Desde el inicio del gobierno de La Libertad Avanza (LLA), la Universidad ha sido uno de los destinatarios privilegiados del ajuste en el financiamiento. Este recorte de recursos producido por el congelamiento de distintos rubros frente a la escalada inflacionaria fue complementado por una sucesión de ataques discursivos provenientes de funcionarios, voceros oficiosos e incluso del propio presidente. En este artículo me detengo en la caracterización y análisis de los argumentos esgrimidos por el gobierno y los analizo como una ofensiva contra la universidad. Además, expongo las respuestas que surgieron del propio ámbito de las universidades. Me interesa analizar qué factores explican la persistencia de estos ataques y qué reacciones se produjeron por parte de la sociedad en general. Argumento en este artículo que el ataque del gobierno de LLA a las universidades es, fundamentalmente, un ataque a una de las instituciones que aún permite a distintos sectores de la sociedad imaginar un futuro que no se encuentre sometido al imperativo del enriquecimiento a corto plazo.