En Argentina, ya desde el siglo XIX, una parte fundamental de la literatura surgió en el marco de publicaciones periódicas, cuyas condiciones de producción y recepción (ritmos de realización, aspectos gráficos, técnicos y económicos, vinculación con el público lector, profesionalización, entre otras) dejaron huellas significativas en las modalidades de la escritura literaria, la que a su vez fue aportando a las revistas, diarios y suplementos recursos para su transformación, en un juego activo de interrelaciones. La importancia de las publicaciones periódicas para la vida literaria argentina no dejó de crecer, contribuyendo a la formación, la difusión, la cohesión y el poder de la comunidad imaginaria de la República de las Letras. En cuanto a los escritores, además de participar en las pequeñas revistas (little magazines) de orientación estética que fueron sus plataformas como artistas, muchos de ellos se desempeñaron activamente en el periodismo, donde tenía lugar la lectura a gran escala y donde accedieron a una visibilidad pública amplia y a grados variables de profesionalización