En el Norte de Argentina y sobre todo en la Puna, se identifica a la ganadería de rumiantes menores y a la producción de camélidos asociada a campesinos de pequeñas escalas, que con mano de obra propia, desarrollan una ganadería mixta, trashumante, de subsistencia, con manejo ancestral de sus tropas y majadas (Bianchi y Bravo, 2008; Paz et al, 2011). Encontramos sistemas aislados y dispersos que se desarrollan en zonas marginales o poco productivas y que tienen como única finalidad asegurar la reproducción social o la subsistencia del grupo familiar, en un ambiente que a veces puede superar los 3.500 msnm, con temperaturas medias de 8°C (extremos -20 a 20°C), casi sin períodos libres de heladas, precipitaciones inferiores a 350 mm año y un bache forrajero acentuado y extendido desde marzo a octubre. Frecuentemente, cuando se caracterizan éstas producciones familiares, nunca se incluye al factor comercial como un componente relevante de los sistemas, el cual es más bien identificado como un factor externo, ajeno a las preferencias, a la identidad y a la cultura local, sin percatarse, que la comercialización se constituye en un componente integrador y fundamental, que hoy (como hace muchos años atrás), participa activamente en el desarrollo de la vida rural campesina, aglutinando al conjunto de las partes constitutivas de estos sistemas para mantenerlos funcionando y apuntar al objetivo de cada explotación familiar.
el objetivo del trabajo fue demostrar que la comercialización es un componente intrínseco en los sistemas de la agricultura familiar del Norte Argentino. Concretamente, el estudio se centra en la zona de Puna de la Provincia de Jujuy. Se utilizaron estudios de casos (Sierra Bravo, 1991) de la zona de Puna Jujeña, los cuales se agruparon para interpretar y comparar la evidencia cuali y cuantitativa registrada.