El mal uso de los recursos naturales de la región andina, ecológicamente muy lábil, produce una alta degradación de los mismos. Ancestralmente la cría de camélidos domésticos y las captura y esquila en vivo de los camélidos silvestres (vicuña y guanaco) fueron las alternativas productivas que permitían el desarrollo de sus comunidades, y la forma en que lo realizaban aseguraban la conservación y uso sostenible de los recursos involucrados (animales y pastos nativos).
Estás alternativas productivas y aprovechamiento de la fauna fueron siendo abandonadas por varios motivos entre los que se cuenta: a) sobre pastoreo de las pasturas nativas; b) introducción de especies productivas exóticas (caprinos y ovinos) dando jerarquía social a quienes las poseían; b) falta de incentivos económicos para la producción de llamas y alpacas las que pasaron a ser signo de pobreza (generaba vergüenza) en las comunidades; c) caza furtiva de silvestres lo que disminuyó francamente la población por lo que estas especies fueron incluidas en Apéndices CITES para evitar su extinción.
Esta situación puede ser revertida evitando así la desaparición de especies, animales y vegetales, nativas propias de la región. Actualmente la ganadería de los camélidos sudamericanos domésticos y el aprovechamiento de los camélidos silvestres en la Argentina son alternativas productivas marginales las cuales necesitan ser impulsadas en forma sostenible, tanto ecológica como económicamente, ya que son las únicas que dan sustento a las comunidades andinas permitiendo la conservación de los recursos forrajeros nativos y, por ende, la disminución de la desertización de la región andina en franco avance.