Respecto de los delitos sexuales y del acceso a derechos por parte de las infancias y adolescencias, nos encontramos día a día ante un número creciente de leyes y otras normativas que buscan proteger y minimizar las vulneraciones que puedan sufrir estas. A escala internacional, regional y local, se otorga a esa población una protección especial. Este fenómeno se correlaciona con un reconocimiento —cada vez mayor— de que se trata de sujetos de derecho que requieren un amparo especial debido al momento vital que están transitando, cuando muchas de sus capacidades están en pleno desarrollo y cuyo despliegue pleno depende de la protección, la contención y el afecto que les prodiguen los adultos que los tienen a su cargo.