Como vimos en el capítulo anterior, podemos evaluar los argumentos desde el punto de vista lógico usando dos estándares distintos: el de la validez deductiva o el de la fortaleza inductiva.
Podemos imaginarlos como dos varas puestas a distinta altura.
- Los razonamientos deductivamente válidos son los que pueden saltar la vara más alta (todos los que no pueden saltarla son deductivamente inválidos).
Ahora bien, de entre los que no pueden saltar la vara más alta (de la validez deductiva), algunos podrán saltar la vara más baja (de la fortaleza inductiva) y otros no.
- Los que no puedan saltar la vara más alta pero sí la más baja serán deductivamente inválidos, pero inductivamente fuertes.
- Los que no puedan saltar ninguna de las dos serán malos argumentos: deductivamente inválidos e inductivamente débiles.
En este capítulo y en todos los que componen la tercera parte del libro nos concentraremos en los argumentos deductivos (los que pretenden poder saltar esta vara más alta de la validez deductiva). Finalizado el tratamiento de los argumentos deductivos, en la cuarta parte volveremos sobre los argumentos inductivos (que pretenden poder saltar la vara más baja).
En lo que sigue a) reforzaremos la distinción entre verdad (de las proposiciones) y validez (de los argumentos); b) veremos en más detalle qué relación hay entre la validez de un argumento deductivo y la verdad de sus premisas y su conclusión; y c) veremos qué es lo que hace que un argumento deductivo sea válido o inválido.