En el marco de la concepción que sostiene que todas las prácticas sociales contienen una dimensión cultural, aunque no se restringen a ella, la perspectiva comunicacional se erige como uno de los abordajes analíticos a tener en cuenta al momento de pensar o intervenir en el campo de lo social. Esta línea teórica ha crecido junto con la proliferación de los medios masivos desde mediados del siglo XX y ha adquirido nuevas aristas a partir de la irrupción vertiginosa de las tecnologías digitales en este nuevo milenio, en especial, porque ha transformado los modos de trabajar, relacionarse, comunicarse y de acceder a la información impactando en las maneras de producir, de vincularse y de leer el mundo. El desarrollo de equipos y dispositivos complejiza el entorno comunicacional y configura espacios novedosos para el debate sobre los asuntos públicos, la política, la educación, la investigación, la información, el ocio, etc., y reconfigura las lógicas de producción, uso, participación y consumo en los ámbitos ya existentes