En el capítulo anterior habíamos dicho que:
La Heurística de Representatividad consiste en evaluar la probabilidad de que un individuo (x) pertenezca a una clase determinada (Y) en función de la evaluación de cuán representativo es ese individuo de esa clase, es decir, en función de la similitud entre (la información - fidedigna o no- que tenemos sobre) ese individuo y el estereotipo del individuo típico de esa clase.
También vimos que esta heurística nos lleva a error en ejemplos como el siguiente:
Emilio es flaco, activo, con buena musculatura y capacidad pulmonar.
¿Cuál de las siguientes proposiciones es más probable? ¿Por qué? a) corre maratones; b) es jugador profesional de ajedrez; c) es empleado de comercio.
Si buscamos parecidos entre la descripción de Emilio y los estereotipos de cada una de las tres actividades mencionadas, podemos asociar a Emilio con el corredor de maratones. Sin embargo, si tenemos en cuenta las tasas base, veremos que lo más probable es que Emilio sea empleado de comercio.
En este capítulo nos concentraremos en otras circunstancias en las que la heurística de evaluar probabilidades en función de parecidos generará sesgos