Este artículo analiza los desafíos que enfrenta la agroecología en Argentina frente al desmantelamiento y censura en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). En el marco de la crisis climática y ambiental mundial, se contextualiza el impacto del extractivismo y el uso de pesticidas y semillas genéticamente modificadas (GM) en el país. Se examina el crecimiento del agronegocio, destacando la expansión de la soja GM y el aumento en el uso de glifosato, y su impacto en la salud y el ambiente. A pesar de los avances en la promoción de la agroecología y los esfuerzos para mitigar los efectos negativos, como los programas ProHuerta (actualmente descontinuado) y la creación de la Dirección Nacional de Agroecología, la reciente censura en el INTA y el desfinanciamiento estatal reflejan un retroceso en la política ambiental. La prohibición de términos clave como "agroecología" y "cambio climático" y el desmantelamiento de programas clave sugieren una alineación con intereses del agronegocio, poniendo en riesgo la libertad académica y científica, dificultando la búsqueda de alternativas sostenibles.