Muchos de los recubrimientos orgánicos, inorgánicos y/o híbridos existentes en el mercado comercial son usados para la protección anticorrosiva de metales, por lo cual resulta de sumo interés mejorar, entre otras características, su composición para hacerlos más efectivos como protectores y menos tóxicos para la salud y el medio ambiente.
El objetivo del presente trabajo es estudiar la capacidad anticorrosiva del molibdato de cinc y del tungstato de cinc incorporados como pigmentos en pinturas a base de resina alquídica. Estas pinturas fueron comparadas con otras de referencia, también libres de plomo y cromatos, en las que se empleó fosfato de cinc o fosfomolibdato de cinc como pigmento anticorrosivo.