En Argentina y específicamente en la provincia de La Pampa, un extenso territorio que integra la diagonal árida sudamericana, se encuentra sumido en un intenso proceso de degradación ambiental debido al uso extractivista y excluyente de las aguas en las nacientes de los ríos que integran la cuenca del río Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó. Inmensos territorios hidrosociales han sido destruidos. La apropiación diferencial y excluyente del agua genera una multiplicidad de procesos donde distintos actores pujan, mediante relaciones de poder desigual, y se encuentran insertos en una compleja red de conflictualidades. La destrucción de los territorios hidrosociales es un proceso continuo y violento, donde las disputas y la desposesión involucran la pérdida de un lugar de vida, de una cultura hídrica construida ancestralmente y, por ende, ocasionan verdaderos desastres ambientales. Todo esto ocurre en más del 70% de la superficie de la provincia de La Pampa. Cuarenta años de democracia dan cuenta de los cambios ideológicos que acompañaron los distintos gobiernos de turno y los efectos sobre el ambiente, su apropiación, su degradación y los efectos sobre las sociedades. Sin lugar a dudas, recuperar las voces de la resistencia/re-existencias debió reconstruirse para permitir a la provincia una nueva visión de la justicia ambiental y el derecho de los pueblos. Profundizar en el alcance de los estudios geográficos, incrementar y mejorar la calidad de la participación ciudadana ha sido una de las premisas llevadas adelante en las investigaciones que se llevan adelante desde el Instituto de Geografía de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa.