El biodeterioro es un proceso que implica alteraciones de las propiedades físico-químicas, mecánicas y estéticas de los materiales por acción de organismos vivos. Para combatirlo, usualmente, se emplean pinturas y recubrimientos que incorporan biocidas en su formulación.
Últimamente, ha cobrado interés el uso de compuestos de origen natural para este fin, siendo una alternativa para reducir los efectos adversos sobre el ambiente, ya que exhiben menor toxicidad que los biocidas tradicionales. Estos compuestos presentan características (volatilidad, sensibilidad al oxígeno, luz, humedad, calor) que podrían perjudicar su aplicabilidad. La tecnología de recubrimiento basada en la incorporación de micro-nano contenedores ha surgido como una estrategia en el avance de materiales funcionales. En este caso, la encapsulación protege a los compuestos de la degradación y permite el control adecuado de su liberación, prolongando así la duración del efecto biocida.