La intervención tuvo lugar el 21 y 22 de septiembre de 1983, a partir de un proyecto original de los docentes y artistas Rodolfo Aguerreberry y Julio Flores; junto al aporte del diseñador, serígrafo y artista Guillermo Kexel.
La iniciativa grupal de estos autores surgió a partir de la idea de participar con una obra en el Premio Objeto y Experiencias de la Fundación Esso (1982). Por el contexto y las preocupaciones vigentes del grupo, esta convocatoria excedió los márgenes institucionales para transformarse en una multitudinaria acción colectiva.
Por entonces, los artistas pensaron en la posibilidad de hacer una obra que respondiera a las necesidades del contexto, una producción en donde reclamaban por los que no estaban de una manera diferente. Era necesario “alterar con la obra el espacio de exposición, considerar el cambio de los soportes, el modo de realización y también el contexto” (Flores, 2004).
Como primera medida, buscaron una imagen que refiriera a los desaparecidos por la dictadura.
Un afiche del artista polaco Jerzy Spasky publicado en el Correo de la UNESCO varios años antes, sugirió un principio de idea. En cada impreso había un dibujo de tantas figuras como muertos por día hubo en Auschwitz, con un epígrafe que decía: “Cada día en Auschwitz morían 2370 personas, justo el número de figuras que aquí se reproducen”.