Las pinturas son dispersiones de un sólido o mezcla de sólidos finamente divididos en un medio fluido denominado vehículo (material formador de película, o resina, y solvente) y son un método de bajo costo, fácil aplicación y mantenimiento para la protección anticorrosiva de metales. Esta protección se logra con la adición, entre los sólidos, de un pigmento anticorrosivo, que es el compuesto capaz de proteger el metal de la acción del agua, O2, ácidos, y otros agentes agresivos.
Las pinturas anticorrosivas funcionan en una primera etapa como una barrera frente a la entrada de agua y electrolitos, pero no son totalmente impermeables, ya que la segunda etapa de la protección depende de la solubilidad en agua del pigmento anticorrosivo. A medida que el agua atraviesa la pintura va disolviendo el pigmento anticorrosivo, que difunde hacia la superficie metálica donde forma una película protectora. Es por esto que la pintura anticorrosiva se coloca, en general, directamente sobre el metal y en espesores relativamente bajos. Por otro lado, los pigmentos anticorrosivos deben tener muy baja solubilidad en agua a fin de evitar su lixiviación excesiva.
Los inhibidores de corrosión tradicionales en pinturas, como el tetroxicromato de cinc y el fosfato de cinc, han sido objeto de crecientes cuestionamientos ambientales y toxicológicos.
Esto ha impulsado la investigación y el desarrollo de alternativas más seguras y sostenibles.
Entre estas surgieron varios compuestos inorgánicos como vanadatos, pigmentos intercambiadores de iones (zeolitas intercambiadas con iones de tierras raras); compuestos híbridos como "tanatos” de La(III), de Zn(II); e inhibidores orgánicos encapsulados.
Los inhibidores orgánicos son compuestos con actividad anticorrosiva, que, por su alta solubilidad, no pueden agregarse en forma aislada o como único compuesto activo en las pinturas. La acción protectora se debe a su adsorción sobre el metal mediante interacciones entre los heteroátomos (S, O, N) y anillos aromáticos, presentes en la molécula del inhibidor, y la superficie metálica. Como resultado de esta interacción se genera una película protectora, aislante y uniforme, que disminuye la velocidad de corrosión [8]. Las plantas son una fuente importante de estos compuestos orgánicos ya que contienen polifenoles (ácidos fenólicos, taninos, flavonoides, terpenoides, etc.) que han demostrado ser efectivos contra la corrosión. Esto ha impulsado el estudio de extractos de vegetales como de romero (Rosemarinus officinalis L.), tomillo, aloe vera, rábano (Raphanus sativus). La ventaja que presentan los extractos acuosos o hidroalcohólicos conteniendo estos compuestos inhibidores es que pueden emplearse como solventes de las pinturas, sin aislar el principio activo, considerando la posibilidad de sinergismo entre los diferentes componentes del extracto y la presencia de posibles inhibidores en muy baja concentración y de difícil aislamiento. La desventaja que presentan es que, por su degradabilidad, no tienen una larga vida útil.
Este trabajo tuvo como objetivo precipitar los componentes presentes en un extracto acuoso de Mentha aquatica L. con una sal de Ca(II) para obtener así un compuesto Ca-menta, de baja solubilidad y larga vida útil.