Este trabajo surge de una experiencia laboral compartida en el marco de la gestión de políticas de seguridad en el Ministerio de Seguridad de la Nación. Esa experiencia comenzó en diciembre de 2019 y continuó hasta aproximadamente el mismo mes de 2021. En ese marco proponemos unas líneas de interpretación acerca de la primera mitad del gobierno de Alberto Fernández que aún, mientras escribimos estas líneas, continúa.
Cuando delineamos el marco político e institucional de esas políticas en 2019, junto a las autoridades que nos convocaron en aquella ocasión, decidimos que la perspectiva de género debía ser una mirada transversal y con propuestas activas. Esto implicaba el gran desafío de ser más que una instancia de control de las violencias y avanzar en funcionar como un espacio de producción de políticas para la igualdad y la equidad. En ese contexto, observamos que estas iniciativas debían ir en dos sentidos: en la política del personal de cada una de las fuerzas federales y en los dispositivos de seguridad que implican, siempre, relaciones entre la comunidad y las fuerzas.
Contábamos, para emprender la tarea propuesta, con un piso significativo.
El Ministerio de Seguridad de la Nación desde su creación, en el año 201 O luego del conflicto del Parque lndoamericano, tuvo una Coordinación de Políticas de Género. La coordinación es una de las aperturas inferiores en el organigrama de la administración pública central. Esa coordinación estuvo a cargo, siempre, de una autoridad responsable que fue cambiando su área de dependencia de acuerdo a los cambios de la estructura de autoridades.
La creación de esa coordinación en 201 O expresó, en parte, una decisión política de la entonces ministra Nilda Garré que surgió en su paso por otras funciones estatales. Un antecedente de esto es la política en el Ministerio de Defensa y en las mesas internacionales donde desde ese Ministerio se trabajó en la inclusión de mujeres en las armas de las fuerzas y en los despliegues en otros países (Frederic y Calandrón, 2015).
Es importante indicar también que las políticas de género impulsadas en ambos ministerios fueron señeras en el largo proceso de creación de institucionalidades de género en la Administración Pública Nacional que hoy cuenta ya con áreas en prácticamente todos los órganos de gobierno (GNTPG, 2022). Desde el año 201 O en adelante se impulsaron decisiones que impactaron significativamente en la forma de trabajo, lógicas organizativas, sistemas de evaluación y protección de derechos de las mujeres que formaban parte de las fuerzas federales.
El objetivo de este escrito es utilizar la presentación de la experiencia de la gestión en el Ministerio de Seguridad de la Nación (2019-2021) en materia de políticas de género para las fuerzas de seguridad con el fin de analizar los principales obstáculos y desafíos para alcanzar la equidad de género y la erradicación de las violencias en las fuerzas policiales y de seguridad en nuestro país.