La especificidad del discurso literario requiere para ser interpretado del ejercicio de competencias lingüísticas y culturales. La obra literaria, como parte de una red discursiva, completa su significado, evidencia su sentido, a la luz de otros discursos de la época. Así, desde el Departamento de Lengua y Literatura del "Liceo Víctor Mercante” se ha incorporado El lector (Der Vorleser) de Bernhard Schlink (1995) como lectura obligatoria para los alumnos que cursan sexto año, con el convencimiento de que el texto permite poner en práctica enfoques teóricos recientes de las ciencias sociales en general y de los estudios literarios en particular. También, desde esta perspectiva, se busca superar el aislamiento y autonomía del discurso literario y considerar la producción literaria en el contexto de los códigos sociales que la generan. Pero, seguramente, la riqueza del texto elegido radica en la capacidad de atraer la atención de los alumnos hacia una lectura engañosamente fácil, donde, página a página, el lector debe seguir una trama narrativa que lo enfrenta a revelaciones capaces de generar dilemas éticos, que pueden conducirlo a la condena pero también a la comprensión.