En el capítulo anterior habíamos remarcado que un razonamiento es válido cuando es imposible que sus premisas sean verdaderas y su conclusión falsa. Y agregamos que lo que hace imposible que sus premisas sean verdaderas y su conclusión falsa, es el esquema.
El trabajo en Lógica consiste, fundamentalmente, en aprender a detectar el esquema que hay detrás de los argumentos que formulamos en un lenguaje natural como, por ejemplo, el castellano (del mismo modo en que el niño que aprende a sumar debe aprender a detectar qué es lo importante para obtener el resultado de la suma, los datos que volcará a la calculadora, distinguiéndolo del contenido sin importancia matemática). Una vez que hemos obtenido tal esquema, la Lógica nos ofrece distintos métodos que nos permitirán establecer si el mismo es válido o inválido, si admite o no la posibilidad de tener premisas verdaderas y conclusión falsa.