La historia en el deporte se ha concebido a partir de prácticas orientadas hacia el desarrollo neuromotor de un individuo y se ha estudiado al deportista y sus acciones desde las Ciencias Humanas y Fisiológicas, pero no se ha tenido en cuenta al deportista como un sujeto en relación al otro, que es efecto de una práctica social y cultural; que hace que esas condiciones físicas dejen de tener sentido y se construyan significantes en relación con las prácticas. Diversas investigaciones han relacionado la construcción de un buen deportista a una habilidad o agilidad, aptitud o actitud, al más talentoso, pero no se ha analizado qué hace que un deportista sea mejor, que tenga una trayectoria en el deporte, por lo tanto, proponemos comenzar a pensar un deportista a partir de las prácticas y desde una perspectiva que integra la red de significaciones que otorga sentido a las acciones. La construcción del deportista a través de sus prácticas lleva a analizar los aspectos sociales, políticos, económicos, históricos y culturales que construyen el cuerpo. En esta investigación, recuperamos las prácticas en las escuelas y clubes a través de entrevistas a los deportistas que nos indicaron que no existe un momento único y óptimo para cada deportista, o un momento en el cual aprende tal o cual habilidad, destreza; luego analizamos algunas categorías que permitieron explicar cómo se construye un deportista y lo que le permite sostenerse en el tiempo: los otros, el deseo, la pasión y el contexto social y cultural.