En el presente trabajo partimos de considerar la dimensión social del síntoma como un aspecto ineludible en la clínica psicoanalítica. Tomando los aportes de Miller (2005), podemos sostener que dicha dimensión implica que la envoltura formal del mismo estará determinada por el contexto y las características que adquiera el lazo social en él. Es así como nos proponemos reflexionar sobre nuestra época actual y, particularmente, sobre lo que atañe a los cambios que ha sufrido el orden simbólico, signado por la primacía del capitalismo y las tecnociencias, así como la incidencia que ésta tiene en la constitución de las subjetividades que conforman las sociedades contemporáneas, dando lugar a nuevas formas de presentaciones del malestar.
Lo real irrumpe con una modalidad embestida por la época bajo la forma de la urgencia, trastocando las formas habituales en las que un sujeto se sostuvo hasta el momento. Las presentaciones sintomáticas actuales están ubicadas más del lado del grito que del llamado al Otro, con una "irrupción de la angustia que toma el cuerpo” (Sotelo, 2009, p. 26), lo que permite constatar las pérdidas de referencias de los sujetos contemporáneos para orientarse en el lazo con los otros, enmarcadas en la circunscripción lacaniana del desamparo como único síntoma social de la época. (Lacan, 2010 [1974]) A raíz de esto, entendemos que indagar los modos actuales de presentación de la urgencia tiene una importancia clínica fundamental en la medida en que nos obliga a interrogarnos acerca de qué sujetos recibimos, de qué manera llegan a la consulta, qué maniobras serán necesarias cuando el encuentro se produzca con un analista, qué lugar hay para lo simbólico, entre otras cuestiones que resultan valiosas a la hora de dilucidar el lugar del analista y la dirección de la cura en la clínica de las urgencias contemporáneas. Para ello, nos serviremos de algunos aportes de Lacan y de otros autores de orientación psicoanalítica.