El trabajo se propone como continuación de una indagación en los diversos rostros del Unmensch [no-humano], personaje conceptual que es fundamento del materialismo antropológico de Walter Benjamin. Al lado arcaico (Un-mensch, Ur-mensch), analizado en un trabajo anterior, en este caso se yuxtapone el lado moderno, conformado por un sistema de referencias e imágenes del modernismo artístico. Lo que allí se deja leer es una compleja inscripción (de signo vacilante) del no-humano, en cuya interpretación habrá de resolverse el lugar de la crítica, el lugar de la salvación y el lugar de la creación en esa antropología. Quizás sólo en última instancia el fundamento económico de la discusión (cuya carnadura es el léxico financiero que rige algunas de sus descripciones) permite entender (en el cotejo con su figura antagónica, el Übermensch nietzscheano), el tipo de inversión y devaluación que el Unmesch opera en las imágenes y sonidos del arte para proponer una intervención política y ética en el contexto de crisis de los años 30 y cuyo valor de futuro recién hoy comienza a hacerse plenamente visible: salvar lo humano como criatura.