de acompañamiento a víctimas y testigos en este contexto; y las formas en que los testigos se “encuentran con la justicia”, en la soledad del hogar desde el espacio virtual.