El malestar es situado por Freud (1923a/1979-82, 1925c/1979-82, 1930/1979-82) como algo inherente al sujeto humano, propio de su trama constitutiva. El sujeto se constituye en relación a un otro. Su calidad de ser viviente se sostiene si es auxiliado, si se interviene frente a su situación de desvalimiento. El otro no reduce su intervención al registro de la necesidad sino que lo inscribe en una cultura y trasmite una verdad que trasciende lo individual. Tal movimiento de inscripción y constitución, no sólo abrirá el paso al deseo sino que conducirá irremisiblemente a una renuncia pulsional.
En el presente capítulo nos serviremos de argumentaciones freudianas para indagar en qué medida pueden articularse las nociones de malestar y actualidad. Esto nos permitirá reflexionar también sobre la cura analítica y su eficacia.