Las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX significaron para los jóvenes países iberoamericanos el período de consolidación de los estados nacionales y la puesta en marcha de los diferentes proyectos institucionales que en los campos de la organización social, la salud pública, la educación, entre otros, los condujeron a la tan ansiada modernidad occidental, con todos los beneficios y los perjuicios que este pasaje constituyó.
En el caso de Argentina, un modo posible de representar el desarrollo de la cultura popular de ese período, y en particular de la literatura popular impresa, es retomando el concepto bajtiniano de cronotopo, en tanto describe una intersección de espacio y tiempo en la cual confluyen actores sociales de distinta procedencia, quienes, aunque consiguen crear y recrear prácticas específicas, logran mantener en forma simultánea sus improntas particulares.
Entre las variadas localizaciones de este proceso, los centros urbanos del área rioplatense (Buenos Aires, Rosario, La Plata y Montevideo) fueron protagonistas de una de las más profundas transformaciones culturales y sociales de su historia en el momento en que la concentración de masas migrantes cambió diametralmente el signo idiosincrático de su condición de aldeas poscoloniales.