Hacer un kiosco propio de Parque Palermo, que se diferencia totalmente de los demás kioscos de la vía pública.
Había que lograr una estrecha identificación entre el kiosco y el parque. Se lo relacionó, entonces, no solo formalmente, sino también históricamente.
La forma obtenida sigue leyes de crecimiento orgánico (identificación con el entorno natural). Al ser el parque un espacio natural libre de cerramientos, se trató que el kiosco no sea un elemento perturbador, por lo tanto se concebió una estructura abierta: a) usándose superficies semitransparentes (arcos de metal desplegado); b) posibilitándose una circulación interna y externa; y c) diseñando el objeto de tal manera que al estar cerrado no interfiera con el entorno.
Se rescata del pasado un elemento característico de los parques y plazas: la Glorieta.
Tomé de ésta la concepción espacial: Espacio central generado por arcos. Además la función que tenía de ser un espacio techado de reunión, de cumplimiento de determinadas actividades, se repite en este Kiosco al tener no solo el cubículo del vendedor, sino un área techada de circulación de la gente.