La cromatografía es un método cuyo objetivo es separar los distintos componentes de una mezcla, permitiendo identificarlos y determinar en qué cantidades están presentes. Estos componentes, luego, pueden ser empleados para nuevos desarrollos, por lo cual, en especial, en laboratorios químicos, es aplicada en lo que se llama "química analítica” y "química preparativa”.
Lo curioso del nombre de esta técnica es que no refiere a una separación de componentes. Su nombre surge de la unión de dos vocablos griegos que significan respectivamente "color" y "escribir o registrar", literalmente "escritura de color", o "registro de color". Esto se debe a que inicialmente fue empleada para conocer la composición de sustancias utilizadas por los artistas en sus pinturas para darles color.
A mediados del siglo XIX estas técnicas comenzaron a ser empleadas en los laboratorios químicos. Recién a inicios del siglo XX, Mijaíl Tsvet, botánico ruso, logró separar una mezcla de pigmentos de plantas, llamados clorofilas, en una columna de carbonato de calcio y nombró a su técnica cromatografía.
Actualmente, existen distintos tipos de cromatografías. La más simple es en papel y es realizada en las visitas educativas del Museo de Química. Brevemente nos referiremos a ellas.