Motivos de diverso origen han dado lugar a la actual proliferación de estudios sobre el futuro. Pero la complejidad inherente al porvenir de la sociedad, exige la puesta a punto de un método que trascienda objetivos puramente sectoriales y constituya fundamentalmente un marco para la lectura de una realidad totalizadora. La prospectiva pretende ser algo más que una previsión temporal y conlleva una parte normativa y decisional que habitualmente se presenta como un conjunto de alternativas de decisiones. Podría definirse como un compromiso entre lo previsible y lo normativo. Al superar la simple afirmación de lo que va a venir, se la ha considerado la categoría más totalizante que comprendería y superaría a la vez a la utopía, a la profecía y a la previsión. Pero la prospectiva está expuesta a un gran peligro ya que muchas de las especulaciones sobre el porvenir constituyen en gran parte ensayos de persuasión para preservar el orden existente.