En un inédito clima de libertad, al finalizar el año 1917 los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba sienten los primeros escozores de un malestar originado en la Facultad de Medicina, debido a la decisión de suprimir el internado de practicantes en el hospital de Clínicas.
Al grito de ¡¡Muera la oligarquía!!... una huelga se lleva a cabo en los albores del año 1918.
Los estudiantes, autotitulados "reformistas" auspician un cambio sustancial en las formas de vida universitaria: "abrir las cátedras" es la consigna, "Córdoba está de revolución —escribe Alberto Capdevila— pues su Universidad lo está".
Yrigoyen recibió con agrado el movimiento estudiantil y se entrevista con una delegación de la Federación Universitaria Argentina a la que manifiesta que su gobierno es sensible "a las justas aspiraciones de los estudiantes", en tanto entiende que ha llegado el caso de nivelar la Universidad "con el estado de conciencia alcanzado por la República", y apoya las banderas de la "Reforma Universitaria" que eran la modernización de la enseñanza, la docencia libre, la participación estudiantil en el gobierno universitario, la asistencia espontánea a las aulas y, en particular, la aproximación de los estudiantes a los ideales de libertad, democracia y reforma social.