La presente investigación se propuso explorar las configuraciones psíquicas proyectadas por sujetos adultos acusados de abuso sexual intrafamiliar a través del Test de Rorschach. A partir de una muestra forense específica, se analizaron los datos combinando dos enfoques complementarios: por un lado, el análisis cuantitativo estructural (Exner), y por otro, una lectura cualitativa centrada en el contenido simbólico de las respuestas (análisis psicodinámico). Esta triangulación metodológica permitió obtener una comprensión más profunda y articulada del funcionamiento subjetivo de los evaluados.
Las hipótesis iniciales planteaban que en esta población podrían observarse fallas en la regulación afectiva y/o impulsiva, uso predominante de defensas primitivas y una escasa capacidad de mentalización. Los resultados cuantitativos confirmaron, en gran parte, estos supuestos: se detectaron déficits significativos en variables como el AdjD (indicador de tolerancia al estrés), la experiencia accesible (EA), las respuestas de movimiento humano (M), el uso del color cromático (FC, CF y C) y el índice de debilidad yoica (EII-2).
Estas configuraciones, combinadas con estilos de procesamiento hipoincorporadores y escasa definición del estilo vivencial (EB), dieron cuenta de una estructura psíquica frágil y poco integrada.
Desde el plano cualitativo, el análisis proyectivo de las respuestas reveló contenidos de alta carga pulsional: escenas de agresión activa o padecida, referencias a fuego, sangre o destrucción, y, en menor medida, imágenes de contenido sexual directo o encubierto.
Además, se observaron mecanismos simbólicos de escisión y encubrimiento (como figuras disfrazadas, fragmentadas o en transformación), que denotan una organización defensiva primitiva y una débil integración yoica. Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que los agresores sexuales intrafamiliares proyectan una representación del otro empobrecida o instrumentalizada, con escasa empatía y dificultad para reconocer la subjetividad ajena.
La triangulación de ambos enfoques resultó clave: en protocolos con estructuras defensivas marcadas, el contenido simbólico aportó elementos interpretativos decisivos; y en casos con buenos indicadores estructurales, el análisis cualitativo permitió diferenciar entre un control adaptativo y un control defensivo. Este hallazgo resalta la importancia de adoptar una perspectiva clínico-integradora en contextos forenses, evitando reduccionismos diagnósticos o interpretaciones unívocas.
Finalmente, si bien los resultados permiten orientar la evaluación psicológica forense hacia una lectura más comprensiva del funcionamiento intrapsíquico en casos de abuso intrafamiliar, se reconoce que los hallazgos no son generalizables. Las particularidades de la muestra, el contexto judicial-institucional y el diseño exploratorio limitan las conclusiones definitivas. Se sugiere ampliar futuras investigaciones con muestras comparativas, diversos escenarios judiciales y diseños metodológicos mixtos, con el fin de consolidar una base empírica robusta para el uso del Rorschach en el ámbito forense.