Cuando afínes de 1993 la Universidad Nacional de La Plata comienza a implementar el decreto 2427 del P.E.N. el perfil del investigador en el ámbito de la Universidad se transforma. Se iniciaun interesante intercambio de experiencias y discusiones en la comunidad universitaria que abarca desde cómo confeccionar los curriculum hasta la compleja tarea de categorizar personas y evaluar proyectes de investigación.
Naturalmente, aquellos que habían hecho de la investigación científica, su modus operandi en el contexto de la Universidad, o de la CIC o del CONICET fueron sin lugar a dudas los que más rápidamente estuvieron dispuestos a cumplir con las exigencias o pautas del decreto.
En las ciencias sociales, el impacto fue intenso, no porque no hubiera «costumbre» de investigar, sino porque en una Universidad como la de La Plata de perfil netamente construido sobre la base de las ciencias exactas, el nuevo espacio que buscaban las sociales debía, a partir de ahora, compartirse con los investigadores y Facultades que durante su casi centenaria vida habían hegemonizado.